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Agosto 18, 2026

Asamblea de la castidad

Todos andan atolondrados con las palabras del Papa. No es para menos, Luli, porque la “tarambana” no es tropiezo de gente aislada de la luz del mundo, y, mucho menos, compañera, tormentoso, aunque, muchos, andan ya diciendo a todo hocico que es pura propaganda para lograr romper lo etéreo, o más simple, volver lo gaseoso (protesta en palabras mortales) en simples: “!Hurra, viva el Papa!”.

Cierto el periodista alemán Peter Seewald, se quebra un poco al publicar sus conversaciones con el Papa.

Atmosférico, Luli, atómico, decías tú en las charlas sobre el amor libre. Pero, bueno, aterrizar es la orden. No hay peor cosa que andar aterrados, mija, porque las palabras del Papa logran robar sonrisas y no las viejas palabras tipo: “ta más gueón o comió caquemono”.

El Papa, según el articulo, no elude los temas que más duelen a los ortodoxos… Se parte de la pedofilia para llegar al preservativo. Cierto, no se olvida que los curitas – endemoniados por la calentura del diablo – usaron niños para llevar a cabo sus perversiones.

Una cosa es clara, el Papa anda optimista y cree que la iglesia logrará volver a dominar las mentes: cierto que es harto tarde….

No se puede afelpar el pasado en un sofá  y decir: “tomen asiento”, porque, Luli, la dimensión de los pecados de la Iglesia es ancha y profunda como el infinito.

Lo que interesa al lector es sobre el uso de preservativos. Aquí se puede entrar en un camino obstruido por reglas y comportamientos.

Sabemos que la doctrina de la iglesia ha rechazado todo uso de anticonceptivos pero, hoy, ¡vamos, gente, es para brindar!, el Papa justifica el uso del preservativo, claro, pero aquí se entra de lleno al cuesco: su uso es para afectados de SIDA.

Hablar de la moral, cosa que gusta a la iglesia,  es como pasar toda una vida llenos de remordimientos…, no se logra varíar lo aburrido del tema porque es para habitantes de una comitiva naufragada en una isla lejana, por allá, cerca del olvido que se llevó el viento.

Pero, Luli, no es necesario acaparar tanto preservativo, porque son caros y, me han dicho que se rompen… y te puede dejar embazada hasta con mellizos o trillizos… depente de los hoyitos del preservativo roto, Luli.

No creo que el bien moral de las cosas pase por prohibir las cosas.

El mal menor es que se logra sacar de la iglesia el uso de los condones, el mal mayor es que pasarán sus mil años para que lo autoricen a todos los católicos del urbe.

Cierto que si deseamos hacer una asamblea de la castidad, pues, te aseguro, Luli, que los califas dirán que los apóstoles no fueron forzados a castidades o la cachalaespa.

En fin… los fabricantes de preservativos, espero, no piensen en hacer dibujitos en los condones con miradas severas de un sacerdote o de amenazas del cielo.

¿Cuánto cuesta un preservativo? Me han dicho que van de 3 lucas hasta 7 mil.

Harto caros…

con 7 lucas se hace una cazuela de puta madre y, bueno, a la cresta el preservativo y todo como antes… al que le toque le toque, pa’ eso Chile es largo y angosto… pa’ críar cabros flacos y llenos de espinillas… y si tienen suerte, una pega, un salario y sus luquitas guachas, pues, ellos también, un día,  podrán lucirse y decir: yo también uso condones.

Godosky