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Agosto 18, 2026

¿Dónde construir un hermoso templo?

Estamos hablando del lamentablemente postergado proyecto “Templo Bahá í  para Sudamérica”, construcción inédita en Chile de forma redondeada y traslúcida que tiene 30 m. de altura.

En su interior no existen ni símbolos ni imágenes y fue concebida por una renombrada oficina de arquitectos canadienses, contemplándose una inversión del orden de los 30  millones de dólares y por su interesante diseño se le denomina templo de la luz, pero a la fecha, después de 8 años de infructuosos trámites, todavía no es posible el inicio de su edificación.

Ahora bien, se calcula que en el mundo existen unos 5 millones de fieles de la religión Bahá í, los que en Chile son 6 mil aproximadamente. Esta fe se originó en Persia (Irán), a mediados del siglo XIX, a instancias de Bahá u`lláh (la Gloria de Dios), uno de los discípulos de Báb (la Puerta) quien era un profeta independiente que se declaró como el precursor de una nueva era de justicia y paz a establecerse por una manifestación de Dios que habría de llegar.            


Sus titulares querían construir el templo inicialmente en el Parque Metropolitano San Cristóbal gracias a un comodato que habían convenido con el ex ministro de Vivienda Jaime Ravinet, idea que no prosperó por las regulaciones que tiene esa área verde que le pertenece al Serviu. Enseguida se iba a construir en un predio rural de 110 hectáreas, por lo tanto, en una zona excluida al desarrollo urbano de la comuna de Colina, lo cual tampoco fue posible por falta de agua y otros motivos.


Finalmente se llevó el proyecto al sector alto de la comuna de Peñalolén, sobre la cota 900 msnm, en un amplio terreno que está tipificado como área de preservación ecológica en el Plan Regulador Metropolitano de Santiago (PRMS) y a fines del 2007 la relajada Corema calificó favorablemente el Estudio de Impacto Ambiental respectivo, a pesar de que una comunidad localizada inmediatamente más hacia el poniente de su eventual instalación había hecho sólidas presentaciones en la Contraloría General de la República por irregularidades funcionarias cometidas en su tramitación.


En la sesión de la instancia ambiental, en la cual se votó este proyecto, algunos miembros de la misma, con juicioso ánimo preventivo, propusieron a la intendenta Adriana Delpiano que no se llevara a efecto la votación hasta conocer el próximo  dictamen del ente fiscalizador, pero como la mayoría de sus integrantes tenían un curioso apuro en decidir el asunto, la autoridad regional hizo caso omiso de esa sugerencia y así fue como se mal aprobó, lo que  -como se comprenderá- no es novedad porque la institucionalidad ambiental, por sus actuaciones, ha demostrado ser poco confiable.  


Después la Contraloría manifestó lo que todos los intervinientes sabían de antemano, en orden a que el atrayente proyecto, por su carga de ocupación y por la cantidad de estacionamientos requeridos, debía enfrentar una vía de mayor jerarquía que la local  existente en la actualidad y por ello el proyecto es absolutamente inviable. A pesar de que los dictámenes del ente fiscalizador tienen fuerza obligatoria para todos los funcionarios públicos, ningún órgano administrativo de los que debían obedecer esa resolución asumió su rol a favor de la legalidad, lo que tampoco es novedad, y por ello los vecinos del Loteo Arboretum Mirador del Valle, que colindan con el proyecto que comentamos, se vieron en la obligación de presentar un recurso de protección en la Corte de Apelaciones de Santiago.        


En días pasados esa instancia jurisdiccional acogió tal recurso que objeta el permiso de edificación otorgado por la Directora de Obras de Peñalolén a los propietarios del templo por la razón de índole vial antedicha y porque las instrucciones del Servicio Agrícola y Ganadero (SAG) referidas a la flora del sector tampoco fueron respetadas. Pero extrañamente, a pesar de esa sentencia judicial, los camiones que transportan los materiales para la construcción del colosal templo continúan subiendo a la precordillera por la angosta vialidad local que, por imposición del artículo 2.1.36. de la Ordenanza General de Urbanismo y Construcciones (OGUC), impide la ejecución del interesante proyecto.


No sabemos en qué terminará la situación relatada, pero sí está claro que la Administración del Estado, una vez más, procedió muy incorrectamente. En todo caso, lo que más quisiéramos por ahora es que el gobierno actual, autodenominado de excelencia, tome cartas en el asunto para que el colosal templo se pueda construir en un predio urbano que disponga de la idoneidad necesaria para acoger a sus fieles y visitantes ocasionales.


Y desde esta tribuna le soplamos a La Moneda, mejor dicho a la ministra de Vivienda,  Magdalena Matte, que al costado oriente de la Embajada de EEUU, en la ribera sur del río Mapocho, comuna de Las Condes, hay un amplio terreno eriazo fiscal en poder de la Corfo, el cual sería óptimo para ubicar dicho templo. 


      
Patricio Herman
Fundación “Defendamos la Ciudad”