La Paz.- Una gran movilización popular en demanda de una salida al mar se prepara hoy en Bolivia, como complemento de la auspiciosa visita a Chile del presidente Evo Morales, fuertemente impregnada del reclamo nacional. La movilización se cumplirá en esta ciudad el 23 de marzo, jornada instituída como el Día del Mar, en homenaje al héroe nacional Eduardo Abaroa, caído ese día de 1879 en combate contra la conquista chilena de las costas bolivianas.
El propio mandatario confirmó la manifestación y llamó a participar a las organizaciones populares, los indígenas, los campesinos y otros sectores, para manifestar junto a las autoridades y las Fuerzas Armadas la sentida demanda marítima.
Al llegar anoche de Chile tras una visita en la que el lema “mar para Bolivia” fue coreado en una concentración popular en su homenaje, Morales anunció la movilización popular, eje de su desarrollo como dirigente social y político y de la victoria electoral que lo llevó al gobierno en diciembre pasado.
Dijo que ahora hay que preparar una gran movilización por el Día del Mar, diferente a la conmemoración protocolar tradicional, a fin de fortalecer la solidaridad encontrada en Chile y sensibilizar a la comunidad internacional, cuyo concurso considera importante para solucionar el viejo diferendo.
Morales dijo al mismo tiempo haber encontrado amplia disposición del nuevo gobierno de Michelle Bachelet a establecer lo más pronto posible un diálogo abierto, para tratar los problemas entre ambos países.
“Estoy sorprendido y agradecido al pueblo chileno, donde hay desprendimiento y entendimiento”, expresó el Jfe de Estado.
Consideró que tal apertura es un paso trascendente para abordar el problema del encierro geográfico boliviano y reveló que tenía recelos de tocar el tema en el homenaje popular recibido ayer, cundo los manifestantes lo sorprendieron al corear “mar para Bolivia”.
Añadió que los planteamientos bolivianos serán expuestos con horizontalidad, sin condicionamientos y con mucha responsabilidad, aprovechando el clima de desprendimiento y entendimiento que dijo haber encontrado en Chile.
El mandatario boliviano anunció para ello la formación de una comisión de alto nivel, que diseñe estrategias y sugiera propuestas concretas sobre el tema, en un contexto de discreción mediática, pues en el tema del mar “no se habla, se hace”.
De otro lado, la prensa destaca nuevamenta con gran amplitud los reportes de las actividades del presidente en Chile, y el gran protagonismo que tuvo por la atención que le dispensaron la prensa y el público.
Los medios de comunicación y analistas locales consideran que la coyuntura parece favorable a una negociación que lleve a la salida al mar, algo que Morales suele llamar la superación de una deuda histórica que considera Chile tiene con Bolivia.
Esas visiones coinciden por otra parte en señalar que Morales no debe acceder a los requerimientos chilenos de restablecer relaciones diplomáticas hasta lograr avances sustanciales en el tema de fondo.
Esos vínculos son solamente consulares desde que en 1978 fueron rotos tras el fracaso de un intento negociador, por la exigencia de la entonces vigente dictadura de Augusto Pinochet de que Bolivia entregue nuevos territorios a cambio de un corredor al mar.