La Paz.- Una ola de condena se desató hoy en Bolivia contra los atentados terroristas que mataron a dos personas, y por los cuales hay un norteamericano detenido, mientras proliferan falsas alarmas de explosivos. El presidente Evo Morales denunció los ataques como acciones desestabilizadoras, por cuenta de sectores oligárquicos afectados por el proceso de cambios en marcha, y recordó que la historia demuestra que el terrorismo precede siempre a los golpes de estado.
Llamó a la población a organizarse en comités de defensa de la democracia y emplazó a Estados Unidos a no permitir que de ese país lleguen terroristas a provocar a la democracia, al gobierno y la Asamblea Constituyente que será elegida en julio próximo.
Por su parte, el canciller David Choquehuanca señaló que los atentados, registrados anoche y esta madrugada en dos pequeños hoteles de La Paz, buscan destruir la democracia.
Para el ministro indígena la acción terrorista pretende “detener y desestabilizar las reformas que el gobierno de Evo Morales intenta introducir en el país”.
El diputado y dirigente del gobernante Movimiento al Socialismo (MAS), Iván Canelas, advirtió que los afanes desestabilizadores no van a dar resultados, porque el pueblo apoya a la administración de Morales.
Los atentados, añadió Canelas, pretenden sembrar el miedo en la población para desestabilizar el proceso iniciado el 22 de enero con la toma de posesión del jefe de Estado.
El vicepresidente de la Conferencia Episcopal, monseñor Jesús Juárez, reiteró la condena del catolicismo a cualquier acto terrorista y llamó a la serenidad y a la convivencia democrática y pacífica.
El diputado Fernando Messmer, del conservador partido Poder Democrático Social (Podemos), del ex presidente Jorge Quiroga, sostuvo que los atentados se agregan como elemento de incertidumbre supuestamente causada por el gobierno por pedidos fiscales de juicios contra ex presidentes, incluido Quiroga, por diversos crímenes.
Autoridades del Ministerio Público y la Policía dieron por esclarecidos los atentados, al anunciar la captura del norteamericano Claudio Lestat D’Orleans y la uruguaya Alda Riveiro y afirmar que confesaron el crimen y llevaban abundante evidencia incriminatoria.
Según las autoridades, la pareja colocó los explosivos en habitaciones de los hoteles “Linares” y “Riosinho II” que habían alquilado para el efecto y posteriormente intentaron ocultarse de madrugada en un alojamiento de las afueras del vecino municipio de El Alto.
De allí, dice la versión oficial, pensaban fugarse en autobús por la cercana frontera con Perú, cuando fueron detenidos y confesaron su culpa.
Entretanto, el jefe de la unidad de incendios y explosivos de la Policía, coronel Oscar Nina, confirmó que sus especialistas en desactivación de bombas atendieron seis falsas alarmas durante la mañana.
Explicó que voces anónimas afirmaron telefónicamente que había explosivos en la empresa de correos, dos universidades, la estación de televisión Canal 11 y dos centros privados de estudios de inglés e informática.
El personal policial evacuó a los locales correspondientes y los reviso palmo a palmo, solamente para comprobar que se trataba de falsas alarmas.