Maurice Duverger, en su estudio sobre los partidos políticos, los dividía en aquellos cuya organización era de directorio, como los liberales y conservadores, y los partidos de masas, en este caso los socialdemócratas. La UDI corresponde a esta primera categoría, aun cuando tiene sectores populares en su seno, el núcleo fundacional se mantiene en el poder, haciendo imposible cualquier intento de democratización.
El santo demócrata cristiano tuvo un hijo, Eduardo Lázaro Frei, quien ha ocupado la presidencia de la república y, ahora, del senado, a igual que dios padre. Si bien uno de los cuatro evangelios comienza con “…en principio era el Verbo…”, en el caso de Frei Jr., la tercera persona de la Santísima Trinidad, no fue capaz de comunicarle esta cualidad.
Cada uno de estos santos tiene sus respectivos apóstoles: en la UDI, San Pedro es equivalente a Jovino Novoa que no es un roto pescador, ni tampoco traiciona al maestro antes que cante el gallo, por el contrario, Jovino es muy leal y carente de imaginación; Cristo de Palo Longueira es el más duro e inteligente de los seguidores de San Jaime y, como sabe el poder de la magia, suele contarle a sus compañeros que casi todas las noches se entrevista con San Jaime, quien le indica que será el ungido en las elecciones del 2009. Dicen los evangelios apócrifos que San Jaime, a pesar de ser célibe, tenía un gran amor por las apóstoles mujeres, – al estilo de Jesús de Nazaret -, la predilecta es Magdalena Fierecilla Domada Evelyn Mattei, quien poseída por la furia contra Francisco de Asís, Martín Lutero de la Maza y un tal Pablo Zalaquett, que nada tiene que ver con el de Tarso y, además, el cara de rana Cornejo, alcalde de Recoleta, con el índice, al estilo de un antiguo profesor presidencial, los condena diciéndoles que le han causado más daño a la UDI que los malditos “rogelios” de la Concertación; la otra sacerdotisa, una tal Jacki, alcaldesa de Concepción, famosa por el desplante al reírse de la santa Michelle, acusándola de vacía y obesa, palabras que no repetiría hoy, cuando Michelle está en vías de beatificación, con una sola palabra insultante, logró que el audaz Martín Lutero de la Maza abandonara solitario el termal encuentro de la UDI.
Los apóstoles de la Democracia Cristiana fueron sus fundadores, hoy reemplazados por la Chol y los Zaldívar, que se pelean como perros y gatos; de nada se saca con las votaciones democráticas, pues la regla de oro de todo partido político es la eterna mantención de su burocracia y el logro de los mejores pitutos en la administración pública; un seguidor de Max Weber, Michels, sostenía que el sino de todos partidos de masa era el sostenimiento de oligarquías y burocracias; en el caso de la Democracia Cristiana, este principio se ha cumplido plenamente.
Los protestantes, que aspiraban democratizar la UDI, de una vez por todas, se hicieron pipí del susto ante el peligro de caer en la hoguera ardiente de la inquisición, como Giordano Bruno. Ya veían Pablo Zalaquet y la ranita Cornejo al apóstol Novoa, premunido de una antorcha de fuego, para aplicar a herejes como ellos; mejor actuar como Galileo: ponerse a llorar y pedir perdón para salvar el pellejo y poder seguir aunando fuerzas para derrocar a los príncipes de la UDI en una mejor ocasión. De la Maza, que llamado Francisco, como el santo de Asís, quiere hacer volver a la secta de la UDI a los ideales de una iglesia de los pobres; (como se sabe, fueron los franciscanos escoceses quienes inspiraron la crítica de Lutero a los Papas); Francisco de la Maza ingenuamente se creyó las prédicas del apóstol Joaquín Lavín, quien pretendía ser más revolucionario que el mismísimo Carlos Marx, denunciando las miserias del Chile del profesor Lagos, en forma más franca y clara que Valdés Canje; sólo Francisco Lutero de la Maza creyó que este amor de Joaquín por los rotos era sincero y que podría hacerlos partícipes de las elecciones de la UDI ,pero se entiende que los rotitos pobladores son muy buenos para mostrarlos en ceremonias piadosas, pero que jamás podrán ocupar cargos, ni siquiera secundarios, en la secta.
Joaquín está agotado políticamente: la derecha lo traicionó al apoyar al millonario colocolino, Lúculo Popeye Piñera y, como no quiere más problemas, a pesar de saber que los cardenales de la UDI sólo quieren apitutarse, prefiere apoyarlas antes de embarcarse en la aventura de san Francisco Lutero de la Maza.
En la iglesia termal de Los Andes el apóstol Novoa se puso a leer el nuevo evangelio según San Jaime; en el Génesis relata los ancestros de los chiquillos de la UDI: nuestros abuelos eran los conservadores, cuya única misión consistía en defender a la iglesia católica de losa come-frailes radicales y, además, triunfar en las elecciones gracias al cohecho y la leva forzosa de los campesinos; había algunos rotitos obreros, que seguían al partido conservador, pues sus familias eran pechoñas, después se les llamó el sindicalismo cristiano; nuestros abuelos, seguía diciendo Jovino, odiaban el sufragio universal. Don Héctor Rodríguez de la Sota, por ejemplo, encontraba fantástico que hubiera ricos y pobres, pero hay que ser muy hereje para creer que ambos pueden votar en forma igualitaria; Nuestro héroe era el padre Oswaldo Lira, un cura integristas que adoraba el fascismo de Franco y odiaba a nuestros primos, los falangistas, por ser compañeros de ruta de los comunistas; cuántas veces nuestros abuelitos intentaron que los cardenales excomulgaron a estos malditos herejes.
San Jaime Guzmán estudió en el colegio de los Padres Franceses, el único adecuado para la gente “bien y pechoña”, el mismo colegio de Daniel López Pinochet, de Oswaldo Lira y de Florencio Infante, capellán de los militares; como era lógico, entró a la universidad Católica a estudiar leyes; allí fundó el movimiento gremialista, que agrupaba a jóvenes aristócratas que sentían desprecio por Maritain y por los demócrata cristinos; San Jaime se convirtió en el principal asesor del cristianísimo y honestísimo general, Daniel López Pinochet, a quien aconsejó que redactara una Constitución para que su tiranía apareciera democrática, ejemplo que siguen, hasta ahora, sus fieles discípulos de la UDI: San Jaime llamó a integrar la comisión para la redacción de esta Constitución a su maestro, don Jorge Alessandri Rodríguez, un solterón neurótico y reaccionario, hijo del putero, don Arturo. Don Jorge también odiaba el sufragio popular y su experiencia en la presidencia de la república lo ha llevado a un autoritarismo despectivo de los procedimientos democrático; como san Jaime no podía eliminar del todo el voto y era un estudioso de nuestra historia, cayó en sus manos el libro de Manuel Rivas Vicuña, Historia política y parlamentaria de Chile, libro que relataba la propuesta de Alberto Edwards, un historiador ultra reaccionario, que se hacía llamar el último de los “pelucones”, de reformar el sistema electoral dividiendo el país en múltiples pequeñas circunscripciones y en cada una se eligieran dos diputados, con lo que se aseguraba un perfecto empate; agreguémosle los senadores designados, que los siúticos de la Concertación llamaban “institucionales”, y la faramalla está hecha y como piensa que los rotos son tontos, nada más fácil hacerles creer que están votando y son los depositarios de la soberanía, llamada popular.
En “plena democracia”, san Jaime fue senador y defendió siempre la idea central de que la soberanía no emana nunca del pueblo, porque es ignorante y veleidoso; en ese momento los apóstoles se ponen de pie y gritan al unísono: “Lutero de la Maza a la hoguera”; la Jacki le lanza un vaso de licor a Francisco, otros van a santificarse de las herejías de los protestantes, a las calientes aguas y cascadas de las Termas de Corazón; los apóstoles leales se lavan las manos, al igual que Poncio Pilatos y Joaquín canta como un pajarito: “pueblo mío, te amo demasiado como para traicionar a nuestro santo”. Pablo Longueira se retira a su pieza a jugar al tarot en compañía de san Jaime; todos los beatos Udistas están felices, sólo falta la misa del domingo, celebrada por algún legionario de Cristo o del Opus Dei, que les permita encomendarse al alma del santo Escrivá de Balaguer.
Hoy Lutero de la Maza ha sido traicionado por los príncipes de la UDI, está en las manos de la inquisición, sin embargo, como ocurrió en la historia, los protestantes pueden volver a destruir la fortaleza estalinista de la UDI.
Rafael Luis Gumucio Rivas