google-site-verification: google096975d001c6a771.html
Agosto 18, 2026

A propósito del vínculo y de la pertenencia

El señor presidente de Chile, Sebastían Piñera, acaba de enviar al Congreso Nacional de la República, un proyecto de “reformas políticas”, entre las cuales se incluye el derecho a voto de los chilenos que vivimos fuera de las fronteras de nuestro país.  

El proyecto en cuestión, indica en la sección N° II y referida a los antecedentes del mensaje presidencial, que “Extender el derecho a voto a los ciudadanos chilenos que residen en el extranjero que mantengan un vínculo y pertenencia con el país, no solo es un anhelo de nuestro gobierno sino es un modo de fortalecer nuestra democracia, de perfeccionar la institucionalidad electoral a fin de lograr una democracia más participativa”.
 
¿Qué es o qué puede ser este vínculo y pertenencia con el país?
 
Vínculo indica lazo, atadura, unión de una persona o cosa con otra. Pertenencia, por otra parte, se define como derecho de propiedad que tiene uno sobre una cosa o cosa que pertenece a uno. También los diccionarios indican que semánticamente significa cosa accesoria de otra.
 
¿Tenemos o no, los chilenos que vivimos fuera de nuestro Chile ese vínculo y esa pertenencia, a que hace mención el señor Piñera?
 
¡Obviamente que sí!
 
Los chilenos del exterior tenemos un lazo, físico y emocional, y una atadura no solamente con nuestros padres, hermanos, amigos que viven en Chile, sino que además nos vinculamos históricamente con el país en que nacimos y cuyo recuerdo permanece no solo en el inconciente, sino que además en el diario vivir de las experiencias vivenciales de cada día. En otras palabras, conllevamos no solo la imagen del país lejano, sino que también el afecto, el recuerdo y la pertenencia a lo que es nuestro. Chile no es solo un nombre que signifique identificarlo frente a otros. Chile es su gente, son nuestros familiares, nuestro paisaje, los lugares sagrados donde descansan nuestros antepasados. Chile es su historia y la historia nos incorpora como agentes activos desde el momento de nuestros nacimientos, desde el momento que fuimos identificados e incorporados a los antecedentes de las Oficinas del Registro Civil, de los Cantones de Reclutamiento, cuando se nos otorgaron nuestras cédulas de identidad, pasaportes o licencias de conducir. Nunca fuimos ciudadanos neutros o anónimos, fuimos personas de carne y hueso que pasamos por las escuelas, liceos y universidades, por las calles de nuestras ciudades, por las fábricas para trabajar como obreros o como empleados ya sea de instituciones públicas o privadas. Somos, en otras palabras, miembros intrínsicamente ligados y vinculados al desarrollo de Chile y a la formación y construcción humana del Chile del siglo XXI.
 
La pertenencia a Chile nos hace ser, como chilenos, dueños de las riquezas del país, de sus recursos naturales, de su clima y de su flora y de su fauna. Toda esta riqueza, administrada hoy  por compañías y consorcios, pertenecen a todos los chilenos y es parte del derecho que la naturaleza nos otorga por el solo hecho de haber nacido en Chile.
 
Buscar, malintencionadamente, argumentos políticos e intereses creados para torcer estas palabras – vínculo y pertenencia – es situarse fuera de la realidad metafísica que todos compartimos por el solo hecho de ser chilenos y estar registrados como ciudadanos en las instituciones competentes que la República se ha dado a través de su historia.
 
Pero además de esta realidad cognoscitiva y experimental, yo aconsejaría a las autoridades de este nuevo gobierno leer detenidamente a uno de los grandes sicólogos del siglo XX. En efecto, el pensamiento de Carl Jung transformó el mundo de la sicología moderna. Su contribución se extendió más allá de la teoría y práctica de la sicología analítica. Él y las escuelas que han seguido su pensamiento, hablan del inconsciente colectivo, llegado a sostener que existe una memoria o vínculo genético que nos relaciona inconsciente y que en definitiva “Todos somos lo mismo, estamos unidos por un todo que nos hace pertenecientes a él”.
 
Ese es el vínculo y la pertenencia que tenemos, los chilenos del exterior, con nuestro Chile.
 

Gustavo Mártin Montenegro

Canberra- Australia