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Se ha hecho famosa y digámoslo con claridad, cansadora, esta frasecita en idioma inglés que repite como cotorra el sobre expuesto presidente Piñera, haciendo creer a sus despistados interlocutores extranjeros que en nuestro país las cosas se hacen bien y que, por lo tanto, las “instituciones funcionan”, otro estribillo del ex presidente Lagos.
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La Constitución Política vela por la propiedad privada y las instituciones públicas siempre están prestas para que los grandes actores del mundo económico tengan asegurados sus derechos sobre la propiedad de sus bienes tanto materiales como inmateriales, lo cual nos parece bien, pero no sucede lo mismo en las ocasiones en que ese Estado debe resguardar este tipo de derechos cuando se trata de privados pequeños y por lo tanto no relacionados con los que mandan.
Desde hace años en El Mostrador estamos denunciando al sector de la construcción y a su socio natural, el Ministerio de Vivienda y Urbanismo (Minvu), porque el primero abusador, cuando lo necesita, se introduce clandestinamente en los subsuelos de los predios colindantes al suyo en donde ejecuta excavaciones profundas que le sirven para alojar estacionamientos de sus edificios en altura y el segundo, por mucho tiempo, ha estado mirando para el lado con el propósito de tolerar esa violación al derecho de propiedad de particulares no apitutados.
Recordemos que existen normas que obligan a construir estacionamientos para vehículos en proporción directa a la cantidad de m2 útiles disponibles en cada edificio, ya sea de oficinas como habitacional. Es decir, el proceso de densificación en algunas comunas de moda no solo genera problemas en las vialidades adyacentes con los mayores flujos vehiculares, sino también, en muchas ocasiones, con el legítimo derecho de propiedad de aquellos vecinos que han optado por continuar residiendo en sus viviendas unifamiliares de sus barrios.
Las constructoras de los nuevos edificios que requieren excavaciones más profundas han estado colocando bajo los sitios colindantes decenas de anclajes postensados inyectados en longitudes del orden de los 15 metros o más. Estos tirantes son sometidos a tensión para sostener los pilotes que permiten soportar la entibación (*) proyectada.
Pero esta técnica, buena para el constructor, en muchas ocasiones produce perjuicios en las estructuras de las viviendas en cuyo subsuelo se alojan los elementos sólidos que hemos aludido. La ley sectorial no faculta a los directores de obras municipales para autorizar la ejecución de faenas subterráneas en las propiedades colindantes al proyecto de edificación que cuenta con el permiso respectivo. Por ello, cuando sea necesaria la implementación de esta técnica, el constructor debe suscribir un acuerdo con el vecino quien lo podría autorizar para que utilice su subsuelo, en donde el solicitante asuma formalmente, con una boleta de garantía bancaria, los eventuales perjuicios que pudieran ocasionar sus obras de ingeniería en el terreno ajeno.
Como las constructoras se evitan los acuerdos con sus vecinos, estos abusos se repiten debido a que municipalidades, serviles con los poderosos, no exigen el cumplimiento de la ley. En el último tiempo el Minvu entró en razón y emitió una circular explicativa en la cual enfatiza que, acorde a disposiciones del Código Civil, la invasión descrita es improcedente, pero los directores de obras se hacen los desentendidos. Y para variar, la inefable Cámara de la Construcción avala con su silencio cómplice esta violación flagrante que daña la convivencia.
(*) Entibar significa fortalecer con elementos sólidos las paredes de las excavaciones profundas que ofrecen riesgo de deslizamiento de tierra. Diccionario RAE
El Estado no asume su rol en resguardo de la salud de los niños
La mayoría de la población del país -17 millones de chilenos- está adscrita al sistema de salud pública -Fonasa- y aquellos que tienen buenos ingresos monetarios se acogen a los diferentes planes de salud privada -Isapres- instituciones éstas que administran su negocio como mejor les parece por la inveterada debilidad demostrada por la correspondiente Superintendencia.
Pero en esta ocasión no nos referiremos a este asunto porque no lo conocemos lo suficientemente bien, pero sí expresaremos nuestra opinión respecto a lo que la prensa ha informado en el último tiempo sobre la familia que ha tenido que pedir auxilio a España porque a su hijo de 5 años, que padece el síndrome de Hunter, patología metabólica degenerativa que provoca la muerte, por el alto costo de los medicamentos, el Estado chileno, a través de diversas instituciones públicas, ha dicho que no es capaz de asumir el costoso tratamiento médico requerido.
Ante esa barbaridad, su progenitor le ha pedido al gobierno español un auxilio de corte humanitario, pues ni este gobierno de excelencia ni el anterior autodenominado ciudadano, han respondido las súplicas de esa familia para salvar la vida del niño de 5 años, teniéndose en cuenta que la grave enfermedad le fue diagnosticada cuando tenía sólo un año de vida. Piñera, Bachelet, los ministros de Salud, los parlamentarios que viajan a Valparaíso a legislar y hasta la Corte Suprema no se han apiadado con la extrema situación que vive esa sencilla familia ariqueña.
Hemos tomado conocimiento que el ministro consejero de la Embajada de España, posiblemente para no crear un conflicto diplomático con las autoridades chilenas, le expresó al abogado de la familia que “no se dan los supuestos legales para hacernos cargo del caso” (sic). Debido a tal inesperada respuesta de ese país europeo, la familia mendicante por fuerza mayor, está gestionando el socorro en otros países, tales como EEUU y Venezuela. En esta última nación bolivariana existen excelentes programas que otorgan tratamientos vitalicios a quienes padecen la enfermedad degenerativa que hemos mencionado y como ese país es solidario de verdad estamos seguros que sus autoridades lo acogerán con el afecto y amor que las autoridades chilenas les niegan.
La embajadora de Venezuela en Chile es médica y por lo tanto ella, apoyada por el presidente Chávez, se encargará de salvarle la vida a este inocente niño chileno, con lo cual se dejará muy mal parada a nuestra institucionalidad, la que, por lo menos hasta el miércoles 27 de octubre pasado, fecha en que escribíamos esta columna, no reaccionada con hechos concretos para resolver esta inicua situación. Si se da este supuesto, desde esta tribuna reconoceremos el comportamiento generoso del Estado bolivariano, país fraterno que se esfuerza, paso a paso, para corregir las inequidades producidas por el sistema capitalista. En cambio en Chile reina el egoísmo individualista, razón por la cual, una vez más, fustigamos al Estado por ser tan miserable.
Conclusión
Hemos evidenciado con estos 2 ejemplos, que la expresión del título de esta columna tiene una connotación mendaz, ya que todavía son rascas nuestras instituciones públicas.
Patricio Herman
Fundación “Defendamos la Ciudad”
