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Agosto 18, 2026

La Dolce Vita

 Podría haber llegado a Pudahuel o como también se trata de una película sesentera, podría haber llegado el cardenal Bertone al Aeropuerto Cerrillos.

Hace pocos minutos al mirar la cordillera nevada con angustia por los tiritones a la salida aérea desde Mendoza.

Bertone convencido que estaba llegando a Bolivia y se dio cuenta cuando le preguntó a su asesor de imagen si sabía alguna palabra en Aymará.

-“Viracocha”. Dijo el especialista con ironía sentándose al lado del prelado de falda negra como la noche recién dormida y soñada mientras el avión de cuatro hélices ronroneaba sobre el océano atlántico.

   Aunque será mejor que use la palabra “Negechen” porque es la lengua de los indios mapuches excelencia.

   Y que le parece el documento con la firma del Papa alemán, encubriendo casos de pedofilia….

   Bertone mirando a los purpurados todos blancos y un aeropuerto que le recordaba el de su Nápoles natal.

   También recordaba con estupor que durante el vuelo pasaran por la pantalla del avión una película llamada “la Dolce Vita” del director Italiano Federico Fellini.

   Una película de comunistas y afeminados le dijo a su asesor. Presentare una queja a la aerolínea en que vinimos.

Es un avión que nos pone gratis Alitalia excelencia y le aseguro que los mejor para las arcas de la santa sede es que nos quedemos callados.

Callados como en los casos de abusos de niños pensó el asesor pero no lo dijo aunque algo lo dijo con la mirada a Bertone que captando la gravedad del maldito asunto que le perseguía hasta por estos recónditos lugares.

Soñó con hogueras donde ardían como brujas que hubieran vuelto en venganza por las matanzas de la inquisición, que fue un ensayo general del nazismo y el estalinismo.

Noventa millones de indígenas crucificados a lo largo de la ruta de los incas.

Sudaba inquieto pero los cuarenta mil niños irlandeses cantaban un coro trágico que llevó a la gran S.Okonor a escribir una carta preciosa.

Desde la Roma de Fellini y cruzando el Atlántico de Américo Vespucio a por la capitanía de Chile mirando La Dolce Vita.

Karadima aparece en pantalla. O los que acusan a Karadima cuentan como fueron reinventando sus vidas luego de los colegios de las largas tocaciones.

Bertone desde el Vaticano agradece la cortina de incienso y mira una foto de la cruz del sur.