El domingo pasado, el candidato a la Presidencia Humberto de la Calle hizo una declaración que le puede salir cara a su campaña: que Uribe y su más reciente encarnación, Iván Duque, y varios funcionarios del Gobierno, “¡se están tirando la paz!”. La declaración fue motivada por una historia de The Wall Street Journal en donde afirman que hay pruebas para investigar a Iván Márquez por narcotráfico. Frente a esto y los cargos contra Jesús Santrich también por narcotráfico –que pueden provocar su extradición–, Márquez ha regresado al Caquetá y dice que no se posesionará como congresista. ¿Qué quiere decir esto? Que mientras se sabe si lo que dice The Wall Street Journal es cierto (la Fiscalía colombiana lo ha desmentido) e investiga si estos líderes de las Farc incurrieron o no en un delito, el Acuerdo de Paz se puede caer en cualquier momento. Si los extraditan a Estados Unidos, no se someterán ni a la JEP ni a la justicia ordinaria en Colombia, y nos quedaremos sin saber qué pasó en el conflicto. De la Calle no pide que queden impunes si llegasen a ser culpables, pide paciencia y que sean juzgados en Colombia, para que rindan cuentas a las víctimas del conflicto, que son las principales interesadas en saber si los excabecillas cumplieron o no con las promesas del acuerdo. La declaración es peligrosa para la candidatura de De la Calle, pues recientemente afirmaba que si Santrich era culpable debía ser extraditado, pero desde entonces las circunstancias han cambiado, y ahora lo que está en juego no es el futuro de un exguerrillero, sino el derecho de las víctimas a la verdad y reparación, y de paso de todo el acuerdo.
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