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Agosto 18, 2026

Mineros de Escondida piden intervención del gobierno

Santiago.- Dirigentes de los trabajadores de la transnacional Escondida, que hoy cumplen 10 días en huelga en reclamo de aumentos salariales, demandaron la intervención del gobierno en defensa de sus derechos laborales. Una delegación del sindicato, encabezada por su presidente Luis Troncoso, espera hoy en Santiago una audiencia solicitada a la presidenta Michelle Bachelet, para reclamar un cambio de actitud del Ejecutivo ante el conflicto que enfrentan con la empresa.

Los dirigentes insisten en que el gobierno no puede mantenerse al margen del conflicto y critican enfáticamente la postura de Bachelet de que éste sea “un asunto de privados”. La mandataria dijo ayer que sólo intervendría para facilitar un arreglo en las negociaciones.

“Este no es un problema entre privados, es un problema nacional, es del país. Por lo tanto, (el gobierno) tiene que hacerse cargo de lo que está sucediendo. Nosotros somos trabajadores chilenos y estamos en Chile”, sostuvo Troncoso.

El líder gremial responsabilizó al gobierno de lo que pueda suceder de aquí en adelante, en circunstancias en que el conflicto puede escalar dada la falta de voluntad de Escondida para negociar los nuevos contratos colectivos de trabajo.

Unos 500 trabajadores, de los poco más de dos mil que iniciaron el paro el pasado 7 de agosto, recorrieron ayer más de mil kilómetros en una caravana desde Antofagasta, capital de la II Región, para protestar ante el Congreso Nacional.

Los mineros se quejan que la empresa, en violación de las leyes que regulan el derecho legal a huelgas, ha subcontratado trabajadores no sindicalizados a través de empresas privadas, para restar efectividad a la protesta y mantener funcionando la mina.

El gremio recibió esta mañana el apoyo de la Central Unitaria de Trabajadores, la Confederación Minera y la Federación Minera, quienes coincidieron en que el conflicto en Antofagasta será un precedente para las próximas negociaciones que sostendrán con la estatal CODELCO.

Los trabajadores se quejaron de que pese a que ayer decidieron flexibilizar sus peticiones, al disminuir del 13 al 10 por ciento el reajuste salarial reclamado, la empresa no mostró interés alguno en avanzar en las negociaciones.

Troncoso confirmó hoy que estarían dispuestos a flexibilizar sus demandas en aras de un arreglo, pero la empresa tendría también que poner de su parte para que el proceso tenga éxito.

Los trabajadores de Escondida solicitan a la compañía un reajuste salarial del 10 por ciento y un bono de unos 30 mil dólares por el alto precio del cobre, para terminar con la huelga, pero la empresa ofrece sólo el tres y bonos por poco más de 21 mil.

Ante el fracaso ayer de las negociaciones, el gremio advirtió que escalarán sus protestas. “Las movilizaciones son paralelas a la negociación. Se van a mantener. Siempre estuvieron en marcha”, dijo el vocero de los trabajadores, Pedro Marín.

“Lamentablemente tengo que decir que la resistencia de Escondida no es al petitorio, sino al sindicalismo. Raya en la exageración la intransigencia y resistencia de la empresa a pesar de que hemos flexibilizado al máximo nuestra postura”, afirmó.

Escondida, perteneciente a un consorcio de grandes transnacionales, que encabeza la anglo-australiana BHP Billiton, produce más del 20 por ciento del cobre nacional y cerca del ocho mundial.

Sólo en los primeros seis meses de este año obtuvo utilidades superiores a los dos mil millones de dólares, 211 por ciento más que en igual período del 2005 por los altos precios del mineral, mientras los trabajadores mantienen inamovibles sus salarios desde el 2003.