Actualmente, nuestra prensa escrita debe ser la más pobre del Continente, incluso con menos pluralismo que el que se daba durante la Dictadura de Pinochet, a través de diversos semanarios y el diario La Época.
Desgraciadamente, vivimos a merced de estos nefandos personajes, que a diario nos humillan como ciudadanos y nos avergüenzan como nación.
En virtud de lo anterior y al margen de la justicia o no de la causa de Victor Pey y la Fundación Salvador Allende contra el fisco chileno en el tribunal de CIADI en su demanda indemnizatoria por la confiscación del diario El Clarín por el gobierno de facto de 1973, lo que sin duda resulta evidente es que, con el esperado triunfo de Pey en el litigio y la destinación de la indemnización consiguiente a a la refundación de El Clarín por él anunciada, quien ganará será la prensa nacional, nosotros los ciudadanos y, en definitiva, nuestra modesta democracia.
