Esta semana es el conocido y acertado analista de inteligencia estadounidense William Arkin, que sirvió como alto miembro de la inteligencia del ejército estadounidense en el Oeste Berlín en los años 1970s y quien además, predijo las operaciones militares de EEUU contra Irak, argumenta en su columna del The Washington Post (www.washingtonpost.com, 16-04-2006), bajo el nombre de “Despite Denials, U.S. Plans for Iran War”, que Estados Unidos comenzó a planificar una campaña militar a escala general contra Irán que implica ataques de misil, una invasión terrestre y una operación naval para establecer el control del Estrecho de Hormuz aún antes de la invasión de Irak en marzo de 2003. Este Plan contra Irán se conoce en los círculos militares bajo la sigla del Plan TIRANNT (‘Theater Iran Near Term’).
Esto incluye un “escenario para una invasión terrestre a Irán dirigida por la Infantería de Marina estadounidense, un detallado análisis de la fuerza de misiles iraníes y un plan de ataque general contra cualquier arma iraní de destrucción masiva”, escribe Arkin.
Además, argumenta que Irán parece estar convencido, en primer lugar, que puede disuadir o aún, en caso de una guerra, ganarle en la confrontación militar a los Estados Unidos; en segundo lugar, que de continuar los altos precios del petróleo le permitiría al régimen de los ayatolás sostenerse en el poder; en tercer lugar, que cuenta con un amplio apoyo de los militantes islamistas a través de la región, y; finalmente, que si esto se siguen agregado más infortunios políticos y militares de los EEUU en Irak.
Washington ha venido afirmando esta semana que no está para ningún compromiso sobre el programa nuclear iraní, cuyos funcionarios, abiertamente desacatan la exigencia del Consejo de Seguridad de la ONU, del congelamiento del enriquecimiento de uranio a partir del próximo 28 de marzo. Es más, la secretaria de Estado de Estados Unidos, Condoleezza Rice, pidió el jueves pasado al Consejo de Seguridad que adopte una resolución sobre Irán a partir del Capítulo 7 de la Carta de Naciones Unidas, que prevé específicamente el uso de la fuerza.
Arkin plantea que planificadores estadounidenses y británicos ya han conducido un simulacro de combate del Mar Caspio como parte de estos preparativos de guerra y este fin de semana The Guardian de Inglaterra reporta “que Gran Bretaña tomó parte en un ‘Juego de Guerra’ dirigido por EEUU, con objeto de preparar una actual guerra contra la República Islámica”. De acuerdo con The Guardian, este ‘juego de guerra’ estaba bajo el código Hotspur 2004, y que tuvo lugar en la base estadounidense de Fort Belvoir en Virginia en julio de 2004.
Estos reportes que advierten sobre una posible guerra contra Irán han sido descartados por el Secretario de Exteriores británico, Jack Straw, diciendo que “un ataque militar contra Teherán es inconcebible.” A su vez, el vocero del ministerio de defensa británico afirmó este sábado que, “esos ejercicios basados en el papel son diseñados para probar a los responsables a el límite en escenarios ficticios. Nosotros usamos países y situaciones inventadas utilizando mapas reales.”
Pero pese a lo ficticio del ‘juego’ y de las situaciones en el asumidas, Arkin argumenta que, “Aunque el enemigo de Infantería de Marina sea descrito sólo como un país revolucionario profundamente religioso llamado Karona, con sus Guardias Revolucionarias, sus WMD y con inmensa riqueza de petróleo, inequívocamente es Irán.”
Además afirma que “según fuentes militares cercanas al proceso de planificación, dieron esta tarea al General del ejército John Abizaid, el ahora comandante de CENTCOM –el mando con base en Florida, EEUU-, en 2002.” Y que los “preparativos bajo el nombre de TIRANNT comenzaron en serio en mayo de 2003, cuando modeladores y especialistas de inteligencia reunieron los datos necesarios para el análisis de guerra de nivel del escenario para Irán.”
Este esfuerzo nunca se ha parado. El plan ha desde entonces sido puesto al día usando la información recogida en Irak.
Los planificadores de Fuerzas Aéreas han diseñado ataques contra defensas antiaéreas iraníes y objetivos existentes, mientras planificadores Navales han evaluado la defensa costera y han preparado escenarios para mantener el control del Estrecho de Hormuz, que es la entrada al rico Golfo en petróleo.
Mientras tanto, los Marines, por su parte, han venido levantando su propio documento llamado “el Concepto de Operaciones” que explora la posibilidad de mover fuerzas navales para apuntalar contra un enemigo decidido sin establecer primero una cabeza de puente.
Por otra parte, diferentes escenarios en el que se involucran la fuerza de misiles de Irán también han sido examinados en otro estudio, iniciados en 2004 y conocido como BMD-I, que es el nombre abreviado para “la defensa de misil balística – Irán”, afirma Arkin.
En junio de 2004, el Secretario de defensa estadounidense Donald Rumsfeld alertó al Mando estadounidense Estratégico en Omaha, Nebraska, para que estuviera preparado para poner en práctica CONPLAN 8022, un plan de ataque global que incluye Irán.
Sobre este Plan, “CONPLAN 8022, Jeffrey Steinberg hace un análisis basado en el estudio de Arkin en “Executive Intelligence Review” el 27-05-2005 y titulado “U.S. Nuclear First Strike Doctrine Is Operacional”, en el que plantea que “éste fue terminado en noviembre de 2003, poniendo en su sitio por primera vez la capacidad de un preventivo y defensivo ataque, contra Irán y Corea del Norte.” El además detalla elementos de CONPLAN 8022, los cuales involucrar el uso de destructores nucleares de bunker.”
Arkin también dice que, según sus fuentes, el “nuevo grupo especial de operaciones, en su mayor parte se preocupa por si fueran a recurrir a asestar un ‘rápido’ combate global contra ciertos objetivos en Irán bajo algunas circunstancias de emergencia, ya que el presidente podrá anunciar que la única opción es un ataque nuclear.”
Ante esta posibilidad se han referido en su análisis los dos expertos, Richard Clarke y Steven Simon en su artículo “Bombs That Would Backfire” en el The New York Times, 16-04-2006, y advierten que “después de mucho tiempo de debate, los altos mandos militares no podrían pronosticar un camino en el cual las cosas terminarían favorablemente para los EEUU” Y además señalan que Irán podría tomar represalias contra cualquier acción militar de los Estados Unidos usando sus redes terroristas.”
Como todo indica según la mayoría de los informes que han ido aparecido en los diferentes medios de comunicación; y a pesar a todas las advertencias y peligros, no solamente para los dos países implicados, sino que también para la seguridad y la paz mundial, la Casa Blanca parece estar decidida a resolver el asunto iraní por la vía militar, como una manera de aferrarse al unilateralismo de las políticas neoconservadores que gobiernan las mentes de la administración Bush.