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Agosto 18, 2026

Otero el Breve y la cavernícola derecha chilena

Conocí a Miguel Otero el más breve embajador de Chile en Argentina (49 días) a fines de los 70. Este tío del senador Alberto Espina era uno de los arrogantes profesores que tenia la escuela de derecho de la Universidad de Chile, casi todos fervorosos adherentes a la dictadura militar. 

Quizás mi primera adhesión al marxismo, necesariamente afectiva, haya sido una reacción de humanidad a lo que ellos, mis profesores, decían. Recuerdo una vez cuando Marcelo Cibbié, otro profesor, señaló que en la lucha contra “el terrorismo” se debía hacer sin respetar ninguna de las garantías que los códigos establecían para los detenidos. El enseñaba derecho procesal. Cruel paradoja.

Miguel Schweitzer, que luego sería embajador y ministro de la dictadura militar, señalaba con admiración como la policía norteamericana según el observaba en las películas, esas eran sus fuentes científicas, no exhibía ordenes de allanamiento y se franqueaban el paso con un buen puñetazo en la cara del dueño de casa. Este enseñaba derecho penal.

Pablo Rodríguez señalaba que los profesores de izquierda que habían sido echados por la fuerza de la universidad eran unos “guatones sebosos” que venían a enseñar “sociología” y otras “tonteras”. Rodríguez había dirigido personalmente la banda terrorista “Patria y Libertad”.

Jorge Iván Hubner me comentó que a Federico García Lorca lo habían matado por homosexual. Lo cual para el seguramente justificaba el crimen. Este enseñaba Introducción al derecho.

El decano era Hugo Rosende que luego sería ministro de Justicia de la dictadura. No guardo un mal recuerdo personal de este último. Pero así pensaban y así piensan. Esos profesores no mostraban ningún apego ideológico ni por la democracia ni por los Derechos Humanos ¡ y eran profesores de derecho ¡. Claro que de una universidad tomada por una dictadura, cuyo rector militar aportó a la academia un salto en paracaídas.

Pero no era cuestión pramente teórica, un compañero de curso Carlos Gaete Manríquez, entonces capitán de carabineros, me detuvo en la calle por mi oposición a la dictadura militar, fui golpeado y fotografiado en la Primera Comisaría de Santiago. Esa es la derecha. Yo había llegado a la universidad por mi puntaje en la Prueba de Aptitud Académica el por un convenio entre carabineros y la Universidad tomada.

Miguel Otero era profesor en ese contexto político ideológico, parte de ese proceso teórico destinado a justificar la dictadura y sus atrocidades. Fue también asesor jurídico de las comisiones legislativas que remplazaron al Congreso Nacional en la función legislativa.

El estropicio de sus declaraciones en Buenos Aires fue también un acto de sinceridad. Justificar la dictadura y negar sus crímenes. Eso es lo que piensan, a pesar del informe Rettig, de que la verdad ha salido en miles de procesos judiciales, a pesar de que el presidio de Punta Peuco esta abarrotados de militares.

La derecha chilena es cavernícola, pues defiende las brutalidades cometidas por la dictadura y no se da cuenta que el mundo cambió. Que Rafael Videla esta en la cárcel, que el pensamiento nazi es una ideología delictual en Europa, que pinochetismo para el mundo es un insulto, que hay un Tupamaro en la presidencia del Uruguay. La derecha no parece darse por enterada que un cuñado del canciller argentino Jorge Taiana, el “Hipie” Alsogaray, a pesar de ser hijo de un general, fue despedazado a bayonetazos en Tucumán, que Argentina llevó a juicio condenó a los violadores a DDHH.

No se dado cuenta que hay plazas, calles, avenidas, hospitales, aulas universitarias con el nombre de Salvador Allende en todo el mundo, en Madrid, en La Habana, en Bruselas , en París, Ciudad de Mexico, Montevideo y en tantos otros lugares. No hay una sola calle en el mundo que lleve el nombre de Pinochet. Miles de niños chilenos llevan el nombre de Salvador en homenaje al héroe de La Moneda ni uno sólo se llama Augusto.

Allende es el mentor ideológico de todos los procesos políticos que en en América Latina buscan sociedades más democráticas e igualitarias.

Sabemos que el pueblo argentino tiene un gran autoestima, merecida la mas de las veces, y que ese pueblo acuña la frase que “no hay para un peronista otro mejor, que otro peronista”. Y la presidenta de ese pueblo, una peronista, ha dicho y mostrado públicamente como en su despacho están los retratos de Juan Domingo Perón y Salvador Allende y que le inspiran a la hora de tomar las decisiones difíciles.

Hay que reconocerlo, por calculo político o convicción, lo importante es que un pinochetista confeso, con todo lo que ello significa, ha sido aventado de la embajada chilena en Buenos Aires por el presidente Piñera.

Es una buena decisión y un gran día para la democracia y los Derechos Humanos en Nuestra América.

ROBERTO AVILA TOLEDO /Abogado
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