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Agosto 18, 2026

Cuba en la mira de los de siempre y los de ahora

Con una regularidad pasmosa, los grandes medios de comunicación y sus subordinados, de vez en cuando se alinean para disparar contra Cuba.

Hoy, escudados en la trágica decisión del huelguista de hambre quien declaró que de morir, los responsables serán Fidel y Raúl Castro, vuelven a afinar la puntería.

Sumidos en la bruma de la confusión que crea la pérdida de parte del  poder, algunos parlamentarios y ex hombres de Estado en tiempos de la Concertación, dizque gente de izquierda, disparan contra Cuba. Otros, lo hacen con pleno uso de su anticomunismo genético.


Cuba de nuevo en la mira de quienes han sido por centurias criminales, guerreristas, creadores de teorías y métodos de torturas, expertos en invadir países, impulsores y sostenedores de las más crueles dictaduras de la historia de América Latina. Por cincuenta y un años, el imperio norteamericano ha hecho cuanto ha podido por desestabilizar la revolución.


Ahora la razón la dan los huelguistas de hambre cuya vida está amenazada por propia decisión.


Hoy, como algunas otras veces, la agresión a Cuba tiene aliados que de tarde en tarde se visten de progresistas amigos de Cuba. Pero sólo para la foto. En el fondo, son más amigos de la comodidad del poder, sin importar mucho más.


Izquierdistas y progresistas de papel maché, levantan sus almidonados cuellos para hacer coro a la agresión del imperio. Sacuden en sus manos cuidadas los treinta artículos de la declaración Universal de Derechos Humanos como un rito publicitario para quedar bien con patrones, mandamases y millonarios.


Para estos próceres, los mapuches muertos en el sur durante el reinado de Bachelet no tienen importancia. Ni la tiene la ocupación militar de esa castigada zona que a diario es escenario de castigos, torturas, detenciones arbitrarias, montajes policiales y judiciales, malos tratos a niños y mujeres, aplicación de una ley antiterrorista que es una vergüenza nacional.


Tiene más rédito criticar a Cuba.


Y estos mismos izquierdistas poco o nada han dicho acerca de los cinco cubanos prisioneros del imperio por impedir actos terroristas contra Cuba. Por doce años en prisión, a algunos de esos patriotas se les ha negado hasta la vista de sus mujeres.


Y menos dicen de lo que hay detrás de esas personas que usando la huelga de hambre, protestan a riesgo de sus vidas. Nada dicen del costo del estado cubano debe asumir para cuidar la salud del ayunante. Jamás se ha dejado de cuidar a pesar de que sobre él y los otros disidentes se ha demostrado fehacientemente, que han recibido financiamiento de una potencia extranjera, lo que en cualquier país es un delito que amerita largas condenas, incluso la de muerte.


La revolución cubana basa su prestigio en una ética propuesta por el Apóstol José Martí. Nunca fue torturado un prisionero y nunca dejó de atenderse a un combatiente enemigo herido. Lo que puede parecer una conducta baladí, ha ido también un arma de la revolución. Como lo ha sido la inexistencia de desaparecidos,  asesinados,  acciones extrajudiciales, torturados, ni represión en las calles.


Cuba goza de un prestigio que ya se quisieran sus enemigos. Que por aclamación haya sido confirmada en la vicepresidencia de la Comisión de Derechos Humanos de las Naciones Unidas, no es un hecho casual. Rendidos a la evidencia del respeto de la persona humana por parte de la Revolución y por la seriedad y coherencia de su política exterior, los países del mundo deben obrar en consecuencia.


Pero a los “progresistas, humanistas, cristianos e izquierdistas” nativos que no trepidan de saltar a la yugular de la revolución no más ven el tiempo propicio para dar señales de ser buenos chicos, estos detalles parecen no importar. Resulta más rentable la genuflexión, el uso imaginativo de las rodillas.


La Cuba solidaria, digna, heroica, seguirá siendo el faro de sus amigos de todas las latitudes.