Pero la desertificación es sólo uno de los factores que obliga a la población a desplazarse a zonas más propicias para su forma de vida. Entre ellas la inseguridad alimentaria debido a catástrofes de todo tipo; la construcción de represas que inundan territorios; la sobreexplotación de los recursos naturales o graves situaciones de contaminación que incentivan estos desplazamientos.
Un estudio realizado en México indica que las 45 mil represas que existen en le mundo han inundado más de 400 mil kilómetros cuadrados de tierra. Entre 60 y 80 millones de personas han sido desplazadas de sus tierras por esta razón, en su mayoría indígenas y campesinos. A la población reasentada rara vez se les restituyeron sus medios de subsistencia, ya que la atención estuvo más centrada en el traslado físico que en el desarrollo económico y social de los afectados.
En la ONU reconocen que hay unos cien millones de personas que sufren la amenaza del éxodo, incluidos los 25 millones ya desplazados, debido a la inseguridad alimentaría, lo que provocará que cada año miles de personas terminen viviendo en poblaciones marginales en las afueras de las grandes ciudades.
Por su parte el Dr. Norman Myers, de la Universidad de Oxford, estimó que para el año 2050 unas 150 millones de personas (el 1,5% de la población mundial estimada) podrían ser desplazadas por las consecuencias del calentamiento global, entre ellas la elevación del nivel del mar.
Como se ve, detrás del debate serio de temas medioambientales como la tala indiscriminada y la desertificación, el cambio climático, el calentamiento de la tierra, el agujero en la capa de Ozono, y la responsabilidad de la intervención humana afectando la naturaleza, formas de vida y culturas, está no sólo la necesidad de utilizar y preservar los recursos naturales de manera racional y sustentable. Esta, por sobre todo, el futuro de la humanidad.
Alejandro Navarro Brain . Senador
