Paris.- La sexta jornada de manifestaciones y huelgas en Francia terminó esta noche con una clara polarización del conflicto ante las impopulares reformas a la ley de retiros, mientras persistía el diálogo de sordos entre Gobierno y sindicatos. El presidente de la República, Nicolás Sarkozy, no cesó de reiterar que no cambiará ni un ápice el nuevo texto de la legislación de jubilaciones, que eleva la edad del retiro de 60 a 62 años.
Frente a la tal postura, de la cual emanaron amenazas de controlar el orden por la fuerza, la CGT y la CFDT, los dos gremios más poderosos del país, insistieron en que continuarán con el esquema de las marchas y mítines.
“No quieren escuchar, no quieren razonar, tenemos el 71 por ciento del respaldo de los franceses, por lo tanto somos mayoría. La ley no será un hecho hasta tanto no se publique en la Gaceta Oficial”, comentaron.
Al paro y manifestaciones se sumaron en creciente número los estudiantes, en particular del bachillerato. Algunos grupos radicales protagonizaron duros enfrentamientos con la policía en la fecha.
Grandes cubos de basura y algunos autos incendiados, bloqueos a refinerías y estaciones de combustible, junto con perturbaciones notables en los aeropuertos Orly y Roissy Charles de Gaulle de París, marcaron también la jornada.
Son ya cuatro mil gasolineras paralizadas, frente a lo cual la administración con su primer ministro Francois Fillon a la cabeza estableció un plan de contingencia para resolver el problema, aunque reconoció que la vuelta a la normalidad no será inmediata.
París vio abarrotadas sus calles con alrededor de 330 mil manifestantes, seguida por Marsella con 240 mil. Otras urbes como Lyon, Nantes, Toulouse, Bordeaux y Rennes igualmente tuvieron una alta afluencia de personas en las calles.
