París.- Trabajadores y estudiantes se unieron hoy en Francia para impugnar el intento gubernamental de implantar un nuevo contrato laboral con el que busca reducir el desempleo juvenil. Como preludio a una gran concentración citada en París, miles de franceses ya desfilaron en diversas ciudades y muchos más los imitan en otras hasta totalizar 160, como pretenden los organizadores de la protesta nacional, la tercera en cinco semanas.
Este jueves, entre 250 mil y medio millón de estudiantes se manifestaron en todo el país contra el llamado Contrato de Primer Empleo (CPE). Sendas protestas, en febrero y el pasado 7 de marzo, reunieron a más de un millón de personas.
El propósito de las manifestaciones es lograr que el gobierno retire el CPE, dirigido a menores de 26 años y que permite su despido sin justificación en los primeros dos años de vigencia.
Contra la implantación de la fórmula los primeros en salir a las calles fueron los universitarios, seguidos por los estudiantes de secundaria; ahora se unieron los sindicatos, cuyas centrales anunciaron que tras la concentración decidirán si van a la huelga.
Si nos obligan tendremos que discutir cómo organizar una jornada que incluya paros en todo el país, advirtió el secretario general de la Confederación General del Trabajo (CGT), Bernard Thibault.
Una medida menos extrema propusieron los rectores de las 84 universidades del país: acatar un período de reflexión de seis meses al cabo del cual el gobierno se reunirá con sindicatos y estudiantes para decidir el camino a seguir.
Según sondeos, 70 por ciento de los franceses se oponen al CPE.
Movilizaciones como las que tienen lugar en Francia no se veían desde 1994, cuando un movimiento similar de estudiantes y trabajadores obligó al gobierno del entonces primer ministro conservador Eduard Balladur a retirar su contrato laboral para jóvenes, que proponía salarios menores al mínimo.
Pese a la presión de la calle, el gabinete encabezado por el primer ministro Dominique de Villepin, parece decidido a mantener su propuesta, incluida en una ley de alcance más vasto para hacer frente al desempleo que afecta al 10 por ciento de la fuerza laboral activa.
Entre los jóvenes menores de 26 años, el desempleo es superior al 25 por ciento.
No obstante, en reunión con los rectores, de Villepin se manifestó anoche abierto al diálogo y a hacer un gesto significativo con relación al CPE, ya aprobado por el parlamento y pendiente de la sanción del presidente Jacques Chirac.
Analistas políticos estiman que de Villepin podría reducir a un año el período de prueba en el que los contratados pueden ser despedidos sin justificación.
El propósito de las manifestaciones es lograr que el gobierno retire el CPE, dirigido a menores de 26 años y que permite su despido sin justificación en los primeros dos años de vigencia.
Contra la implantación de la fórmula los primeros en salir a las calles fueron los universitarios, seguidos por los estudiantes de secundaria; ahora se unieron los sindicatos, cuyas centrales anunciaron que tras la concentración decidirán si van a la huelga.
Si nos obligan tendremos que discutir cómo organizar una jornada que incluya paros en todo el país, advirtió el secretario general de la Confederación General del Trabajo (CGT), Bernard Thibault.
Una medida menos extrema propusieron los rectores de las 84 universidades del país: acatar un período de reflexión de seis meses al cabo del cual el gobierno se reunirá con sindicatos y estudiantes para decidir el camino a seguir.
Según sondeos, 70 por ciento de los franceses se oponen al CPE.
Movilizaciones como las que tienen lugar en Francia no se veían desde 1994, cuando un movimiento similar de estudiantes y trabajadores obligó al gobierno del entonces primer ministro conservador Eduard Balladur a retirar su contrato laboral para jóvenes, que proponía salarios menores al mínimo.
Pese a la presión de la calle, el gabinete encabezado por el primer ministro Dominique de Villepin, parece decidido a mantener su propuesta, incluida en una ley de alcance más vasto para hacer frente al desempleo que afecta al 10 por ciento de la fuerza laboral activa.
Entre los jóvenes menores de 26 años, el desempleo es superior al 25 por ciento.
No obstante, en reunión con los rectores, de Villepin se manifestó anoche abierto al diálogo y a hacer un gesto significativo con relación al CPE, ya aprobado por el parlamento y pendiente de la sanción del presidente Jacques Chirac.
Analistas políticos estiman que de Villepin podría reducir a un año el período de prueba en el que los contratados pueden ser despedidos sin justificación.