La incorporación de la Depresión como patología GES, ha llevado a un fuerte menoscabo en la calidad de las prestaciones de Salud Mental, deterioro que puede conducir a su colapso. La imprecisión y ambigüedad en la detección de esta patología ha generado graves problema en el servicio: al haber aumentado la atención de personas con simples malestares y en muchos casos no enfermos, se ha disminuido y obstaculizado el acceso a las prestaciones a los pacientes más graves.
Como un error ha sido calificado por la Sociedad de Neurología, Psiquiatría y Neurocirugía (Sonepsyn) la incorporación al GES (Garantías Explícitas en Salud) de una patología-malestar tan imprecisa y amplia como “Depresión, motivo por el cual es la única patología que ha retrocedido y empeorado sus prestaciones desde su primera revisión el 2007.
“Se ha pasado bruscamente de infinitas prestaciones a “muy finitas prestaciones”, de una clasificación simple y subjetiva basada exclusivamente en la intensidad, a otra de similar amplitud, basada en síntomas de gravedad asociados y que no corresponde a las clasificaciones internacionales”.
“El problema se arrastra desde el anterior Ministerio. Alarmado por el alza de los gastos GES en dos patologías prevalentes (Depresión e Hipertensión Arterial), llamó a los expertos a morigerar los costos, convirtiendo la original canasta de patologías en confusas decisiones clínicas, la que hoy se intenta hacer operativa en la clínica con gran dificultad”.
Estas afirmaciones se desprenden de una carta pública a los medios de comunicación, firmada por los doctores Luis Risco, Presidente de la Comisión Psiquiatría; Juan Maas, Past President de Sonepsyn y David Rojas, Presidente de Sonepsyn.
“La actual canasta, en su afán de disminuir costos -que sigue gastando de forma incomprensible en inusuales y vagos manejos psicosociales- disminuye el acceso de los pacientes más graves para atender a los no enfermos. La oportunidad se ve relativizada por el uso de profesionales alternativos no acreditados, la calidad disminuida por lo mismos y la protección financiera entregada y en forma incomprensible, no sólo a los más enfermos, sino también a quienes presentan sólo malestares”.
Sostienen los especialistas que “ha sido un error haber incorporado toda la Salud Mental en el amplio y difuso diagnóstico de Depresión. El GES es un serio proyecto de Salud Pública País y la desprolija utilización tiene costo para la población y para el desarrollo del Plan Nacional de Salud Mental y Psiquiatría”.
