Hasta el 15 de Agosto, en el edificio de la compañía Telefónica (Plaza Italia), se presenta la exposición World Press Photo 10. Dicha exhibición reúne las mejores fotografías de prensa del año a nivel mundial.
Actualmente en Santiago se hallan en exposición las mejores fotos de prensa elegidas en el concurso mundial que cada año realiza la fundación World Press Photo. Esta surge en el año 1955 y busca promover a nivel global el fotoperiodismo. La muestra que hoy reside en Chile, deambula por alrededor de 45 países. Por lo mismo, y porque es gratis, representa un gran medio de difusión y democratización del conocimiento.
Las fotos son impactantes, y algunas un tanto desalentadoras. A través de ellas el espectador podrá familiarizarse con una realidad dominada por la violencia y la injusticia; lejana en el espacio, pero cercana en el tiempo. Ejemplos de ello son los conflictos políticos en Madagascar, los ataques de Israel a Palestina y la extrema pobreza en África (entre otros). Sucede a veces que tendemos a obviar los horrores que no se manifiestan ante nuestros propios ojos. La imagen, en este caso, viene a desempañarnos el vidrio. Y eso se valora en el arte. Como diría Brecht, la obra no debe aliviar y/o adular a su público. Muy por el contrario, su sentido político reside en generar un conflicto en el receptor; si se quiere, hacerlo entrar en un estado de angustia y aflicción. Si éste, en su perturbación, toma conciencia del padecimiento externo, aumentan las posibilidades de erradicar la apatía y la pasividad. Sólo así el arte puede incidir en la transformación de la sociedad.
Pero ojo, no todas las fotografías ponen a la vista la infamia y la injusticia, que a ratos parecen características esenciales de nuestra depredadora humanidad (hay, entre otras, temáticas relativas al deporte, arte y entretenimiento). E incluso si lo hicieran, el lenguaje (visual, oral o escrito) cuenta con una infinidad de recursos para expresar de distintas formas su intención. Por ejemplo, una imagen no necesariamente tiene que recurrir a la sangre, la mutilación o a las armas para aludir a un conflicto bélico.
Les recomiendo que cuando asistan a la exhibición se detengan a leer la descripción de cada foto. El lenguaje escrito ayuda a contextualizar la obra, aportando valiosa información sobre los personajes, objetos y escenarios que allí aparecen.
