París.- El presidente francés, Jacques Chirac, decidió este viernes promulgar la repudiada ley del Contrato de Primer Empleo (CPE), aunque intentó matizar su posiciones con promesas de introducirle modificaciones. Chirac indicó que discutió con el primer ministro Dominique de Villepin la necesidad de elaborar una nueva versión del CPE, la cual contenga cambios en sus puntos más polémicos. La legislación, en su redacción actual, permite a los empresarios despedir, sin justificación ni compensaciones, a los jóvenes menores de 26 años, en los primeros 24 meses de labor.
Ahora el mandatario galo propone limitar el tiempo de prueba a un solo año y la necesidad de que los patrones comuniquen a los empleados las condiciones de ruptura del contrato.
El jefe de Estado, al parecer, desea dar la impresión de que tomó una decisión salomónica, capaz de aplacar la crisis en torno a esa legislación, rechazada el pasado martes por casi tres millones de personas en las calles de todo el país.
Al anunciar esa decisión, que dará nuevos aires a las protestas sociales, Chirac optó por respaldar a su Primer Ministro, quien insiste en poner en vigor el CPE.
El estadista explicó que era hora de “desbloquear la situación siendo justo y razonable”, un mensaje que pareció más bien un nuevo intento fallido de acallar el repudio popular.
La legislación apenas cuenta con seis por ciento del apoyo de los franceses, mientras que las principales centrales sindicales refutaron la fórmula de compromiso del Presidente y confirmaron la convocatoria de nuevas protestas para el próximo 4 de abril.
El secretario de la central sindical Fuerza Obrera, Jean-Claude Mailly, señaló que el mensaje de Chirac era incomprensible e inaceptable.
De su lado, el líder de la Confederación General del Trabajo, Bernard Thibault, consideró que en ningún caso el Presidente aportó ni siquiera un principio de respuesta.

La alocución de Chirac fue esperada en la céntrica Plaza de la Bastilla por una “sentada” de cientos de jóvenes que recibieron las propuestas del jefe de Estado con chiflidos y consignas de desaprobación.
Además de las cuatro jornadas de protestas nacionales, organizadas en los últimos dos meses, los estudiantes continuaron el bloqueo este viernes de más de 60 de 84 universidades del país y de casi 600 centros de enseñanza media.
Los jóvenes también impidieron el paso en carreteras de grandes ciudades como esta capital, Marsella, Niza y Lyon, así como de sus vías ferroviarias, avenidas, puentes y plazas.
El repudio a la ley defendida a capa y espada por De Villepin ocurre cuando Francia registra una tasa de desempleo de 9,6 por ciento, es decir, dos millones 319 mil 200 personas, mientras entre los jóvenes menores de 25 años llega a 22 puntos porcentuales.
Chirac, con 20 por ciento de respaldo a su gestión, hizo caso omiso con su decisión a la voluntad popular, lo cual puede aumentar el desgaste de su equipo de cara a las presidenciales de 2007.