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Salvador Allende fue hijo de un notario público, lo cual sumado a su profesión de médico le aseguraban una vida bastante holgada en nuestra sociedad. No era humilde el origen del presidente Allende, su abuelo senador, dos de sus tíos abuelos destacan al mando de José Miguel Carrera y Manuel Rodríguez en las gestas de independencia. El diario militar de José Miguel Carrera lo consigna expresamente.
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La carrera política de Allende es excepcional desde presidente de su centro de alumnos en medicina, pasando por diputado, ministro de Salud, Secretario General del PS, senador, hasta presidente de la República. Allende es conocido universalmente y homenajeado de igual manera con nombres de calles, plazas, hospitales y sedes universitarias en todo el planeta.
En días recientes la presidente Fernández de Kichner ha mostrado al mundo su despacho presidencial en la Casa Rosada y ha dicho también que los retratos que allí están, Juan Domingo Perón y Salvador Allende la inspiran a la hora de tomar las difíciles decisiones presidenciales. Era lo que escuché en las diagonales, rumbo a la Casa Rosada, el 1 de Mayo del 74 “Allende y Perón un solo corazón”.
Sus aportes a un Chile mejor son aún mayores que su carrera y van desde el pre y pos natal hasta la nacionalización del cobre, no hay medida en pro de una sociedad mejor que no cuente con el apoyo o iniciativa de Allende en su larga vida parlamentaria.
El noble Allende dijo “todo lo que soy se lo debo a mi partido, a la Unidad Popular y a los trabajadores.
Un ministro de la dictadura militar, motivado al parecer en mezquindades familiares, ha comparado a Allende con Hitler.
La ofensa es tan inaudita, el insulto tan grosero que ha sido el Ministro del Interior de un gobierno de derecha quien le ha salido al paso y rechazado enérgicamente las agraviantes declaraciones.
Ni el Partido Socialista ni la Central Unitaria de Trabajadores han dicho nada, ocupados unos en una interna sin destino y en defender “apitutados” los otros.
Sigue sólo el héroe de La Moneda, pero un día “otros hombres” terminarán la gesta inconclusa . No estoy tan viejo, lo veré.
ROBERTO AVILA TOLEDO
