Con legítimo orgullo, escuché los planteamientos de un dirigente de los estudiantes del Instituto Nacional en un programa de T.V. Los estudiantes realizaron jornadas de reflexión sobre los problemas de fondo de la educación secundaria y no participaron en desmanes ni actos terroristas de encapuchados.
Las conclusiones que plantearon se orientan a impulsar una educación nacional de calidad en manos del Estado, representativa del criterio democrático de la mayoría ciudadana, y no de débiles municipios ni de los que sólo persiguen motivaciones de lucro; me parecen muy justas.
Creo que constituye un deber de los ex-alumnos respaldar a los institutanos que hoy luchan por una educación de mejor calidad para los estudiantes secundarios.
Jorin Pilowsky R
