google-site-verification: google096975d001c6a771.html
Agosto 18, 2026

El desgarro fantasma

 Dicen que más que leer los diarios, el vox populi siempre salva. Es cosa de “parar la oreja” en la calle y uno queda prendido con el tema candente, con la pauta de sobremesa obligada. Y no nos engañemos. Con esto del mundial hasta la Agenda Setting baila el “Waka Waka”  ¿Resumen? La pregunta del día es una sola. ¿Estaba o no estaba desgarrado el “Chupete” Suazo?  

Si pues. Eso vende. Olvídense del reemplazante de Otero en la embajada argentina, no piensen en pelar a los estelares de tv y su sentido homenaje a formatos de hace 15 años. Nadie escucha sobre las víctimas del terremoto, el Simce alarmante o la criminal negligencia en los hospitales de la flojera. No pues, la pelotita la lleva. Por varias semanas, la ruta de la información se parece a la de un panadero. Amasan chimuchina en Nelspruit y la mandan fresquita a primera hora de la mañana. Así, los de acá tienen para desayuno y almuerzo.

A mi me huele mal esto de la lesión. Con todo el respeto que tengo por el cuerpo técnico de “ La Roja ”. Uno no será doctor pero de gil tiene menos. Si alguien me asegura que un desgarro muscular de más de 3 centímetros se cura en 10 días, le aconsejo no ver más películas de los “X Men” cuando se dedique a reportear. O en su defecto, a informarse porque es imposible. Científica y objetivamente imposible.

Ya hay una explicación. Se dice en las reservadas esferas del Salón de Ultratumba, también conocida como la ANFP –donde hicieron el curso de comunicación en el mismo instituto que los asesores de Piñera- que acá hubo dos exámenes. Juran que sólo allí, en la disimilitud radica el error. Apuntan directamente al hematoma en el isquiotibial del goleador… En buen chileno, el moretón tiene la culpa. ¿No ven? Raro. Poco creíble.

¿Por qué no se dijo antes? ¿Fue verdad eso que algunos, desde la misma concentración nacional denominaron un “volador de luces”? ¿Se quiso confundir inútilmente a los rivales? Claro está que este asunto tiene más versiones e interpretaciones que el cancionero de los Beatles… Y yo, cómo no, quiero aportar la mía. Excúseme por tanta imaginación.

Corría 1988 y se disputaban las Olimpiadas de Seúl. La expectación por la final en 100 metros planos era indescriptible. Por un lado, Ben Johnson, el record mundial canadiense que llegó precedido de una mediocre temporada. Por el otro, Carl Lewis, mega atleta estadounidense que arrastraría todas las apuestas, que con aprontes impresionantes amenazaba convertirse en el hombre más rápido de la tierra. Y fue una soberana paliza. Johnson pulverizó su propio record y superó, con 9.79 segundos a un Lewis cuyo esfuerzo sería tan notable que nunca más corrió tan rápido. Pero el COI detectó que “Benfastic” consumió esteroides para mejorar el rendimiento. Lo descalificó y le otorgó el oro a Lewis. Inolvidable.

Lo que pocos saben es que el mismísimo Carl Lewis junto a Calvin Smith -que llegó cuarto y agarró bronce con esta mentada repartija- más otros varios representantes de la delegación norteamericana ese año justificaron tratamientos de manera “extraña”. Lewis, por ejemplo, arrojó positivo por efedrina –la misma por la que sacaron a Maradona del mundial en 1994- y la “justificó” como restos de un té que combatía síntomas de resfrío. “Pichicata” legal…

Más allá del tratamiento, lo que se castiga es “sacar ventaja deportiva a través de sustancias o procedimientos externos suministrados al cuerpo de manera innecesaria y adrede”. Si bien existe una sola norma para los organismos internacionales respecto al doping, cuando se justifica y transparenta una recuperación bajo seguimiento médico, las sospechas desaparecen. Se necesita manija, conocimiento de las reglas. Algo que no le podemos negar a Harold Mayne Nicholls.

Hace poco, la FIFA hizo uno de sus rigurosos controles en las concentraciones sudafricanas visitando el Ingwenyama, donde se preparan los nuestros. Ni se acercaron a Suazo. Era innecesario pues la federación chilena ya entregó todos los antecedentes de manera voluntaria y oportuna. Se anticiparon a la jugada. Allí radica mi teoría. Yo creo que la ANFP está “validando” otro tratamiento express que recibió “Chupete”. El que se declaró para mejorar un desgarro pero de pasadita, lo sanó del hombro en plazos cortos, una dolencia a todas luces más compleja y preocupante. Una que sí lo inhabilitaba para jugar el mundial.

¿Pillería? No sé si tanto. Disminuir el riesgo, quizás. Los marfileños hicieron lo mismo con Drogba, los ingleses con Rooney y los españoles con Fabregas. Los reglamentos se hicieron para romperlos o a lo menos tergiversarlos, dice el lenguaje rebelde. Y puede que tengan razón. Ahora, si es que estoy infinitamente errado, si soy yo el que inventa cosas y existen argumentos de peso para esta teleserie, entonces que los den y sin nebulosas como las de hoy.

Porque algunos no nos compramos esa manera tan enredada de imponer verdades.  Tampoco queremos volver a las viejas costumbres de la trampa encubierta como viveza. Entonces, digan la verdad y se acaba el asunto. Yo al menos, exijo una explicación…