Profeta Hermógenes: Líbranos del bacheletismo perverso

Como todo buen profeta, don Hermógenes lanza sus encendidos discursos desde el pulpito de El Mercurio: castiga, con el ardor de sus escritos, a este pueblo de cabeza dura que, de nuevo, está a punto de entusiasmarse con los falsos ídolos. Antes bailó al ritmo del marxista Salvador Allende, hoy quiere hacerlo frente a Michelle Bachelet, la hija del demonio convertida, nada menos, que en presidenta electa. Los buenos teólogos saben bien que el ángel caído es muy inteligente para disfrazarse con atributos de belleza, sinceridad, autenticidad y bondad.

Es mentira que el padre de Michelle murió de un infarto al corazón, producto de los vejámenes de sus camaradas de armas, sino que por porfiado; feneció a consecuencia de partido de basket; Michelle y su madre Ángela Jeria fueron tratadas correctamente, en un salón de té, llamado Villa Grimaldi. Por lo demás, eran rojas y amigas de terroristas; se sabe que con el demonio no hay que tener compasión, ni menos dialogar con él; imagínense qué hubiera ocurrido si Jesús conversara con el demonio sobre el dominio de la Jerusalén eterna: en este plano nunca puede haber diálogos con el maligno.

Según nuestro profeta, Michelle actúa movida por la envidia, respecto a la omnipotencia de nuestro divino Augusto Daniel López Pinochet. Como Belcebú es hábil, ha elegido conquistar a las ingenuas y sentimentales mujeres, prometiéndoles nada menos que el matriarcado: una sacerdotisa se atreve a insultar a la patria – que siempre ha sido macho, no podía ser de otra manera pues todos nuestros héroes son masculinos -, llamándola matria.

No sería raro que María Magdalena no fuera una prostituta, sino una apóstol de Cristo, como lo sostenían los gnósticos. A lo mejor, terminamos consagrando el país a la indígena Pacha Mama y así Chile sería un largo y angosto útero, de una fecundidad ininterrumpida. Por este camino, con el tiempo, las mujeres negarán que el cuerpo es el tabernáculo del Señor y ahora orgullosas, reclamarán el derecho de uso y abuso de él, algo así como la sacra propiedad privada. De ahí al aborto, al condón, al divorcio y a la eutanasia, no hay más que un paso. Como en Sodoma y Gomorra, los hombres se revolcarán con los hombres y las mujeres entre ellas.

Creo visualizar una lágrima en el rostro de nuestro profeta: ¿cómo podré liberar este pueblo idiotizado por los cantos de sirena de nuestra Cirse moderna, si ha convertido a todos los buenos varones en mansos cerditos? No pueden captar que Michelle fue y es socialista, por consiguiente, continuó las directivas del Congreso de Chillán, que predicaba la lucha armada contra el capitalismo; que debe haber sido admiradora de los guerrilleros Fidel Castro, el Che Guevara y del herético sacerdote colombiano Camilo Torres.

Para colmo de los colmos, la diablilla presidenta electa ha logrado engañar a santos varones, entre ellos al benemérito Cardenal Errázuriz que, por un soplo del demonio, visita a Michelle y la elogia diciendo que ella representa la encarnación del valor, de sufrimiento, de la reconciliación, del perdón y del amor. Es decir, en términos de la Teología de Liberación, una cristiana anónima. Podía esperarse, al menos, que los ángeles y arcángeles que ayudaron a Augusto Daniel López Pinochet, Joaco Lavín, Jovino Novoa, el huaso Cardemil, el Cristo de Palo Longueira, defendieran la causa del bien reconociendo los favores recibidos del pulento Daniel López, ¡pero!, como San Pedro, reniegan de su fe en el Augusto Salvador Pinochet antes de que cante el gallo. De Popeye Piñera nada se puede esperar: ya lo traicionó en el plebiscito y ahora coquetea con los inexistentes y pusilánimes humanistas cristianos. Dios no castiga a garrotazos sino con derrotas, propinadas por nuestra presidenta diablesa. Como todos los profetas, don Hermógenes no logrará convencer al pueblo de Chile que el genio de las finanzas, Daniel López, nos salvó del infierno marxista-leninista.

 

Rafael Luis Gumucio Rivas