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Agosto 18, 2026

Carta a Eduardo Frei Montalva

Don Eduardo:

Como  usted escribió en su juventud hace ya varias décadas atrás; la verdad tiene su hora. Porque la verdad levanta tormentas contra sí, que desparraman su semilla a los cuatro vientos. Porque nadie puede escaparse de los actos que comete en su vida. Tarde o temprano, la vida nos cobra lo que hicimos.

Sepa que a pesar del tiempo transcurrido y de la distancia física que lo separa de su apreciado Chile, su estatura  de estadista y de intelectual siguen más vigentes que nunca en nuestro país. En estas semanas, se anunció un paro de profesores y estudiantes que persigue una reforma educacional. Como si ellos no supieran, la visión que usted tuvo hace casi cuarenta años, donde impulsó una profunda reforma educacional en nuestra nación, dando lugar  a la  construcción de numerosas escuelas y jardines infantiles a lo largo de todo el país, creándose el uniforme escolar igual para todos y  ampliando la enseñanza básica a ocho años.

Además, hoy día existe un  grado de discusión respecto de lo que plantean   ciertas mentes “visionarias” que postulan que Chile deben potenciar sus vínculos con la “Comunidad Andina de naciones” CAN. ¿Sabrán ellos, lo que usted postulaba –en concordancia con el momento histórico que le toco vivir- por allá por el 26 de mayo de 1969, cuando un grupo de países sudamericanos del área andina suscribieron el Acuerdo de Cartagena, también conocido como Pacto Andino, con el propósito de establecer una unión aduanera en un plazo de diez años?

Muchos de los jóvenes que crecieron a su alero, y que después se separaron de su partido, hoy día ostentan o han ostentado altos cargos políticos. Es que cuando su voz calló con la muerte, su corazón  siguió hablando. La verdad ha perseguido silenciosamente a los que hicieron lo que no debían hacer. También, los mineros del cobre han estado en huelga desde hace algunos días. En fin, que todo cambie, para que todo siga igual.

Aún cuando muchos chilenos no nacíamos cuando usted era presidente y éramos niños cuando usted falleció, e incluso, no compartimos su ideario político, la impronta de su figura sigue latiendo fuertemente en el alma de Chile, para muchos que siguen buscando un país más próspero y más justo, y donde es posible una “revolución en libertad”, donde se respeten irrestrictamente los cauces legales, pero se promuevan políticas públicas capaces de moderar las desigualdades  que subsisten en nuestra sociedad. 

Dicen que la muerte se lleva todo lo que no fue. A pesar de todo, su legado y su obra, nunca la pudieron matar.

Enrique Alejandro Carrillo Fierro
Abogado P.U.C.V
Magíster en Derecho de la Empresa P.U.C