Argentina recuerda el terrorismo de la dictadura

Buenos Aires.- El gobierno argentino afirmó hoy que la tragedia ocurrida tras el golpe del 24 de marzo de 1976 no fue individual, sino colectiva, por el terrorismo de Estado instalado por la última dictadura militar. Esta efemérides debe servir para que la sociedad recuerde la desdicha colectiva que significó la desaparición de la faz de la tierra de 30 mil personas, reflexionó el jefe del Gabinete argentino, Alberto Fernández. A 30 años de esa luctuosa noche, el funcionario remarcó que el genocidio estuvo en manos del Estado, el cual generó terror entre los ciudadanos, en lugar de brindar protección, incumpliendo todos sus deberes.

“Cada 24 de marzo debemos parar y acordarnos que ese día se inicio esa nefasta etapa, que fueron los años de plomo” instaurados por el pasado régimen de facto (1976-1983), acotó.

“Lo que debemos reclamar como argentinos es que eso nunca más ocurra”, ponderó el cercano colaborador del presidente Néstor Kirchner.

Recordó que días previos al golpe, los diarios mostraban la crónica de una muerte anunciada, porque todos los medios de comunicación y dirigentes políticos hablaban de la llegada de un gobierno militar.

Hace tres décadas, las Fuerzas Armadas, encabezadas por el ex dictador Jorge Rafael Videla, usurparon el poder en esta nación sudamericana y derrocaron al gobierno constitucional de María Estela Martínez de Perón.

La madrugada del 24 de marzo marcó el inicio de una larga noche que duró siete años, sustentada en la tortura y la desaparición de personas inermes opuestas al tristemente célebre Proceso de Reorganización Nacional.

Kirchner invoca a la Justicia

“Sólo castigando a los culpables se liberará de culpa a los inocentes”, expresó el presidente de Argentina, Néstor Kirchner, en un acto oficial por el XXX aniversario del inicio de la última dictadura militar. El mandatario pronuncíó un discurso medular en el Colegio Militar de la Nación sobre aquel período negro de la historia nacional (1976-1983), centrado en la necesidad de establecer el predominio de la verdad y la justicia en la sociedad argentina.

Kirchner rechazó tajantemente los afanes de ciertos sectores que invocan al olvido como camino para la reconciliación de los argentinos.

“Nuestro íntimo convencimiento es que no puede haber convivencia, ni paz ni reconciliación mientras queden resquicios de impunidad”, afirmó.

Kirchner fustigó las leyes de Punto Final (1985) y Obediencia Debida (1987), asi como el indulto a los militares juzgados y condenados decretado en 1990.

Reiteró criterios expresados incluso antes de asumir la presidencia de que esas tres leyes no son los caminos adecuados para alcanzar la verdad e imponer la justicia y sólo constituyen “enormes heridas y frustraciones cuidadosamente envueltas en la forma, pero carentes de contenido ético”.

Lejos de calmar la vocación ciudadana de justicia, acotó enseguida, se incrementó día a día el reclamo de las víctimas, de sus deudos y de la sociedad.

Dijo que su gobierno ha acompañado la anulación de las dos primeras leyes “en la certeza de que es el camino constitucionalmente adecuado para desandar el sendero de la impunidad al que nos condujeron y en el que nos quisieron dejar atrapados”.

En ese sentido, ante las expectativas de que anunciara hoy por decretó la anulación de los indultos, sostuvo que debe seguir siendo la Justicia la encargada de establecer la inconstitucionalidad de esa norma.

Opinó que ese ley, adoptada durante el gobierno del ex presidente Carlos Menem, choca frontalmente con la ética republicana que ante el crimen se busque la verdad y se apele a la justicia.

Nadie puede pedir que un decreto derogue a otro a través del cual se indultó, remarcó, para expresar su anhelo de que prontamente la Justicia determine la inconstitucionalidad de esa ley y que no caerá en la trampa de eliminarla por decisión presidencial.

“Queremos poner fin a los códigos del silencio que subordinan todo el ocultamiento de la verdad. Descorriendo este velo sabemos que contribuimos a evitar que los verdugos se mezclen con los inocentes y se oculten detrás de las instituciones”, subrayó Kirchner.

Al llamar hermanos a los integrantes de las fuerzas armadas, el mandatario recordó el miedo conque los argentinos veían un uniforme militar hace 30 años, no sólo los militantes de sus convicciones, sino todos los ciudadanos, y los exhortó a conseguir ser respetados por su prestigio y vistos con alegría y no con temor.