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No nos parece bien recibir órdenes de ningún partido, pero hay gente que está en sintonía y coordinación con los partidos. Eso nos parece bien y legítimo. Pero tenemos nuestra propia forma de trabajar, por la universidad y el país. Esto es algo que también pasaba en la época de la reforma. A Miguel Ángel Solar, militante de la Democracia Cristiana, el ministro del Interior, Bernardo Leyton, le pidió no hacer la toma de la UC, pero la hicieron igual”.
Valoramos muchísimo el ímpetu de esa generación de los sesenta: el ánimo crítico y activo que generó cambios. Sabemos que estamos en un contexto cultural distinto, pero queremos inyectar a este movimiento esa fuerza de antaño, que hoy la tenemos muchos jóvenes.
Nos hemos dado cuenta que estamos planteando temas similares a los de entonces, como es vincular la universidad con el país, estar en sintonía con la realidad, ser una UC atenta a los cambios sociales.
Valoramos el ánimo que había entonces de trabajar con la comunidad universitaria, es algo que hemos tratado de reforzar. El trabajo con los sindicatos, con los profesores, administrativos, etc.”.
Hay carreras donde se da más espacio a los estudiantes. El problema es que en los Consejos de Universidad y de Facultad, los estudiantes tenemos derecho a voz pero no a voto. Contamos con un espacio simbólico. Se nos escucha bastante, pero no tenemos la capacidad de decidir.
Creemos que en la participación hay dos temas: uno, los espacios que tenemos, y otro los espacios que nos tomamos. Hemos tratado de inculcar la concepción de que tenemos que tomarnos esos espacios, y no sólo esperar que nos den la opción de estar.
Es lo mismo con la renovación en política: no basta con que nos den espacios, ni con cambiar las leyes y los partidos. También nosotros debemos tomarnos los espacios políticos. Queremos formar agrupaciones grandes, generar ruido. Como generación, tenemos que hacer una autocrítica sobre la capacidad que tenemos de tomarnos los espacios de participación pública”.
Elite universitaria
¿Qué aspectos son centrales en el trabajo de la Feuc?
“Lo primero fue decir a los estudiantes que la Universidad es suya y que podemos generar cambios. Muchas veces nos preguntaron por qué estábamos en la UC, que mejor nos fuéramos a la Universidad de Chile con las ideas de cambios. Proponemos la necesidad de trabajar por la equidad en la Universidad. Hoy el setenta por ciento de los alumnos de la UC pertenece al quinto quintil (al 20 por ciento más rico del país). Es un grado de elitización que cuesta creer. Un dato muy fuerte, y la cifra ha ido aumentando”
Hemos pensado métodos de ingreso alternativos, propios de la Universidad, sin cambiar la estructura nacional. Es lo que estamos proponiendo. Generar algo semejante a lo que tiene la U de Chile. Un sistema propedeútico que toma a los mejores alumnos de los colegios municipales más pobres, y entre ellos da acceso directo a los que tienen mejor asistencia y notas. Proponemos más becas y beneficios para que los estudiantes con menos recursos puedan ingresar a la UC. Estamos organizando la beca Cardenal Raúl Silva Henríquez, que se financia con aportes voluntarios de toda la comunidad universitaria”.
La UC ha tenido un liderazgo muy importante con el país, pero de poca vinculación concreta con sus problemas reales, y particularmente con los sectores más excluidos y marginados de la sociedad. Esto se refleja en la falta de énfasis que hay hacia lo público. Se están formando profesionales que van a la empresa privada principalmente. No tiene nada de malo, pero lo malo es cuando todos los énfasis están puestos en el sector privado, y las opciones para formarse como un profesional al que le interese, apasione y sea bueno en lo público, son pocas”.
Hemos visto mucho ánimo en los estudiantes para contribuir con la sociedad. El voluntariado ha movido más de tres mil estudiantes en este tiempo. Pero no basta la voluntad de los estudiantes. Es necesario que los ramos de estudio se dediquen a problemas reales. Queremos aprovechar la tragedia para que la universidad mantenga esta relación con la sociedad”.
En la institucionalidad pedimos que se amplíe el concepto de las universidades tradicionales, para que cumplan su rol público. Creadas después de 1981, son un aporte a la sociedad. Cumplen un rol público porque educan a todos los sectores, tienen buena calidad, investigación con llegada a los sectores más excluidos y marginados, dan instancias de representación democrática interna.
Queremos que esta nueva institucionalidad ratifique con un aporte preferencial financiero a las universidades de propiedad estatal. Es ridículo que la Universidad de Chile reciba sólo un 14 por ciento de aporte estatal para sus gastos.
Queremos que se revaloricen especialmente las sedes regionales, que están condicionadas por los poderes económicos locales y por muchas trabas burocráticas del Estado.
Queremos que las universidades privadas con rol público reciban un aporte importante del Estado.
Por último, creemos que la nueva institucionalidad debe generar un Consejo de Instituciones de Educación Superior, que abarque a las universidades estatales, las privadas con rol público, y también a los institutos profesionales y centros de formación técnica, para darles un papel preponderante en la coordinación y la toma de decisiones políticas de este Consejo”.
