Roma.- Italia finaliza hoy una campaña proselitista nada agradable, según reconoció hasta el primer ministro Silvio Berlusconi, protagonista de diversas apariciones televisivas de cara a las elecciones legislativas de los próximos domingo y lunes. En declaraciones a la radio romana, Berlusconi se mostró contento de que los comicios comiencen dentro de 48 horas y admitió que la propaganda electoral no había sido nada agradable.
También aprovechó la oportunidad para prometer la abolición del impuesto sobre la basura, en lo que se considera otro gesto desesperado para conseguir adeptos en el tercio de indecisos, entre los 50 millones de italianos convocados a las urnas.
Con anterioridad, el primer ministro sorprendió durante el último debate televisivo con su principal rival Romano Prodi, líder de la Unión, al ofrecer suspender el gravamen sobre la vivienda.
Luego de los resultados de las últimas encuestas publicadas, pues hace dos semanas no se pueden divulgar, la Unión aventajaba entre tres y cinco puntos a la gubernamental Casa de las Libertades (CDL).
Con las promesas de disminuir los impuestos y acusaciones a la oposición de planear aumentarlos, el jefe de Gobierno intenta inclinar la balanza a favor de la CDL.
En busca de revertir esa situación, el hombre más rico de Italia emprendió una fuerte campaña electoral en la que no escatimó esfuerzos y usó los medios de difusión de su propiedad, pero también los estatales.
Quizás por ello, la evaluación de expertos de la Organización para la Seguridad y la Cooperación en Europa (OSCE) criticó esta jornada a la red de cadenas de televisión propiedad de Berlusconi por la cobertura desequilibrada de la campaña electoral.
Como muestra de su cuestionamiento se refirió a las multas POR 305 mil dólares a Rete Quattro por brindar mayor destaque a la CDL.
El periódico Corriere della Sera señala que Berlusconi estuvo ante las cámaras de televisión 10 horas y 21 minutos, mientras Prodi sólo compareció una hora, 35 minutos y 21 segundos.
Lo cierto es que esta jornada concluye una campaña electoral con un final de insultos y escándalos, el último de ellos protagonizado esta semana cuando el Primer Ministro llamó coglioni, que quiere decir testículos e imbéciles, a quienes sufraguen por la Unión.
En burla por ese agravio, miles de italianos protagonizaron una demostración en que portaban carteles con ese calificativo y con el anuncio de que votarían por la oposición.