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Agosto 18, 2026

Los mitos de la democracia chilena: ¡Salud por la política!

Coincidiendo con el inicio del mes de la patria, Editorial Catalonia presentó el libro “Los mitos de la democracia chilena”, del autor Felipe Portales, donde el autor  analiza el período político que va desde el año 1925 al 1938. Este es el segundo volumen del autor sobre la democracia chilena.

En su libro Felipe Portales analiza la consolidación de un Estado por medio de la imposición de una Constitución que  como muchas cosas en Chile, se instaura  desde una elite.

Al leer su libro aparecen viejas figuras de la política nacional, que la historia nos lego como personas casi perfectas. Felipe Portales se encarga de derribar esos mitos y trata de mostrarlos como debieron ser en la realidad y realizando las “nunca bien ponderadas viejas prácticas políticas”.

Lo que resulta curioso es que un día fue bueno, legal, políticamente correcto cuando las cosas cambiaron ya no lo son y los conservadores se transforman en liberales o viceversa según sean las conveniencias o necesidades políticas del momento. Algunos lo han llamado “desilusión política”, otros “reconversión”, otros “maduración” en fin. Sin embargo, esta situación no debería asustarnos porque a lo largo de nuestra historia todo el sistema político chileno ha sido el fruto de un acuerdo entre minorías, impuestas de manera vertical. Nuestra historia política es el recuento de  como un Ejecutivo muy poderoso, siempre ha estado en conflicto con los otros poderes del Estado, especialmente el Congreso.

Leyendo este libro, encontré a viejas figuras de la política nacional, denostadas o apreciadas  según el momento y el cariz político del Gobierno: los operadores políticos tan denostados en tiempos actuales pero, muy útiles en campañas políticas.
Lo más importante del libro es que nos muestra a una elite que no tiene ningún compromiso moral ni político con la Constitución o con el orden político y que lo único que consigue es llenar de incertidumbre la vida de los chilenos y mucho más la conducción política de la Nación. Es una elite, que negocia todo, hasta sus valores, para conseguir el poder por el período presidencial que le corresponde. Eso sí, mientras no haga reformas o cosas que moleste a la elite contraria y vamos haciendo tabla rasa.

Porque esa es otra característica nefasta de nuestra democracia: ese afán de refundar Chile con cada Gobierno. Eso nos viene del semi nomadismo de los mapuches, que cuando la tierra se agotaba o la pesca o la caza se terminaban, quemaban la ruca y partían en busca de mejores tierras. Nunca una continuidad en las políticas y si la hay, la aposición le saca en cara al Gobierno de turno que eso es logro de otros.

Una de las cosas que demuestra este segundo tomo, es que cuando las elites no son capaces de respetar los compromisos constitucionales, que ellos mismos construyeron  llevan al pueblo a vivir en una constante incertidumbre y en una ausencia de poder real.

De hecho en el periodo estudiado, por ese motivo se produce un cisma entre las clases media y obreras que hasta no solo se mantenido sino que también se ha acrecentado, al considerar que el país es una especie de chacra donde el presidente mira el Gobierno como una objeto de uso personal.

Este período de la historia chilena, ayudan a entender (en parte) las características de la política chilena  actual que tiene los mismos problemas, inconsistencias políticas; cambios abruptos de coalición; volteretas y cambios de chaqueta que le dan algo de vida y sabor a la nuestra vida republicana.

Loreto Soler