Entre rocas, piedras y arena,
germinaron como espigas,
llovieron cual canciones sobre el desierto florido,
nubes de mineros,
germinaron como espigas,
llovieron cual canciones sobre el desierto florido,
nubes de mineros,
viejos, mujeres y niños.
Retazos de piedad calmaron hambre e infortunio
afanes, esperanzas rotas, quimeras,
entre alquimias, desprecio y desvarío.
¡Atiende!
Se escuchan voces,
unos suspiros por Victoria, Santa Rita y Santa Laura,
lirios para Mapocho, Sebastopol y
Humberstone,
jardines de azulillos para
San Antonio de Zapiga, La Coruña y Peña Chica.
¡Atiende!
No quedan voces,
un manto de olvido cayó sobre tu casa,
la esquina y la plaza están vacías,
no se escuchan violines,
cerraron pulperías,
no se baten banderas,
todos se fueron,
¿se han ido?
primero el gemido del bronce,
después la risa, el llanto.
Minero,
entrañable,
tus llagas, tus huesos, no sacarán más
yodo y nitrato del caliche
ni alimentarás como aderezo las flores del jardín.
¡Ay!
Tu dolor me laceera y tortura
pues el oro blanco fue arrebatado por súbditos extranjeros,}
y el sulfato de amonio mató tu última esperanza.
Trabajador,
hermano,
¿Quién cuida cuerpos y cruces en La Noria?
Los sueños perdidos
…La pureza de tu alma.
afanes, esperanzas rotas, quimeras,
entre alquimias, desprecio y desvarío.
¡Atiende!
Se escuchan voces,
unos suspiros por Victoria, Santa Rita y Santa Laura,
lirios para Mapocho, Sebastopol y
Humberstone,
jardines de azulillos para
San Antonio de Zapiga, La Coruña y Peña Chica.
¡Atiende!
No quedan voces,
un manto de olvido cayó sobre tu casa,
la esquina y la plaza están vacías,
no se escuchan violines,
cerraron pulperías,
no se baten banderas,
todos se fueron,
¿se han ido?
primero el gemido del bronce,
después la risa, el llanto.
Minero,
entrañable,
tus llagas, tus huesos, no sacarán más
yodo y nitrato del caliche
ni alimentarás como aderezo las flores del jardín.
¡Ay!
Tu dolor me laceera y tortura
pues el oro blanco fue arrebatado por súbditos extranjeros,}
y el sulfato de amonio mató tu última esperanza.
Trabajador,
hermano,
¿Quién cuida cuerpos y cruces en La Noria?
Los sueños perdidos
…La pureza de tu alma.
Benedicto Cerdà
