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El lenguaje del embajador chileno en Argentina es peligroso. Haber vivido 17 años bajo un Estado de Emergencia permanente no es una gracia.
Piñera debe ponerse los pantalones y sacar de la embajada a un hombre que puede acarrear hasta una guerra entre los dos países hermanos.
Miguel Otero pasará a la historia de los nostálgicos del chacal y no a la de los embajadores que han representado la patria.
Chile no se convirtió en Cuba pero si en Cementerio.
Es tarde para sacarle el potito a la jeringa… lo que se ha dicho, dicho queda. Las ofensas deben ser condenadas hasta con la cárcel… haber humillado a toda una patria es como haber cantado un requiem para un chacal que, por otro lado, hasta hoy se ha escondido su cuerpo para que los chilenos no lo escupan.
Hablar de Pinochet, embajador del pasado, lo ha crucificado… ”La mayor parte de Chile no sintió la dictadura, lo ha dicho con todo su corazón cosa que el Gobierno ha demostrado su debilidad al mandar embajadores enfermos de fascismo fuera de la patria.
Qué debe hacer el Gobierno? Lo mas sencillo es llamar a todos sus embajadores y darle escuela para diplomáticos porque si todos los representantes del Estado chileno hablarán de Pinochet como si hubiese sido el heroe de la patria, pues el mundo entero hundirá un gobierno que apenas ha iniciado.
En fin, le doy un consejo a Otero: retirese del mundo diplomatico y encierrese en un monasterio a rezar por las victimas de su general Pinochet.
