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Agosto 18, 2026

La estrategia expansiva en el Medio Oriente

 Como decía el célebre analista singalés Tarzie Vitachi, “el tema es siempre sobre otra cosa”. Lo de Gaza y El Líbano es en la superficie sobre Israel y Palestina, pero en el fondo es sobre qué hacer con la ocupación en Irak y los planes de transformar el “gran medio oriente” en una zona de democracias representativas a la occidental.

En un artículo muy anterior en la serie sobre Irak de 2003, se abordó que la gradual destrucción de Irak debido a la ocupación, provocaría muy pronto una situación refractaria en la región. A menos que la Alianza anglo-estadounidense manifestara en un acuerdo del Consejo de Seguridad de la ONU, un calendario de retiro y fin de la ocupación, este impacto refractario era inevitable.

La expansión de las células terroristas más radicales y con menos representatividad política en la zona del conflicto palestino israelí, más la extensión de los ataques israelitas a zonas de El Líbano, con las habituales incursiones aéreas dentro de Siria, así lo está demostrando. Con esta escalada de violencia, se está llegando al punto “ideal”, para que esa situación refractaria se cristalice y transforme a la zona en un área de permanente inestabilidad.

Claramente no es el escenario que más conviene, ni a los gobiernos de Irán, Siria, India, Pakistán, ni a los países del “vientre” asiático islámico del sur oriente de Rusia.

Ninguno de estos gobiernos se beneficia con la escalada del conflicto. Y, si se encontrasen marcas de registro en las armas o los ADNs de los terroristas que los conecten con cualquiera de estos gobiernos, se puede desde ya descartar ese vínculo.

Las investigaciones de los atentados terroristas, desde el de Nueva York, pasando por los de Bali, Madrid, Londres, y el último en Mumbay, no han demostrado hasta ahora ese vínculo. Es un protocolo aceptado, que estos gobiernos, sobretodo los de Irán, Siria, y Pakistán que están en la mira, son los que menos intenciones tienen de orquestar esos atentados. Conociendo esto, no debería subestimarse la posibilidad de que estados como Dubai, Qatar, Arabia Saudita, Emiratos árabes, e inclusive Egipto y Libia, que están en el circuito de apoyo a la alianza anglo norteamericana, podrían ser fuentes de recursos, know how y capital humano “digitado”, para organizar atentados.

La pauta la lideró The Guardian del martes 11 de julio, al señalar que los atentados Mumbai, “podrían estar digitados por los servicios de inteligencia Pakistaní” , obviamente a espaldas del Presidente Musharaf. ¿ Un osado The Guardian? ¿ O parte de la información que se necesita elaborar? En los atentados en Londres, tanto el gobierno como la prensa británica, habían hecho una alusión directa a Pakistán, lo que provocó una fricción diplomática entre los dos países. Pero el mensaje es más amplio.

Como lo señaló un periodista avezado, “se observa cada vez más como que las células terroristas atacaran “digitadas” por algún poder más central, por la sincronía de los hechos.” En el reciente atentado en India, en sincronía con la situación de la península de las dos Coreas.

El secuestro de los soldados israelíes está en sincronía con el callejón sin salida para la situación en Irak. Justamente cuando el clima de las negociaciones entre palestinos e israelíes comenzaba a responder a variables más locales y a dinámicas más “internas”, entre los dos bloques de poder hegemónico, ocurre el hecho del secuestro.

Es importante destacar que este hecho, que hoy la comunidad internacional lamenta en forma muy tímida, es un diseño y no una mega equivocación, como se tiende a creer. El objetivo consiste en transformar la región del medio oriente árabe e islámico en un sentido geográfico y cultural amplio, en una zona de gobiernos democráticos.

El plan no hay que achacárselo a la actual administración republicana en la Casa Blanca. Proviene desde las mismas barbas del defensor de los Derechos Humanos por excelencia Jimmy Carter y de su asesor de seguridad Zbigniew Brzezinsky. Este constata dos cosas fundamentales en la política exterior estadounidense del futuro. El costo de dos “pérdidas”: la de China; y la de la zona del medio oriente por el petróleo. China ya se alejaba, por esos años 1976-1979. Irán con su revolución se incorporaba en la zona, como el gran problema para cualquiera aspiración de control mayor.

Melhem Karam uno de los periodistas y directores de medios más respetados y conocidos en el medio oriente Director del semanario La Revue du Liban, ha señalado que el Presidente Bush, presionó al jefe de estado israelí Olmert para invadir Gaza.

Según Karam, el jefe del estado mayor de las FFAA de Israel Dan Hallotz y el Ministro de Defensa Amir Peretz, se habrían opuesto firmemente a la operación de invadir la franja de Gaza, y de que no asumirían la responsabilidad de las consecuencias.( La Revue du Liban 8-15 de julio 2006).

En la misma columna, Melhem Karam informa que Olmert en su última visita a Washington enfatizó en una reunión con el lobby judío “EPACK”, que funciona vinculado a la administración en Washington: “ Estamos fatigados de guerras y victorias sobre nuestros enemigos. También estamos en la etapa de acuerdos con ellos”.

Esta sorpresiva escalada de violencia en el medio oriente hay que ubicarla en el contexto mayor. Las declaraciones de John Bolton (Embajador de los EEUU ante la ONU ), después de la última resolución unánime del Consejo de Seguridad de la ONU sobre los ensayos de Corea del Norte, advirtiendo con ello a Irán por su posición de autonomía, no deben subestimarse.

Expresan sin ambages esta estrategia de buscar sincronías. En un eje territorial que se extiende desde el Mediterráneo, hasta el Mar del Japón, de repente, al no encontrar una salida en Irak (y en Irán también), se configura un escenario político-bélico con un grado de tensión y confrontación latente sin precedentes. Al menos desde la guerra entre las dos Coreas a fines de los años 40. ¿Cuál es el objetivo? ¿Y quién o quiénes lo persiguen? Después de la “tesis Irak 2003”, la pregunta es obligatoria.

Quiénes otros sino los maestros de la guerra fría clásica, que aún no se “desprograman” de la dialéctica de la confrontación, y que están incrustados en la Casa Blanca, en la OTAN, sin descartar sus nichos en China y Rusia, serían los que están interesados en una situación de aguda inestabilidad en zonas que rodean a tres potencias esenciales para los equilibrios, China, Rusia e India, si es que éstos tuvieran alguna importancia en la actualidad.

Al parecer, la ecuación de inversión en poder bélico por la situación de inestabilidad y de “guerritas” como las estimulaba la Reina Victoria, con los beneficios a largo plazo de la “democracia” en la zona, es rentable. Así lo estaría sugiriendo el actual cuadro de crisis, que cubre desde Israel -Palestina, atravesando Irak, Irán, la crispada estabilidad en India y Pakistán, hasta el plato fuerte que es la confrontación entre Japón y China por la supremacía en la península de las dos Coreas, y finalmente en Asia.