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Agosto 18, 2026

Obama, con poco a casa

Poco lleva a casa el presidente Barack Obama de su estancia en Surcorea. Las propuestas a la Cumbre del G-20 quedaron en solo eso y el Tratado de Libre Comercio (TLC) entre los dos países continúa estancado.


Por ser sede del mencionado foro y con el proyectado acuerdo anunciado como listo para cerrarse, Seúl debió ser la escala más exitosa de la gira del mandatario estadounidense por Asia, iniciada en la India, de donde se trasladó a Indonesia.

Sin embargo, horas después de llegar a Surcorea vino el primer mal momento. Los negociadores de ambas partes fracasaron en resolver las diferencias en las conversaciones que permitirían proclamar el final feliz de un proceso iniciado hace varios años. Pero ocurrió todo lo contrario.

A pesar de las fuertes presiones de la Casa Blanca, la parte surcoreana no cedió a la exigencia de mayores concesiones en los sectores de automóviles y carne de res (importaciones desde la otra) y el TLC firmado en 2007 todavía está por concluirse debido a esas divergencias.

Obama buscaba así tenerlo listo para enviar un proyecto de ley al Congreso a principio del próximo año con vista a su ratificación. Ante la urgencia, se anuncian nuevos contactos para tratar de terminar las negociaciones “en semanas”, incluida una visita del ministro de comercio, Kim Jong-hoon, a Washington en fecha próxima.

El mensaje con el cual el visitante y su anfitrión, Lee Myung bak, trataron de calmar las tensiones fue su coincidencia en que se necesita “más tiempo”.

Con ese antecedente entró el mandatario de Estados Unidos a la referida cumbre, a la cual llevó como propuesta para resolver los desequilibrios comerciales y monetarios la idea de fijar límites al superávit o déficit por cuenta corriente de las naciones, en un nivel equivalente al cuatro por ciento del Producto Interno Bruto.

La iniciativa encontró nuevas expresiones de rechazo y la declaración final del encuentro de dos días concluido el viernes solo habla de “lineamientos indicativos” para disminuir los casos excesivos, tarea que se reconoce compleja y en la cual se esperan los primeros resultados el próximo año.

Peor aún, un plan de la Reserva Federal de inyectar 600 mil millones de dólares mediante la venta de bonos del Tesoro para reducir las tasas de interés a largo plazo y favorecer la recuperación económica también recibió críticas.

Ese proyecto es mal visto por algunos desde su anuncio porque incrementará el valor de las monedas de otros países en detrimento de sus exportaciones y la salud de la economía en general.

Las reacciones responden a la preocupación de que la medida podría implicar una invasión de flujos de capital especulativo hacia las economías emergentes, incluido un efecto de nuevas burbujas de activos.

Para reponerse de lo sucedido en Seúl, Obama debe aprovechar la cumbre del Foro de Cooperación Económica Asia-Pacífico (APEC), en la ciudad japonesa de Yokohama.

Sin embargo, de allí tampoco puede llevarse mucho. Uno de los temas principales de la cita del fin de semana es cómo impulsar el crecimiento económico en medio de los efectos de la crisis internacional.

Eso es lo que todas las economías tratan de hacer, en el caso del presidente de Estados Unidos presionado por una tasa de desempleo que se mantuvo en 9,6 por ciento en octubre por tercer mes consecutivo.

Solo los acuerdos por más de 10 mil millones de dólares firmados en la India servirán para aliviar la dura realidad de la primera economía del mundo, pero sin un efecto inmediato.