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Agosto 18, 2026

Se acabó la Furia…

La selección española de fútbol está de regreso en casita, mucho antes de terminar el Mundial. Un reducido grupo de hinchas les aguardaba en el aeropuerto de Madrid-Barajas para darles una especial bienvenida: la bienvenida de la derrota, a pesar del buen juego exhibido en el máximo torneo de fútbol.

España, “la Furia”, el equipo más joven del Mundial fue eliminado en octavos de final por Francia, la más veterana. Y eso fue justamente lo que gravitó en  el resultado final: el oficio por sobre el voluntarismo juvenil. La Historia pudo más que los esfuerzos y anhelos de los jóvenes hispanos. Las estadísticas están ahí y España nuevamente se queda sin saborear las mieles del éxito en un torneo oficial grande. Y con Francia, esas estadísticas son demoledoras, porque nunca ha podido ganarle en encuentros oficiales internacionales.

El veterano entrenador, Luis Aragonés, que dio con la clave de la renovación del seleccionado español, ha resultado ahora preso de sus propias palabras. Mucho antes de iniciarse el Mundial, aseguró que si no pasaban de cuartos de final, se iría del cargo. Sin embargo, tras el partido y con el calentón del momento, hacía declaraciones en el sentido de querer seguir. Veinticuatro horas después, con la cabeza fría y meditando sus decisiones, se dio cuenta de que su palabra había sido empeñada y reconoció su intención de irse. Hace bien, no sólo porque empeñó su palabra, sino porque las voces críticas le sacan de quicio y es la hora de los gestos, como herencia para los jóvenes que dirigió.

España jugó este Mundial como nunca, pero se fue antes de tiempo como siempre.

El balance, sin embargo, hay que considerarlo positivo por varias razones. En primer lugar, porque se inició un proceso de renovación interesante, con muchachos que han alcanzado la madurez futbolística y que ahora deben conseguir la madurez mental de un deportista de alto nivel. Son jugadores que tocan el balón, que lo miman, como dice Maradona “lo respetan y acarician”. En términos más coloquiales, los comentaristas españoles les llaman “los jugones”. Claro que quedó en evidencia de que no basta con cuidar el balón, apropiarse de él, sino que además hay que saber imprimirle velocidad y profundidad al juego. Acercarse al arco contrario y buscar el gol.  Por contra, Francia mostró su veteranía al montar un entramado defensivo importante, que disimulara los atisbos de lentitud de algunos jugadores y, a la vez, propiciara contraataques letales. La estadística dice que España tuvo el balón el 61 por ciento del tiempo de juego. Pero fue un control insulso, improductivo, sin peligro.

De todo esto, todos debemos sacar lecciones.

¿Cuál es la razón de lo que le ocurre a España que en las grandes citas se queda en el impulso inicial?

Hay un hecho muy importante y del cual poco se habla. Las selecciones inferiores de este país lo han conseguido todo: campeones del mundo sub-17, campeones olímpicos, campeones de Europa…¿Y adónde han ido a parar esos talentos juveniles?. Pues, a la banca de los reservas de los grandes equipos de la Liga. O sea, no les dan continuidad, no asientan su nivel, se quedan sin futuro. Porque la Liga española de fútbol es, sin duda, una de las más atractivas del mundo. Como que la llaman “la Liga de las Estrellas”, porque en cada club hay figuras internacionales del máximo nivel. (¿se han fijado en cuántos españoles son titulares en las alineaciones del Real Madrid o del Barcelona?).  Bueno, pues, son esos “cracks” los que taponan la salida, los que impiden la progresión de los jóvenes talentos nacionales. De ahí entonces que la selección absoluta de España se quede siempre a gran distancia de las mejores. Esta vez, el nivel de juego hispano subió pero fue por la presencia de los talentosos que juegan en el exterior (Cesc Fábregas, Luis García, Xabi Alonso, Reyes), o de los que son titulares en sus respectivos equipos.

En fin, este Mundial debe servir de gran lección para este grupo de jóvenes que consiguió crear ilusión con su forma de jugar, con su estilo de hacer equipo, de juego solidario en la cancha y fuera de ella. Pero también creó ilusión en una afición, en un pueblo como el español que por primera vez en muchos años se unió en torno a los colores de su selección nacional. Se los aseguro: emocionaba ver tanto entusiasmo por las calles, por las plazas, por los bares y cafeterías en torno a un equipo, a una selección. Sobre todo en este país, tan dividido en su Historia, tan golpeado por sus divisiones.

Ese es el gran logro de este  combinado español: el conseguir la unidad de todos y que todos vibraran durante un par de semanas.

Pero (…y siempre hay un pero…), menos mal que los españoles tienen a otros símbolos deportivos de talla mundial con los cuales emocionarse: Rafa Nadal en tenis, Fernando Alonso en automovilismo, Dani Pedrosa en motociclismo; y varios más en atletismo, básquetbol, natación, gimnasia, etc… Por lo tanto,  le toca al fútbol esperar ¡una vez más! para tener otra oportunidad para crear una nueva ilusión.