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Agosto 18, 2026

Una entrevista inédita

En 1997, Eduardo Novoa fue invitado a participar en el coloquio “Chile, país laboratorio” programado  para llevarse a efecto en Bruselas,  en 1998, al cumplirse  25 años de la muerte de Salvador Allende. Novoa aceptó  decididamente la invitación, pero su salud ya deteriorada le impidió viajar. Aceptó,  a cambio,   responder algunas preguntas sobre su rol en la nacionalización del cobre y en la defensa de los intereses del Estado chileno ante tribunales franceses.

Escuche la entrevista a Eduardo Novoa

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En esta entrevista, efectuada por Jorge Magasich, el abogado comenta sus libros Una crítica al derecho tradicional y Los resquicios legales.
 
 
La nacionalización del cobre
 
–Comencemos con la reforma constitucional que permitió la nacionalización del cobre, ¿esa reforma constitucional fue Ud. quién la redactó?
 
Participaron varios abogados chilenos en la redacción de esas medidas. Es posible que yo haya tenido, digamos, mayor ingerencia, en razón de ser yo el asesor jurídico del Presidente Allende. Pero Allende advirtió a todos los partidarios del gobierno de la Unidad  Popular  que él no permitiría que nadie metiera mano haciendo ofertas de mediación o “facilitando” las cosas para un entendimiento con las compañías cupríferas. Allendel dijo que se iba a reservar para él todas las decisiones en este punto y que no aceptaba, digamos, intervenciones, o,  más que nada, que llegara gente de fuera a ofrecer “servicios”, que muchas veces no son sino influencias.
 
–Las reuniones de la Comisión que preparó la nacionalización del cobre ¿ donde se hacían?
 
En el congreso
 
–¿Pero los equipos preliminares trabajaron en la casa de alguien especialmente?
 
No, salvo la preparación general del plan económico. Había varios grupos. Yo, en un comienzo, no pertenecía a esos grupos y fui invitado a incorporarme a él. Y era el grupo que daba las líneas generales de la política económica y de los medios con los cuales se iba a implementar la política económica, fundamentalmente el área de propiedad social, el área de privada y mixta. Ahí me invitó a mí, Max Nolff.  En ese momento Max Nolff y Pedro Vuskovic eran los que aparecían encabezando todos los proyectos y dando las técnicas correspondientes para los cambios que debían hacerse. Fueron principalmente ellos dos;  a parte de ellos, también trabajaban ahí, Alfonso Hinostroza y  Alberto Martínez.
 
–¿Dónde se reunían?
 
En las casas. Me acuerdo haber asistido a tres o cuatro reuniones en la casa de Max Nolff, que estaba muy cerca de la mía.
 
Pedro Vuskovic talvez tuvo una intervención y una capacidad de decisión que no le ha sido reconocida. Pedro Vuskovic hizo mucho. Y después de la elección, cuando se trasladó todo el equipo de gobierno, futuro, al Colegio de Profesores de Chile, que estaba aquí en Compañía con Ricardo Cumming. Y eso lo cedieron al gobierno de Allende para que tuvieran allí sus reuniones.
Voy a contar una anécdota. Cuando se produjo el atentado contra Schneider, llegó la noticia allí, y se comenzaron a tomar rápidamente medidas de defensa de qué se iba a hacer en caso que hubiese un golpe militar.
 
–¿Y cuáles eran las medidas?
 
Las cosas más elementales, porque no había ningún plan para nada.
 
–Estaban en una reunión cuando llegó la noticia…
 
No, pero me costó entrar. Yo llegaba allá, iba mañana y tarde, me habían dado una pequeña oficina que estaba al lado de la de Pedro Vuskovic. Y ahí trabajaba, ahora me estoy acordando que hice parte del proyecto de nacionalización, salió de allí, del material que yo había estado reuniendo y tenia ya una cierta importancia en cantidad.
 
–¿Quiénes eran los otros abogados que participaron en la redacción del proyecto de reformas?
 
Participó Sergio Insunza, que entonces era Ministro de Justicia, si mal no recuerdo. Participó también Armando Uribe, que era miembro de un equipo que trabajaba en el Ministerio de Relaciones Exteriores.
 
–¿Durante la redacción de esta reforma se establecieron contactos con las otras corrientes políticas,  sobre todo con la Democracia Cristiana?
 
Como le digo, ahí hay que tener a la disposición de Allende: él trataba este asunto y lo resolvía por sí mismo; él tenía en sus manos el manejo de todo.
 
–¿Y no sabe si hizo consultas con la DC o si la DC condicionó de una u otra forma su voto?
 
Sí. La DC condicionó en cierta medida su participación en la aprobación de la nacionalización. Pidió que se modificara uno de los artículos de la ley de nacionalización que trataba de la constitución de sociedades mixtas del cobre, que fue la idea original que vino después a aprovechar Frei. Frei tomó esta idea de lo que él llamó la “nacionalización pactada”, y él lo que quería, lo que le interesaba, aunque parezca un poco pueril, lo que más le interesaba a Frei, y a su equipo de la DC, era que lo que llamaba él la “nacionalización pactada”, y que no era sino una entrega momentánea del manejo del cobre en Chile, y eso, esa injerencia quería él que se mantuviera como una idea propia de Frei y de la Democracia Cristiana. Él quería que en la historia que se escribiera sobre esto apareciera que la Democracia Cristiana había dado el primer paso. Y son increíble todas las reuniones y cosas que se hicieron para halagar este criterio tan pueril de pedir reconocimiento de las cosas que estaban a la vista.
 
–¿Y eso lo hizo Allende de iniciativa propia o se ejercieron presiones sobre él?
 
No, no, hubo conversaciones ahí. Claramente hubo conversaciones. Yo no intervine en esa parte porque mi trabajo era principalmente jurídico, esa era una determinación de tipo económico, o de estructura económica, cómo se iban a manejar las sociedades, cómo se iba a manejar el comercio del cobre en Chile después de la nacionalización.
 
–Podría evocar alguna discusión trascendental entre los que concibieron la reforma constitucional
 
No, trascendental no hubo ninguna. Se observó, si,  cómo las compañías tienen siempre gente que trabaja a su servicio aunque no lo hagan público. En mi opinión, por ejemplo, Jorge Ovalle, profesor de derecho constitucional,  fue invitado por la comisión que presidía Aylwin como asesor, estaba entre el grupo de asesores, gente conocedora de derecho constitucional sobre todo.
 
–¿A qué comisión se refiere?
 
A la comisión que redactó el proyecto de reforma constitucional,  y allí se observaba una especie de lucha permanente de algunos chilenos por sacar resoluciones que fueran favorables a los norteamericanos; es el caso de Jorge Ovalle Quiroz. Yo me daba cuenta que lo que él decía era lo mismo que había sostenido su Compañía, días antes, o horas antes o meses antes.
 
–Pero él no tenía el título de abogado de las compañías
 
No aparecía cómo tal, aparecía como técnico. Pero este técnico iba a arreglarle el camino y a pavimentarle el camino a las compañías. Eso no sé como se podrá decir.
 
–¿A parte de Jorge Ovalle, qué otras personas fueron consultadas por la Comisión?
Alejandro Silva Bascuñan, un derechista acérrimo
 
–¿Y él que opiniones emitió?
 
Todas favorables a la Compañía, todas las tesis favorables a ella, él las patrocinaba.
 
–Hubo políticos o abogados de derecha que apoyaran la nacionalización?
 
No. Salvo la aprobación general. Por ejemplo, Francisco Bulnes Sanfuentes, alto gurú de la derecha, fue un hombre que aprobó el proyecto de nacionalización. Hizo un discurso, pronunció un discurso enjuagándose la boca con que esto, los altos intereses de la patria y todo lo demás, y votó a favor de la nacionalización cosa que después escondió muy celosamente.
 
–La oposición parlamentaria, o sea la Democracia Cristiana o la derecha, solicitaron expresamente o discretamente alguna modificación a la reforma constitucional
 
Sí, en materia, ya le dije,  de la sociedad minera…
 
–¿Ud. conoce si alguien a calculado el monto exacto, que lo que aportó a Chile la nacionalización del cobre?, eso se puede calcular
 
Yo lo he preguntado y Gonzalo Martner una vez me dijo que eran 20.000 millones de dólares.
 
–¿En que año dijo eso Gonzalo Martner?
 
Hace unos 3 años que me lo dijo, 4 años.
 
–Quizás podríamos decir del 71 al 91, en 20 años
 
Gonzalo le puede dar la información.
 
–¿Ud. sabe a cuánto ascendieron las indemnizaciones que la dictadura pago a las compañías cupríferas?
 
Esa cantidad la han mantenido en reserva, no han querido decir nunca lo que pagaron. Yo he pedido esos datos, he mandado notas personales pidiéndole al presidente del Consejo que me indiquen cuáles son los elementos que produjeron todas estas conversaciones durante el gobierno militar. Son privados, son reservados, no los dan.
 
–¿La nacionalización del cobre chileno, tuvo influencias después en otro país, o sea hubo otros estados que intentaron imitar esta medida?
 
No tuve tiempo yo de verificarlo porque yo tuve que salir. Es decir no tuve que salir, yo estaba afuera. El golpe me pilló afuera. Así que de eso no tengo información.
 
 
Los litigios en Europa entre las compañías estadounidenses y el Estado chileno
 
Las medidas judiciales que solicitó la compañía cuprífera norteamericana Braden Copper Company, para paralizar la venta del cobre en todo el mundo, pudo haber tenido un alcance desastroso para la política, no solamente económica, si no también política general del gobierno de la Unidad Popular en aquella época. La compañía norteamericana obtuvo órdenes de embargo que solicitó y fueron concebidas por los tribunales franceses y alemanes. Paralizada la exportación o el comercio del cobre con motivo de tales órdenes de embargo, quedaba los embarques imposibilitados de llegar a los mercados de consumo y,  por consiguiente,  mientras más duraba esto, más clientes perdía Chile. Era una cosa de que cada semana esto iba cambiando y empeorando la posición chilena. Afortunadamente, la defensa chilena logró que se levantaran los embargos aplicados tanto por Francia como por Alemania. Y los dos altos tribunales que conocieron estas medidas en Francia y en Alemania, terminaron levantando los embargos. Con esto el gobierno de Chile pudo normalizar su venta del cobre y recuperar todas las relaciones comerciales y económicas que tenía con las firmas más importantes de distribución.
 
–¿Cuando Ud. llegó a Francia los embargos estaban aun vigentes? ¿El cobre estaba embargado?
 
Estaba embargado. Yo llegué a Francia en diciembre del 72. Y ya en septiembre de ese año habían sido declarados los embargos por el Tribunal de la Gran Instancia de Paris.
 
–¿Cuánto tiempo estuvieron embargadas las partidas de cobre?
 
Desde septiembre del 72 hasta enero o febrero del 73.
 
–Cuándo se levantó el embargo, ¿ cuál fue la reacción de la Braden Copper company?
 
No conozco alguna reacción directa que ella haya tomado.
 
En el año 72 se alzaron los dos embargos que había logrado obtener la Braden Copper , que fueron llos decretados por el tribunal Landsgericht, de Hamburgo;  es un tribunal de alto nivel, que conoció de esta materia y que resolvió levantar el embargo. Y también el Tribunal de la Gran Instancia de Paris,  que era el encargado de resolver sobre el embargo pedido por los franceses.[ Ambos levantamientos ] significaron  como la llegada de oxigeno para una persona que se está ahogando. Era una cosa ya imparable, muy difícil de sostener y vino el alzamiento. Ese alzamiento lo obtuve yo con dos ayudantes que me mandaron a Paris. Imagínese Ud. lo que son las cosas. Mirándolo por  otro lado, este asunto tan grave, tan difícil, tan importante, y yo con un ayudante que no sabía ni siquiera dactilografía. Yo he escrito más de mil páginas de documentos en un año.
 
–¿En francés?
 
No. La comunicación era con Chile. Allá yo tenia que tratar, además,  con el abogado francés que tenia esto, que no nos sirvió para nada, un tipo muy inepto, absolutamente inepto.
 
–Pero Ud. dice en el libro que lo reemplazaron, finalmente llegó un segundo francés?
 
No lo reemplazaron sino que agregamos a otro, para contrapesar a este tipo que era de muy pocas condiciones jurídicas,  muy poca ¿cómo le diré? calidad técnica.
 
–¿Incompetente al menos en ese campo?
 
No tenía competencia ni siquiera en ese campo. Y a mí, fíjese que la Compañía arrendó todo un piso en el hotel George V, según dicen, yo no lo conozco, uno de los hoteles más importantes de Paris. Y allí llevaron un equipo de funcionarios, de técnicos y que sé yo, había un equipo muy grande. Yo estaba solo con un ayudante que no sabia escribir a maquina. Muy de confianza sí. Me importaba una persona de confianza, en eso respondió absolutamente y con creces, porque era gente que yo había formado en el Consejo[ de Defensa del Estado ] cinco o seis años antes.
 
 
Las instituciones
 
–Ud. dice en el libro “Los resquicios Legales”  que,  en algunos casos,  hubo devoluciones de empresas a sus propietarios, ¿podría citar algún ejemplo de devolución de empresas?
 
Todo eso lo manejaba el Ministerio de Economía.
Y a propósito de estas cosas de “a la chilena” que le decía yo. Es una vergüenza lo que pasó en el seno de la up y de su gente, con motivo de todos estos trajines y esta política que se estaba llevando adelante. Se procedió,  en algunos casos, con una negligencia, con una inconciencia absoluta. Hay una nota que me manda a mi Pedro Vuskovic, donde yo le doy una opinión absolutamente privada sobre el futuro de la nacionalización que se decrete en Chile de acuerdo con el decreto 520. Y todo esto se manoseaba en el Ministerio de Economía, eso fue evidentemente  un caso de espionaje que se realizó en contra de los intereses nacionales.
 
–¿Fue Pedro Ibáñez que leyó esa nota en el parlamento?
 
Él fue. El que me acaba de llamar es de la Universidad Pedro Ibáñez,  que quieren ver si acaso vienen a ver mi biblioteca.
 
–¿De la Adolfo Ibáñez?
 
Adolfo Ibáñez
Gente absolutamente extraña al proceso tenia injerencia, sabía cuando se mandaban notas, se intercambiaban datos a vista y paciencia de todos.
 
–O sea hubo una filtración de esa carta que recibió Pedro Vuskovic
 
Y no fue la última tampoco. Estando yo en Paris me mandaban gente a ver que es lo que pensaba o hacia . Periodistas, con titulo de periodista, gente titulada periodistas extranjeros, por ejemplo periodistas ingleses. Venían a preguntarme cuáles eran las medidas que iba a tomar el Consejo, el Gobierno. O sea buscando información reservada, abiertamente.
 
–¿Allende no busco un entendimiento, llegar a una especie de acuerdo, decir en tales casos se aplica la expropiación?
 
Algo hizo en ese sentido y yo tengo en el libro, una carta que se la mando a Allende previniéndole porque van a tratar de echarle para atrás su nacionalización. Eso es lo que yo conozco del asunto.
 
–¿Igual cosa con la contraloría, Allende busco algún contacto con el Contralor para llegar a un acuerdo?
 
Sí, Allende trató. Me acuerdo yo haberme encontrado con Humeres en la antesala del Presidente, él venia de saludar al Presidente y yo estaba a la espera para ver al Presidente, me tope ahí con él
 
¿Tuvo Ud. algún contacto con Humeres para llegar a un acuerdo sobre las cuestiones jurídicas?
 
No, en eso, como te digo, había que atenerse al criterio del Presidente,  de que él manejaba la cosa.
 
–¿No le pidió nunca  un encuentro con la Corte Suprema,  con la Contraloría o con algún organismo opositor para buscar algún acuerdo?
 
Es que era como dos planos diferentes. Había un plano que era el que yo conocía en el que yo actuaba,  que era un plano como normal dentro de la política administrativa, económica de un país. Era todo normal. En cambio había otro tipo de actividades que se llevaban en un plano estrictamente político y que eran ya del muy alto contexto.
 
– Sobre el proyecto de nueva Constitución, en su opinión ¿por qué los partidos no dieron curso a
eso?
 
Estaban absorbidos totalmente por la lucha política. En ese momento estaba el proyecto Hamilton-Fuentealba, por ejemplo, era el que iba a la cabeza de todos los problemas pendientes. El Presidente se demoró en tomar su decisión, esa decisión debía haberla tomado 6 meses atrás.
 
–¿Porque elaborar una nueva Constitución cuando no había ninguna perspectiva de tener una mayoría parlamentaria?
 
Eso era consecuencia de los tira y afloja de ver a donde se podía ceder alguna concesión donde había que apretar más. Era el manejo político.
 
 
Proscrito
 
–Cuando Ud. regresa a Chile en 1986 ¿los círculos de oposición de entonces no buscaron, conocer al menos su experiencia y darla a conocer?
 
¿En que sentido?
 
–¿Que contara todo lo que Ud. sabe… la nacionalización del cobre…
 
Ni el mínimo. Ni siquiera esta bueno para un anecdotario.
 
–¿Por qué no buscaron integrarlo al nuevo gobierno?
 
Aylwin no me puede ver a mí, ni en pintura. Fíjese que yo llegué aquí, hace más de 10 años ya, y en 10 años nunca me han pedido ni un informe, nada. Una vez me pidió algo Viera Gallo, pero siendo que yo podría darles infinidad de antecedentes, muy importantes. Se habrían evitado vergüenzas, como todo esto de Colonia Dignidad. Imagínese, manejado eso por gente que no tiene idea  de cómo se maneja un asunto de esa clase. Eso yo siento. Siento no haber podido aprovechar mis conocimientos y mi especialización para bien de las ideas nuestras
 
–O sea lo mantuvieron aislado, ¿se puede usar la palabra aislado?
 
Proscrito. Proscrito. Para nada si estaba mi nombre, el expediente no se trata.