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Agosto 18, 2026

Si Dios hubiese sido Mirista…

 Chuta , Luli, no me digas que soy el himen de los textos para hinchada de izquierda porque una cosa es ser fanático y la otra no ser jetón. Puta que se escucha mal tu teléfono, Luli… no lo digo para que te asustes, porque si en el pasado, mi vieja amante cuica… no tuviste miedo a que te metieran presa cuando condenabas al gobierno por sus leyes contra aquellos del cuaderno negado, menos tendrás temor del pije, poh.

¿Te acuerdas del  ñato? Ah.. Luli, no te pongas camote… si estoy hablando en serio. ¿Cómo? Oye las cosas que te inventas. Nunca te llevé a bailar a las picadas de Franklin… Las empanadas chancletas las comimos en la pica de la vieja Pame, la chicha en las Cachasgrandes, ahí estaba el ñato poh… el matarife que decía ser militante del MIR. El ñato no sabía leer ni escribir pero su Andrés Bello, según él, era su estoque para matar toros. Esa noche que lo encontramos en las Cachasgrandes, nos llevó a su casa a orillas del Zanjón. Su madre, doña Violeta, vendía pescados fritos en la vega poniente. Esa noche doña Violeta andaba empipada y enojada hasta con Neruda, nos dijo. Tú abriste una botella de Pisco y le dijiste, que si Dios hubiese sido Mirista, pues Neruda habría recitado para la revolución y no para las papas, ajos, pimentones o cebollas.

Puta en reírnos esa noche. Luego doña Violeta , te confesó su secreto: admiraba los miristas y quería ser del movimiento. Detrás de su casa de pizarreño, una linea de tren, cortaba el paso hacia las orillas del zanjón.  Estábamos todos con mansa pipa y, sentados en los rieles del tren, doña Violeta nos mostró un atado de alambres amarrados a los rieles que sujetaban docenas de tarros de leche nido que flotaban en las corrientes del canal.

Sacó un tarro que llevaba en su tapa un número romano “MCMLXV” y sacó de su interior un discurso de Miguel Enriquez .

El ñato conocía de memoria el discurso. Su padre, militante del partido comunista, murió joven. Era un cargador triste, que camino hacia su casa iba regalando a los más pobres de él verduras o papas que le regalaban en la vega.

Doña Violeta se sentía orgullosa de su guatón pero no de su sectarismo contra el MIR. Se lo mataron una madrugada. Un camión lo aplastó. El ñato quedó traumatizado. Se negó ir a la escuela. No quiso aprender a leer o a escribir porque, según él, un camión podría quitarle la vida y mandarlo a mejor mundo. “Los ángeles no leen ni escriben me dijo un curita que viene a pedir carne al matadero: en el paraíso me aceptarán con brazos abiertos.”, decía a su madre.

1965, muerte de su padre y nacimiento del MIR. El ñato decía en los bares o picadas que su padre había renacido en un movimiento revolucionario.

Luli, el discurso de Miguel fue metido en el tarro y escondido en las corrientes del zanjón. Sepa Dios de adonde lo habra sacado… pero, su vecina, una vieja puta del sector, que era de derecha siempre la denunció a los pacos por ser mirista. Claro , los pacos nunca creyeron en eso y nunca fueron a su casa. Pasamos toda la noche en esa casita. Tú te sentías triste porque se notaba a la legua que eras cuica amante de un chascón con proyectos contrarios a los tuyos. Pero, te comportaste bien y no te fuiste en volada en querer regalar tus calzados o tu pulsera a doña Violeta porque ella te habría mandado a la cresta. “Vendo pescado fritos y a los obreros que andan patos les regalo algunos pescados  pa’ que las lleven a su iñora y a su prole” recitaba doña Violeta.

Cierto Luli  que ella nunca fue del MIR, tampoco el ñato, pero, al llegar el golpe, la hicieron desaparecer. Dicen que fue su vecina que llamó a los milicos. Ella asumió con responsabilidad su simpatía por el movimiento., Ahí dejó los los rieles, Luli, ahí creó su leyenda sin héroes.

Sus alimentos de la casa, como ella nos mostró esa noche,solía meterlos en tarros luego de taparlos, los amarraba con alambres y la sumergía en las corrientes del zanjón. Todas las noches controlaba las docenas de tarros flotando en las corrientes .
“Mi refrigerador” nos dijo aquella noche. Pero, bueno, al llegar la dictadura su casita de pizarreño fue destruida y, al ñato, lo buscaban en el matadero.” ¿Mamita, cuántos tarros tení flotando en el canal?” le preguntó una vez. “Tantos. En uno tengo tenedores, en otros, cuchillas, en otros, cucharitas de té, en otros, arroz o porotos, en otros discursos del MIR”. “Sabí qué, mami, me gané flor de copetes en el matadero al recitar el poema 15 de tu amigo Neruda que le gustaba tanto a mi taitita. Te lo recito, compañera mamá: “Me gustaí cuando estaí piola porque estaí como ausente, y me oí de lejo, y mi labia no se toca…” “…Para compañero hijo, para. No entendí ni jota. Ese no es un poema nerudiano” “En coa poh, compañera mamá. “

Esa fue la última conversación que el ñato  tuvo con su madre. El 11 de Septiembre del 1973 doña Violeta fue hecha desaparecer. El 12 de Septiembre del 1973, el ñato, desamarró todos los tarros que su madre tenía en el riel y los transportó frente a las puertas de la Maestranza. En el riel del tren amarró 75 envases. Cada día iba a controlar los tarros y los alambres. Una noche de octubre decidió tirar un alambre y ver el contenido de un tarro. Al sacar uno, se dio cuenta que pesaba sus dos kilos. Se sentó en el riel y lo observó por largo tiempo. El tarro tenía en su tapa el número XV…

“…Aro aro aro, Godosky. ¿ Me has llamado para contarme una historia?”
“Luli, mira, no ando con deseos de adoptar tus enojos. Sabes que te llamo para que sigamos viviendo l a historia. El ñato te quería harto… Luli… ¡no poh!… ¡Puta que estay pornográfica, Luli!… no se puede hablar contigo.. .todo lo traduces al sexo… tay caga… el neoliberalismo te tiene pagando… antes no eras así”. “Que estay cartucho Godosky… la edad  huevón, el exilio, tus libros, tus textos te tiene pa’ cura hueón”.

Bueno, el ñato  acarició el tarro. Deseaba abrirlo. Algo lo impedía. Recordó que una vez intentó abrir uno y su madre lo castigó duramente. Era niño. Usaba pantalones cortos. Las cicatrizes las lleva en sus muslos. Fueron tantos los golpes en sus piernas desnudas. El dolor del pasado castigo se adueñó del presente. El ñato  gritaba, lloraba, imploraba a su madre que no lo castigara tanto. “ En nombre de Dios, mamita, no me peguí más”. Ella odiaba Dios porque nunca fue del MIR, dijo una noche llena de pipas y pescados fritos.

Una vez unos hocicones del zanjón le habían contado que su padre fue asesinado por un predicador cornudo ya que mientras él predicaba en su iglesia el cargador le hacia chupete a su mujer. Tiempo después se supo que no era verdad.

Puta, Godosky, Chile sigue igual a tu narración. Nada cambia. Bueno si, mi cuenta bancaria… Ahora tengo más plata  que antes… No te enojí, Godosky, si es puro hueveo nomás”.

Bueno, una noche, mientras el ñato andaba consiguiendose un desatornillador para abrir el tarro VI, lo pescaron los milicos. Se lo llevaron al Tacna. Lo interrogaron y torturaron una semana completa.
Buscaban el discurso del MIR.
El ñato no se quebró. Una noche se lo llevaron a las orillas del zanjón y le pegaron un tiro entre la oreja y el ojo derecho. Cayó a las corrientes y pareció que una ondada de revoluciones llegarían a las puertas de los cobardes. Los tarros y sus secretos, Luli, nunca fueron encontrados. La vecina de doña Violeta fue asesinada al delatar a un agente de la DINA que violaba una muchachita al borde del zanjón. El ñato murió defendiendo a su madre, a su padre y al MIR. “
Godosky, me hiciste llorar, huevón…”
“Luli, yo también estoy llorando, poh huevona.
“Corta la llamada, Godosky”
“No, corta tú”
“Vamos, Godosky, corta”
“No”
“Si”.
“No”
“…”


Godosky