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Agosto 18, 2026

Soy Gitano (persona no grata)

 Coloca el tema “Soy Gitano” del cantaor Camarón de la Isla. Cantares colectivos de su errancia con ángel y duende. Que ya quería decir Lorca cuando les dio que gitanos y judíos debían abandonar la península de ínfulas coloniales.

Quiere llegar a decir que como puede ser que el embajador chileno en Paris no diga nada sobre la expulsión por parte de Sarkozy.

Esos tufillos neonazis no podemos tolerar que expulsen nuevamente a los gitanos frente al brillo hipócrita de Hipócrates mirándose al espejo turbio de los sedentarios que nada saben del mundo real.

Son turistas no viajeros como los gitanos que sobreviven en la europa.

Raoul Ruiz me dice que los misterios de Lisboa solamente los puedes llegar a soñar un rato mientras entras a la rada de Lisboa o Mahón y el sol da en los vientres del agua salada que le da azul al planeta.


A Sarko ya le dicen el nombre de luis nosecuantito.

Por un rey de aquellos pero lo que pasa es que estamos hablando de decirle a mil o a veinte señores que tienen que abandonar el pais porque por el momento hemos de digerir la última crisis de la angurria capitalista.

Porque una cosa es que toquen bien la guitarra y den cuatro gritos y otra es que ustedes son nómades libertinos.

Afortunadamente la señora Merkel o quizás la mismísima condoleza le da un piquito con su zapato en punta y Sarko se da cuenta de que está hablando muy cerca del micrófono.

Ahora el hombre se pregunta si el embajador de Chile en Francia es un conocido escritor, bien pudiera recadactarle a su jefe, unas páginas, unas palabras respecto a tamaña barbaridad de andar expulsando gitanos.

 Es un bendita mañana y mi columna fresca, toma el valor de los charcanes y las emprende a decir algo que permita sancionar al gobierno Francés por practicas neonazis o neoestalinistas o Berluzkonianas.


Es Gitano y le dicen el Sandro.
Ahora canta la primavera el Camarón de la isla.
Y el embajador de Chile en Francia guarda silencio.
Neruda cuando trabajó como embajador de Chile en París no dudo en el Winipeg.

Jordi Lloret