Por mientras, el dictador declaró que de no estar impedido de votar, lo habría hecho por Piñera. Estimaron los militares en retiro que los miembros del Poder Judicial sufren amedrentamiento por parte de abogados y organizaciones de derechos humanos, lo que les impide aplicar las normas, olvidando que fueron ellos quienes ocultaron persistentemente la información.
Ahora, Cheyre considera una “ofensa a los chilenos y a nuestro sistema judicial” las dudas expresadas por algunos sectores respecto de su disposición para colaborar con la justicia en la investigación de la
tragedia de Antuco. Bien se refiere a “su” sistema judicial, al sistema de la justicia militar, donde los sospechosos son interrogados, procesados, sentenciados, y absueltos por sus pares, por sus amigos, por sus leales y fieles compañeros de armas. Pienso que otro resultado habrían tenido de ser procesados por la verdadera Justicia, es decir por los Tribunales de Justicia, por el Poder Judicial, para mayor claridad.
Puede que ahora la autoridad castrense esté en permanente contacto con los conscriptos y militares en Antuco en su marcha hacia la muerte. Pero se olvida Cheyre que en mayo de 2005, esos mismos familiares estaban hacinados en una cancha techada pidiendo información de sus hijos de apenas 18 años de edad y se negaban a dársela, sin considerar sus angustias, sus temores, sus penas ni sus llantos.
Y los militares otra vez se sienten ofendidos cuando se rechazan las condenas aplicadas a los responsables de la tragedia en una protesta donde se congregaron a algunos familiares de los conscriptos muertos por congelamiento en las afueras del edificio de las Fuerzas Armadas. Le
pidieron a Cheyre que declare ante los tribunales en los casos en que se ven involucrados oficiales de la tragedia de Antuco, tal como lo hizo en el caso Antártica.