El primer ministro acudió a votar en Milán acompañado de su madre Rosa, de 95 años, a la que recomendó: ‘Pon una cruz en el logo de Forza Italia (su partido)’, lo que le costó una llamada de atención de un integrante de la mesa electoral. ‘¿Ni siquiera con mi madre? Verdaderamente usted forma parte de la Italia que no ama’, replicó un sonriente Berlusconi.
El vencedor tendrá la difícil tarea de recortar la tercera deuda pública más grande del mundo, además de intentar revivir una economía en dificultades, que durante el mandato de Berlusconi ha crecido a un promedio del 0,6 por ciento anual.
Conflicto de interesesSi Prodi vence, tendrá que controlar una coalición muy diversa, en la que hay desde comunistas de línea dura hasta centristas católicos, unidos sobre todo por su oposición a Berlusconi. En unos comicios en los que por primera vez han podido votar los italianos en el extranjero, ahora se especula si una mayor asistencia podría favorecer a Berlusconi.
Entre sus planes figura una ley sobre ‘el conflicto de intereses,’ que obligaría a Berlusconi a elegir entre la política y sus enormes intereses financieros, que van desde la televisión, los libros, la publicidad, las viviendas y uno de los principales equipos del país, el AC Milan. Sin embargo, un nuevo sistema de votación aprobado en diciembre supone que sea quien sea el vencedor probablemente tendrá una mayoría muy reducida, especialmente en el Senado, que tiene un importante papel en la aprobación de las leyes.