A comienzos del mes de septiembre, se realizó el lanzamiento del libro “YO VIOLETA” escrito por Mónica Echeverría. El libro fue presentado justo en el mes en que celebramos nuestro Bicentenario y la música de Violeta junto a la de muchos autores chilenos sonó en todas las radios de nuestro país. Mónica Echeverría recorre el tiempo transcurrido entre la cuna y la sepultura de Violeta del Carmen Parra Sandoval, nacida en 1917 y muerta por su propia mano el 5 de febrero de 1967, en su carpa de La Cañada, en La Reina, donde se ilusionó con levantar la Universidad del Folclor.
La autora del libro, conoció personalmente a Violeta y por lo tanto tiene un conocimiento muy directo de la vida de Violeta porque fue su marido, Fernando Castillo Velasco, alcalde entonces de La Reina, quien le facilitó el terreno donde montó la carpa que se convertiría en su mortaja.
Creo que una de las razones de que Violeta Parra siga inspirando a tantos chilenos, es que ella tenía un carácter, cultura, identidad, expresividad y creatividad propia. Eso hace que siempre se vuelva a escribir sobre ella y siempre exista algo nuevo que contar.
Mónica Echeverría escribe el libro en primera persona, permitiéndose hablar por la boca de Violeta. Creo que el hecho que tanto la autora como la protagonista del libro sean mujeres permitió una conexión especial que permite que Mónica reconstruya la historia y la comunique de una manera amena, envolvente, al punto que emociona cuando se relata el funeral de Violeta y especialmente la parte donde la madre la trata de cobarde por haberse suicidado.
El tiempo da la posibilidad de mirar en perspectiva las cosas. A pesar de que no la conocí personalmente, la he visto a través de su obra tanto musical como plástica y creo que Violeta llevo muy bien el significado de su nombre, en donde la simbología de este color está ligada en parte a la de la flor. Modesta, humilde pero deja una huella imborrable en generaciones de chilenos ya que su obra no descansa sino que sigue inspirando y permitiendo la creación.
