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No es bueno dilatar las cosas. Vamos al grano. Hoy ha dicho por fin Monseñor Facilitador que es posible que uno o más huelguistas de hambre mueran. Eso era posible cuando Monseñor Facilitador aceptó ser facilitador. Ya llevaban más de dos meses dizque en huelga de hambre. Y si mueren, ellos, los muertos, serán los culpables.
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Un señor diputado de la UDI señaló en Nueva York, muy claramente, que las reivindicaciones no pueden plantearse por la violencia o el chantaje. Así lo hemos hecho siempre. Los derechistas de Chile jamás hemos recurrido a la violencia o al chantaje. Ahí están Prieto, Portales, Montt, de vez en cuando Ibáñez y siempre Pinochet, más nosotros, para demostrarlo.
Hace un tiempo, cuando Él fue detenido en Londres, el diputado Moreira se declaró en huelga de hambre, y hace poco los altos mandos de Punta Peuco hicieron lo mismo, pero hablaban en buena, nunca dejaron de comer y se bajaron a penas se les pidió. Nací, como ellos, en La Frontera. En una buena familia, a diferencia de ellos. Me eduqué, a diferencia de ellos, en un colegio francés. Así es la vida. Cuando pequeño presencié cómo mi familia y los amigos de mi familia resistían y condenaban la cruel reforma agraria de Frei Montalva, a la que también muchos de ellos se opusieron. Después vino la hecatombe de la Unidad Popular y el fin de los sueños electoralistas de la derecha, la misma vieja derecha que le abrió las puertas a Frei Montalva, que después le abrió las puertas al comunismo, como Kerensky. Este país está lleno de kerenskys. En la universidad conocí a Jaime, a principio de los setenta, y él me hizo recobrar la esperanza. La llamada democracia nos había llevado a la hecatombe final y había que terminar con la democracia y sus falsas instituciones que igualaban a lo hombres como si Dios no hubiera hecho por un lado a quienes nos parecemos más a él y, por el otro y al mismo tiempo, a los budistas, a los ateos, a los musulmanes, a los hindúes y a los mapuches. Pobres mapuches, pero yo no tengo la culpa de que a la llegada de los europeos los mapuches fueran flojos contumaces, recolectores y antropófagos. Ah, y politeístas. Fui Presidente de la FEUC con todas las de la ley: me nombraron los militares. La esperanza que nos infundió Jaime se concretó con el Pronunciamiento. Tenía yo sólo veinte años y participé en la celebración de la gran victoria. Luego también subí con una vela a Chacarillas. La gran victoria trajo la paz al campo y a Temuco, a toda la Araucanía. Y ellos lo reconocen. En todas las elecciones, desde el plebiscito de 1988 hasta hoy, hemos ganado, y claramente, en la Araucanía, en todas. ¿Nos van a dar lecciones ahora los comunistas que allí son ínfima minoría? No pues señor. No. ¿Han visto algo más violento que la huelga de hambre? Como dijo el Presidente Piñera ellos deben dejar ese camino de violencia y entrar a dialogar. Nosotros nunca hemos comulgado con la violencia. Si el pronunciamiento tuvo excesos se debió a que decenas de guerrilleros armados azotaban el campo y las ciudades, e incluso se mataron entre ellos. Yo estaba en el gobierno cuando denunciamos eso. Ellos mismos retiraban sus muertos de los escenarios de combate y los hacían desaparecer, para después desprestigiar a Chile desde el extranjero. ¡Así fue! Nosotros siempre hemos sido humanistas y cristianos. El propio Frei Montalva lo dice en su carta a Mariano Rumor. Ahora, se pasaron, exigen diálogo con los tres poderes del Estado y ponen así en cuestión la ley y el sistema mismo. ¿Qué se han imaginado? ¡Me tienen hasta más arriba del paracaídas!, como decía Él. Perdónenme pero ¿cuándo el ayuno de Cristo puso en cuestión el sistema esclavista en que se fundaba el imperio romano, cuándo? ¡Cuándo Gandhi, con sus ayunos reiterados, amenazó el sistema colonial británico! ¡Cuándo los huelguistas de hambre del IRA afectaron al gobierno de la Thatcher y su sistema imperial! Digamos las cosas como son: ella, Margaret Thatcher, gran amiga de Él, dejó morir de hambre a diez huelguistas y pasó a la historia como la mejor gobernante que ha tenido Inglaterra. La Dama de Hierro. Mi formación proviene de la universidad y de Jaime, ya lo dije, pero se ha afirmado y confirmado en el tiempo. ¿Dónde creen ustedes que estudié después? Pues, sí, en la Escuela de Chicago. Allí fui compañero de Lavín, me encontré de nuevo con él, qué casualidad. Habíamos trabajado los dos con Pinochet y con Kast y los dos tuvimos fondos para estudiar en la mejor universidad de Occidente. Insisto: ¡qué casualidad! ¡La misma casualidad que ahora nos tiene de ministros y de accionistas de las mismas compañías! ¡Las cosas de Dios! ¡Ese es el Dios en que no creen ni los curas facilitadores! A la vuelta seguí en el gobierno de Pinochet, con Danús. De él aprendí que “La concentración producida por el mercado (que nosotros resucitamos) es más legítima y más democrática que aquélla obligada por el Estado” (como la de la CORFO o Codelco o Lan Chile de antes de Piñera). Luego pasé a ser jefe de gabinete de Büchi, con el que hubo una fuerte reducción del gasto social (ya verán el Presupuesto 2011), el necesario despido de profesores (algo que estamos tratando de repetir en Cerro Navia y vamos a ver qué pasa) y la reducción de las jubilaciones que recibían los ancianos (con un sistema redistributivo inoperante). Al mismo tiempo privatizamos CAP, Enersis, Endesa, Entel, CTC, Iansa y Lan Chile, qué casualidad. Entregamos el país con una cifra record: un 40 por ciento de pobres. Mi ideología se ha conformado en mi vida. Una vida pública ajena a toda violencia o justificación de ella, a toda injusticia antihumanista, a todo atropello social, con profundo respeto por los gobiernos constitucionales y por la ley, por el diálogo siempre y por la paz. Así me lo reconocen incluso los opositores a este gobierno y, por cierto, todos los medios de comunicación. Si hay un desenlace fatal ellos serán responsables. Los muertos. Como lo habría sido Gandhi si hubiera fallecido de inanición. Como lo fueron los terroristas y sus aliados.
Como lo fueron los diez irlandeses porfiados e intransigentes.
Hace un tiempo, cuando Él fue detenido en Londres, el diputado Moreira se declaró en huelga de hambre, y hace poco los altos mandos de Punta Peuco hicieron lo mismo, pero hablaban en buena, nunca dejaron de comer y se bajaron a penas se les pidió. Nací, como ellos, en La Frontera. En una buena familia, a diferencia de ellos. Me eduqué, a diferencia de ellos, en un colegio francés. Así es la vida. Cuando pequeño presencié cómo mi familia y los amigos de mi familia resistían y condenaban la cruel reforma agraria de Frei Montalva, a la que también muchos de ellos se opusieron. Después vino la hecatombe de la Unidad Popular y el fin de los sueños electoralistas de la derecha, la misma vieja derecha que le abrió las puertas a Frei Montalva, que después le abrió las puertas al comunismo, como Kerensky. Este país está lleno de kerenskys. En la universidad conocí a Jaime, a principio de los setenta, y él me hizo recobrar la esperanza. La llamada democracia nos había llevado a la hecatombe final y había que terminar con la democracia y sus falsas instituciones que igualaban a lo hombres como si Dios no hubiera hecho por un lado a quienes nos parecemos más a él y, por el otro y al mismo tiempo, a los budistas, a los ateos, a los musulmanes, a los hindúes y a los mapuches. Pobres mapuches, pero yo no tengo la culpa de que a la llegada de los europeos los mapuches fueran flojos contumaces, recolectores y antropófagos. Ah, y politeístas. Fui Presidente de la FEUC con todas las de la ley: me nombraron los militares. La esperanza que nos infundió Jaime se concretó con el Pronunciamiento. Tenía yo sólo veinte años y participé en la celebración de la gran victoria. Luego también subí con una vela a Chacarillas. La gran victoria trajo la paz al campo y a Temuco, a toda la Araucanía. Y ellos lo reconocen. En todas las elecciones, desde el plebiscito de 1988 hasta hoy, hemos ganado, y claramente, en la Araucanía, en todas. ¿Nos van a dar lecciones ahora los comunistas que allí son ínfima minoría? No pues señor. No. ¿Han visto algo más violento que la huelga de hambre? Como dijo el Presidente Piñera ellos deben dejar ese camino de violencia y entrar a dialogar. Nosotros nunca hemos comulgado con la violencia. Si el pronunciamiento tuvo excesos se debió a que decenas de guerrilleros armados azotaban el campo y las ciudades, e incluso se mataron entre ellos. Yo estaba en el gobierno cuando denunciamos eso. Ellos mismos retiraban sus muertos de los escenarios de combate y los hacían desaparecer, para después desprestigiar a Chile desde el extranjero. ¡Así fue! Nosotros siempre hemos sido humanistas y cristianos. El propio Frei Montalva lo dice en su carta a Mariano Rumor. Ahora, se pasaron, exigen diálogo con los tres poderes del Estado y ponen así en cuestión la ley y el sistema mismo. ¿Qué se han imaginado? ¡Me tienen hasta más arriba del paracaídas!, como decía Él. Perdónenme pero ¿cuándo el ayuno de Cristo puso en cuestión el sistema esclavista en que se fundaba el imperio romano, cuándo? ¡Cuándo Gandhi, con sus ayunos reiterados, amenazó el sistema colonial británico! ¡Cuándo los huelguistas de hambre del IRA afectaron al gobierno de la Thatcher y su sistema imperial! Digamos las cosas como son: ella, Margaret Thatcher, gran amiga de Él, dejó morir de hambre a diez huelguistas y pasó a la historia como la mejor gobernante que ha tenido Inglaterra. La Dama de Hierro. Mi formación proviene de la universidad y de Jaime, ya lo dije, pero se ha afirmado y confirmado en el tiempo. ¿Dónde creen ustedes que estudié después? Pues, sí, en la Escuela de Chicago. Allí fui compañero de Lavín, me encontré de nuevo con él, qué casualidad. Habíamos trabajado los dos con Pinochet y con Kast y los dos tuvimos fondos para estudiar en la mejor universidad de Occidente. Insisto: ¡qué casualidad! ¡La misma casualidad que ahora nos tiene de ministros y de accionistas de las mismas compañías! ¡Las cosas de Dios! ¡Ese es el Dios en que no creen ni los curas facilitadores! A la vuelta seguí en el gobierno de Pinochet, con Danús. De él aprendí que “La concentración producida por el mercado (que nosotros resucitamos) es más legítima y más democrática que aquélla obligada por el Estado” (como la de la CORFO o Codelco o Lan Chile de antes de Piñera). Luego pasé a ser jefe de gabinete de Büchi, con el que hubo una fuerte reducción del gasto social (ya verán el Presupuesto 2011), el necesario despido de profesores (algo que estamos tratando de repetir en Cerro Navia y vamos a ver qué pasa) y la reducción de las jubilaciones que recibían los ancianos (con un sistema redistributivo inoperante). Al mismo tiempo privatizamos CAP, Enersis, Endesa, Entel, CTC, Iansa y Lan Chile, qué casualidad. Entregamos el país con una cifra record: un 40 por ciento de pobres. Mi ideología se ha conformado en mi vida. Una vida pública ajena a toda violencia o justificación de ella, a toda injusticia antihumanista, a todo atropello social, con profundo respeto por los gobiernos constitucionales y por la ley, por el diálogo siempre y por la paz. Así me lo reconocen incluso los opositores a este gobierno y, por cierto, todos los medios de comunicación. Si hay un desenlace fatal ellos serán responsables. Los muertos. Como lo habría sido Gandhi si hubiera fallecido de inanición. Como lo fueron los terroristas y sus aliados.
Como lo fueron los diez irlandeses porfiados e intransigentes.
¡Viva Thatcher y su ejemplo!
