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Era junio y el palacio, como toda la comarca, estaba envuelto en una nube y anegado con las pocas lluvias caídas. En los sectores terremoteados la situación era aún peor. Viejos y niños al aire y al frío.
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Karadima, el capellán palaciego, miraba absorto por la buhardilla de su pieza a un grupo de niños que jugaba en el jardín de la torre.
Heil Peter revisaba su computador. El hermano bailarín de Bracitos descotaba a su esposa en la tv., a pesar del frío, para que fuese admirada por todos. El otro, el más viejo, miraba extasiado una foto del antiguo dictador. El Ministro de Minería y el Intendente de la capital habían viajado a Sudáfrica a ver el mundial. Por cierto con sus amigos y familias, porque eran gente muy pudiente, generosa y querendona. También el Intendente de una de las zonas más terremoteadas y ahora inundada, había volado.Era, además, gente de excepción. Los medios, y la televisión de Bracitos Cortos, informaban que todo estaba en calma, que se había terminado con la delincuencia y el narcotráfico, que la lluvia no mojaba y que el país tenía el más alto salario mínimo del mundo. Bélgica, 1.700. Francia, 1600, EE.UU., 1.200 dólares. México, 600. Y, fuera de la OCDE, Panamá, 410 dólares, Argentina, 400. La media europea, 1.160. Chile, 320, ¡el más alto del mundo!. Exacto. Y verdadero. Bracitos, jalándose los dedos, se paseaba, sin embargo, preocupado y cabizbajo por uno de los enfoscaderos del alcázar. Se cumplían cien días de su asalto al castillo y, él lo sabía, las mentiras y engañifas no bastaban y en algún momento se conocería la verdad. ¿Qué hacer? “Primero…vaciar la administración de operadores ajenos” se dijo, y se agregó: “Hay que hacer lo de Drácula con los turcos, empalarlos, y luego colocar en sus puestos a mis operadores, son más emprendedores y se llevan inmediatamente para su casa las mediaguas, y viajan a Sudáfrica dejando todo anegado…es gente de excepción”. A Bracitos, tan pequeñito, le gustaba que sus operadores fueran como él. “Con nuevos operadores podré estar no cuatro sino veinte años en palacio y mi fortuna aumentará no ocho sino mil veces…seré mucho más rico que el Rey de Tailandia” se decía. Pero seguía acelerado, preocupado. Entonces llamó a Heil Peter y mandó a buscar a Fu Man Chú, que lo había asesorado en lo de las tarjetitas de Claro. El chino mandarín estaba en su escondite de Manila Bay pero se presentó en un instante, escoltado por cinco de sus dacoits. Además de ser un patibulario y un pitoflero era el mayor experto en letra chica del mundo y eso le había reportado una fortuna suficiente, poco menor que la de Bracitos. Después de conversar largo con Bracitos – y de fijar sus emolumentos- el chino mandarín se reunió en palacio con Heil Peter, el cura Karadima y dos periodistas enanos que les llevaban las estolas, y les propuso el siguiente programa de 15 puntos para plantearlo al pueblo, acariciando sus largos y delgados bigotes de foca:
Heil Peter revisaba su computador. El hermano bailarín de Bracitos descotaba a su esposa en la tv., a pesar del frío, para que fuese admirada por todos. El otro, el más viejo, miraba extasiado una foto del antiguo dictador. El Ministro de Minería y el Intendente de la capital habían viajado a Sudáfrica a ver el mundial. Por cierto con sus amigos y familias, porque eran gente muy pudiente, generosa y querendona. También el Intendente de una de las zonas más terremoteadas y ahora inundada, había volado.Era, además, gente de excepción. Los medios, y la televisión de Bracitos Cortos, informaban que todo estaba en calma, que se había terminado con la delincuencia y el narcotráfico, que la lluvia no mojaba y que el país tenía el más alto salario mínimo del mundo. Bélgica, 1.700. Francia, 1600, EE.UU., 1.200 dólares. México, 600. Y, fuera de la OCDE, Panamá, 410 dólares, Argentina, 400. La media europea, 1.160. Chile, 320, ¡el más alto del mundo!. Exacto. Y verdadero. Bracitos, jalándose los dedos, se paseaba, sin embargo, preocupado y cabizbajo por uno de los enfoscaderos del alcázar. Se cumplían cien días de su asalto al castillo y, él lo sabía, las mentiras y engañifas no bastaban y en algún momento se conocería la verdad. ¿Qué hacer? “Primero…vaciar la administración de operadores ajenos” se dijo, y se agregó: “Hay que hacer lo de Drácula con los turcos, empalarlos, y luego colocar en sus puestos a mis operadores, son más emprendedores y se llevan inmediatamente para su casa las mediaguas, y viajan a Sudáfrica dejando todo anegado…es gente de excepción”. A Bracitos, tan pequeñito, le gustaba que sus operadores fueran como él. “Con nuevos operadores podré estar no cuatro sino veinte años en palacio y mi fortuna aumentará no ocho sino mil veces…seré mucho más rico que el Rey de Tailandia” se decía. Pero seguía acelerado, preocupado. Entonces llamó a Heil Peter y mandó a buscar a Fu Man Chú, que lo había asesorado en lo de las tarjetitas de Claro. El chino mandarín estaba en su escondite de Manila Bay pero se presentó en un instante, escoltado por cinco de sus dacoits. Además de ser un patibulario y un pitoflero era el mayor experto en letra chica del mundo y eso le había reportado una fortuna suficiente, poco menor que la de Bracitos. Después de conversar largo con Bracitos – y de fijar sus emolumentos- el chino mandarín se reunió en palacio con Heil Peter, el cura Karadima y dos periodistas enanos que les llevaban las estolas, y les propuso el siguiente programa de 15 puntos para plantearlo al pueblo, acariciando sus largos y delgados bigotes de foca:
1-Un ingreso ético de 250 mil pesos a todas las familias de más de cinco hijos nacidos el mismo año siempre y cuando residan, al menos, seis meses en la región de Magallanes y otros seis meses en la de Arica, en casas distintas.
2-Un prenatal de 6 meses para todas las madres que tuvieren hijos nacidos los días domingo entre 11 y 11,30 hs. siempre y cuando fuesen, a su vez, hijas del tercer matrimonio de sus padres y no fuesen bautizadas.
3-No expulsar a nadie de la Administración Pública que hubiese sido nombrado por Bracitos en la última semana, que perteneciera al Opus o a Shöenstad y que estuviere al día en las cuotas de la Udi y fuere además dirigente de Colo Colo y socio de Ruiz Tagle.
4-Ayudar a las Pymes a cambiarse de lugar y dejar sin competencia alguna a las grandes empresas, todas las cuales –incluidas por cierto las de Bracitos- continuarán recibiendo el apoyo de éste.
5-Controlar a la Banca Privada para que no tenga ningún problema y siga mandando, junto a Bracitos, la economía del país.
6-Mejorar las RR.EE.con las grandes empresas de los países del mundo para permitir, como en el caso de Perú con Falabella, el mejor negocio posible del Ministro de RR.EE. y de Bracitos Cortos.
7-Terminar con la corrupción fuera de las horas de servicio.
8-Crear Un Millón de empleos en un plazo no mayor de veinte años, que es el plazo que nos hemos dado para ser un país desarrollado.
9-Hacer de Chile un país desarrollado en un plazo no menor de 20 años desde que se cree un millón de empleos.
10-Acabar con el narcotráfico entre los niños que se preparen para realizar su primera comunión.
11-Trabajar 24/7 pero no a la semana sino al mes, dejando las otras tres semanas para repartirlas en paseos familiares al extranjero, idas al estadio, presencia en reuniones de directorio de grandes empresas y tragos en el Club de la Unión.
12-Vender Chilevisión de inmediato después que el precio haya subido en 200% por la pugna entre El Clarín de Buenos Aires y Copesa.
13-Nombrar sólo embajadores de carrera en los países africanos con mayoría blanca, excepto los del Magreb. Nombrar a amigos de Bracitos en el resto.
14-No más cuoteos, todos los cargos serán llenados por operadores políticos de Bracitos Cortos.
15…Y no siguió Fu Man Chú.
Alguien, al parecer un guardia udi, llegó con el cuento que Alan Spencer, el investigador inglés que seguía de cerca los pasos del truhán mandarín chino, había salido también de Manila Bay y llegado a palacio tras el olor de Fu. Ese mismo instante el cuentista mandarín y su escolta de dacoits, protegidos por Heil Peter, que manejaba toda la información y la lucha contra la delincuencia en el reino, se hicieron humo.
