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Agosto 18, 2026

¿De qué autocrítica me hablan? o ¿con qué cuenta la cucaracha?

No sólo la Concertación perdió. La Concertación sacó el 29 por ciento el año pasado para Presidente de la República. Y perdió la Presidencia no con cualquiera. Perdió con la Derecha. Ahora el sistema capitalista concentrador que la Concertación prometió transformar en 1988 está más fuerte que antes.

Incluso es más hegemónico que en 1988.

Si la Concertación quiere sólo volver al gobierno puede pactar con la Derecha, o cierto sector de la Derecha, y hacerlo luego o en 2014.

Para eso no necesita autocriticarse a fondo.

Si la Concertación quiere volver al gobierno sola, para administrar, y hacerlo mejor que la Derecha en la administración, entonces puede seguir haciendo lo que está haciendo: buscando nuevos rostros, como si esto fuera un concurso farandulero, y rostros “jóvenes” (de más de 40 años) o de “príncipes” (hay príncipes que se acercan a los 60).

Si la Concertación busca re-novarse, a los 20 años de gobierno, para intentar cumplir sus objetivos primigenios de transformación social, tiene que autocriticarse a fondo.

No acerca de si el candidato era feo, los presidentes de partido pesados y MEO “traidor”. La crítica de Tironi y de otros es, en ese sentido, superficial y acotada. Busca cualquier cosa menos renovarse en un sentido transformador

La autocrítica profunda, de realizarse – y lo dudo mucho – debería apuntar al por qué nunca la Concertación pudo llevar adelante un programa de reforma del sistema real de capitalismo salvaje que se implantó en Chile con la dictadura. El por qué nunca pudo hacer más equitativo este sistema. El porqué nunca pudo concretarse el pensamiento planteado por la DC en sus conferencias teóricas o por los socialdemócratas en sus resoluciones programáticas. ¿No son aplicables en Chile los principios del socialcristianismo o del socialismo democrático? Entonces ¿para qué existen los partidos que existen?

El gobierno de Michelle Bachelet se acercó a una mayor “protección social” a los sectores subalternos. Pero la teoría del Partido Socialista, por ejemplo, no está fundada en “la protección de los sectores carenciados” de la sociedad capitalista. Eso es paternalismo o maternalismo, y lo puede hacer hasta la derecha, si se abuena, y por cierto la Iglesia Católica.

Recabarren y Allende no lucharon y murieron por ello. Tampoco los detenidos desaparecidos. La teoría socialista está hecha desde los sectores trabajadores y populares para ganar poder social y político para ellos.y, en el menor de los casos, transformar a fondo el sistema capitalista. Si no es así ¿para qué existe el Partido Socialista?   

¿De qué renovación hablan algunos dirigentes de la actual Concertación?

¿Van a autocriticarse a fondo, por su práctica política de veinte años –que tuvo altos y bajos-  y proponerse, por ejemplo, sacar de sus filas a los neoliberales, impedir que ejerzan cargos de dirección en los partidos y en el Estado los empresarios de grandes empresas o quienes pertenezcan a los ABC1? ¿Van a hacer incompatible la militancia en la Concertación con ser dirigentes o consejeros de los grandes bancos u otros  oligopolios y monopolios? ¿Van a establecer una incompatibilidad entre ser de la Concertación y ser, al mismo tiempo, miembros de kukusclaen como el Opus Dei o los Legionarios de Cristo? ¿Va a ser incompatible ser de la Concertación y ser lobbista de empresas cuya política es contraria a la aprobada por la coalición? ¿Va a ser incompatible ser de la Concertación y ser o haber sido sancionado por los tribunales por faltas o delitos contra la probidad pública?

¿Va a prohibirse a los miembros de la Concertación pasar del gobierno o del Congreso a los directorios de los grandes bancos, las Isapres y las AFP?

¿Van a cuestionar, al menos, los concertacionistas, su política de alianzas, como lo hicieron socialistas y demócratas cristianos en los años setenta y ochenta?

Cuestionar fallas de “los otros”, como la soberbia o el narcisismo, o del candidato porque era malo para hablar, es hacer un análisis sicológico superficial, de baja categoría, aplicable a cualquier institución humana.

¿Habrá que autocriticarse sólo por haber perdido la elección de Presidente o por haber realizado una política que se distanció de los principios enarbolados en el Plebiscito y, mucho más, de las declaraciones de principios de sus partidos integrantes?

¿Se van a preparar dirigentes democráticos modernos o se van a formar estrellas de la TV como las del nuevo PP ó PRO?

Con estrellas de la TV se puede ganar elecciones, pero ¿para qué?

¿O la Concertación ya renunció definitivamente a los principios que dieron vida a la democracia cristiana, el radicalismo y el socialismo chileno?