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Agosto 19, 2026

Huelga versus AAA

Doy por hecho que conoces “El aprendiz de hechicero”, la obra más popular del compositor francés Paul Dukas, escrita a fines del siglo XIX e inspirada en una balada de Goethe. Sí, sí, estoy seguro que la conoces. Sobre todo si eres de los boludos que confunden cultura y Disneylandia.

Yo tenía unos 4 o 5 años cuando mi padre me llevó a ver Fantasía: en esa peli es Mickey quién encarna al aprendiz de hechicero. ¿Viste que conocías? En fin que los aprendices de hechiceros europeos la están pasando mal. Sin atender razones crearon un monstruo que nos va a matar: el libre mercado. El neoliberalismo. El mercado auto regulado.
 
Irlanda por ejemplo, ese pinche “milagro” europeo, una especie de jaguar celta que se daba el lujo de darle chipe libre a las multinacionales, que le bajaba y le rebajaba los impuestos a las empresas en una movida no muy leal con sus pares de Europa que veían partir los capitales a Dublin. Bastó con la crisis financiera para que todo se fuese al carajo comenzando por la banca irlandesa cuyo líerazgo y  competitiáh eran puro humo. El Anglo-Irish Bank tuvo que ser nacionalizado para evitar una catástrofe de proporciones y el Estado tendrá que pagar la cuenta: 30 mil millones de euros. Que la cifra no te asuste, porque para salvar a los bancos rufianes la cuenta asciende a la módica suma de 80 mil millones de euros, lo que en dólares supera los 110 mil millones. El déficit público, que los economistas de mis dos habían estimado en un 11,6% del PIB (uno admira la precisión de las decimales), va a terminar en más del 32%. “Dublin espera que esta operación-verdad va por fin calmar a los mercados” dice la prensa europea. Se ve que la prensa del viejo continente no conoce a los mercados.
 
El pueblo irlandés tiene derecho a estar furioso contra los banqueros que prestaron a diestra y siniestra durante un periodo de tiempo considerable”, dice Brian Lenihan, ministro de Hacienda irlandés. ¡Y que lo digas tío! Porque la cuenta la está pagando el personal. Como en el resto de Europa.
 
Pero que no se te ocurra protestar, levantar la voz, o peor aun hacer una huelga para mostrar tu descontento. ¡Cuidado! Mira lo que le pasó a España. Los sindicatos convocaron a una huelga general, cabreados como estaban de las medidas de austeridad que tomó Rodríguez Zapatero. Dichas medidas afectan a los más pobres, a los jubilados, a los funcionarios públicos, a los estudiantes, a la salud, a los niños e incluso, ¡hay que tener imaginación!, a los bebés que nacen. El riquerío salió bien librado visto que no pone ni uno. En fin, que los sindicatos estaban tan cabreados que pararon el país. ¿Y qué ocurrió? Simple: la venganza del mundo de las finanzas, ese mismo que el Estado español, -como todos los Estados europeos-, ha salvado con dinero público.
 
La venganza, para comenzar, tuvo la forma de una baja de la calificación de riesgo de España que perdió la triple A que caracteriza al buen cliente. Eso quiere decir que el Estado español tendrá que pagar tasas de interés más altas para refinanciar su deuda. Tú ya sabes: las tasas de interés más altas siempre las pagan los que menos tienen. Luego, como el Banco Central Europeo (BCE) decidió mantener su tasa directriz, los bancos privados que le piden plata al BCE para acordarle créditos al Estado español ganarán más plata. Es de una sencillez bíblica. ¿Y por qué el Estado español, en vez de financiarse ante bancos privados, no le pide plata directamente al BCE lo que sería mucho más barato? ¡Porque está prohibido boludo! Si no estuviese prohibido… ¿Cómo ganarían plata los bancos privados? ¿Ah?
 
De modo que ya sabes: tienes que mantener tranquilito al personal so pena de ser castigado por la comunidad financiera que también llaman forajidos, especuladores, ladrones, usureros, o como quieras llamar a esa banda de desalmados.
 
La pomada que te vende la prensa de Santiago a propósito de la “imagen país” tiene que ver con eso. A quienes manejan la manija no les preocupan los Mapuche. Ni los mineros. Ni siquiera les preocupa Chile, sino la “imagen país”, o sea una vaina virtual que puede incidir en sus negocitos.
 
Por eso liquidaron los sindicatos, y eliminaron hasta la palabra “conflicto” de su diccionario y de sus discursos. Estudiantes secundarios manifestando en las calles “es malo para el país”. ¡Cabros de mierda! Tenemos que estar tranquilitos, tranquilitos, para salir bien en la foto. La foto de la “imagen país”.