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Los ingresos de capital (capital inflows, en inglés) de cada economía nacional se determinan por la suma de tres componentes: 1) inversión extranjera directa de personas, empresas u organismos externos que financia actividades productivas; 2) inversión de portafolio o de cartera, que también realizan personas, empresas u organismos del exterior, y que se expresa a través de la compra de acciones, bonos públicos y privados u otro tipo de obligaciones;
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Bueno, lo cierto de todo esto es que el volumen de capital transferido internacionalmente fue en ascenso hasta 2007 y que se desplomó en 2008 y 2009. En 2003, con cerca de 2.6 trillones de dólares, las exportaciones de capital representaron 7.3 por ciento del producto mundial. Pero en 2007, con casi 9 trillones de dólares, alcanzaron una participación de 18.3 por ciento en el producto mundial. Es cierto que luego de 2007 –justamente por la crisis y como expresión de ella– la astringencia de capital ha sido tremenda. En 2008 los ingresos de capital sólo alcanzaron poco más de 1.4 trillones, lo que agudizó severísimamente los problemas de crédito y de endeudamiento de personas, familias y gobierno. Y para 2009 se estiman números apenas cercanos a los 2 trillones, con un peso del 4 por ciento del producto mundial. Esta severa astringencia financiera, expresada en un cambio que va de 8.9 trillones movidos en 2007 a sólo 1.4 trillones en 2008, es una razón más para tener mucha cautela para señalar que la recuperación ya está en puerta, como hacen muchísimos políticos de casi todo el mundo, incluidos los de México. Ya veremos qué pasa con este movimiento internacional de recursos –el cual, por cierto, está muy pero muy urgido de regulaciones internacionales (FMI )–, hoy fundamental para recuperar crédito y financiamiento a la aún deterioradísima producción mundial. Sí, aún deteriorada, no obstante su recuperación actual, que aún la deja lejos, muy lejos, de los niveles de mediados y finales de 2007. Sin duda.
Bueno, lo cierto de todo esto es que el volumen de capital transferido internacionalmente fue en ascenso hasta 2007 y que se desplomó en 2008 y 2009. En 2003, con cerca de 2.6 trillones de dólares, las exportaciones de capital representaron 7.3 por ciento del producto mundial. Pero en 2007, con casi 9 trillones de dólares, alcanzaron una participación de 18.3 por ciento en el producto mundial. Es cierto que luego de 2007 –justamente por la crisis y como expresión de ella– la astringencia de capital ha sido tremenda. En 2008 los ingresos de capital sólo alcanzaron poco más de 1.4 trillones, lo que agudizó severísimamente los problemas de crédito y de endeudamiento de personas, familias y gobierno. Y para 2009 se estiman números apenas cercanos a los 2 trillones, con un peso del 4 por ciento del producto mundial. Esta severa astringencia financiera, expresada en un cambio que va de 8.9 trillones movidos en 2007 a sólo 1.4 trillones en 2008, es una razón más para tener mucha cautela para señalar que la recuperación ya está en puerta, como hacen muchísimos políticos de casi todo el mundo, incluidos los de México. Ya veremos qué pasa con este movimiento internacional de recursos –el cual, por cierto, está muy pero muy urgido de regulaciones internacionales (FMI )–, hoy fundamental para recuperar crédito y financiamiento a la aún deterioradísima producción mundial. Sí, aún deteriorada, no obstante su recuperación actual, que aún la deja lejos, muy lejos, de los niveles de mediados y finales de 2007. Sin duda.
Bueno, lo cierto de todo esto es que el volumen de capital transferido internacionalmente fue en ascenso hasta 2007 y que se desplomó en 2008 y 2009. En 2003, con cerca de 2.6 trillones de dólares, las exportaciones de capital representaron 7.3 por ciento del producto mundial. Pero en 2007, con casi 9 trillones de dólares, alcanzaron una participación de 18.3 por ciento en el producto mundial. Es cierto que luego de 2007 –justamente por la crisis y como expresión de ella– la astringencia de capital ha sido tremenda. En 2008 los ingresos de capital sólo alcanzaron poco más de 1.4 trillones, lo que agudizó severísimamente los problemas de crédito y de endeudamiento de personas, familias y gobierno. Y para 2009 se estiman números apenas cercanos a los 2 trillones, con un peso del 4 por ciento del producto mundial. Esta severa astringencia financiera, expresada en un cambio que va de 8.9 trillones movidos en 2007 a sólo 1.4 trillones en 2008, es una razón más para tener mucha cautela para señalar que la recuperación ya está en puerta, como hacen muchísimos políticos de casi todo el mundo, incluidos los de México. Ya veremos qué pasa con este movimiento internacional de recursos –el cual, por cierto, está muy pero muy urgido de regulaciones internacionales (FMI )–, hoy fundamental para recuperar crédito y financiamiento a la aún deterioradísima producción mundial. Sí, aún deteriorada, no obstante su recuperación actual, que aún la deja lejos, muy lejos, de los niveles de mediados y finales de 2007. Sin duda.
