El comandante en jefe de la Armada, Edmundo González, admitió este jueves su responsabilidad por haber cancelado la alerta de tsunami que emitió el Servicio Hidrográfico y Oceanográfico de la Armada (SHOA), después del terremoto del pasado 27 de febrero. González admitió que el día de la catástrofe se “relajó un poco” tras el levantamiento de la alarma y reconoció que la organización se equivocó al cancelar los mensajes de alerta.
Del mismo modo, manifestó que su institución “ha sido la primera y hasta el minuto la única que ha reconocido un error en el procedimiento”.
El comandante hizo el reconocimiento de su culpa ante una comisión de la Cámara de Diputados que investiga los errores de la Armada, después del sismo de magnitud 8,8, en el centro sur del país.
González explicó que el SHOA contó con la información en el momento que ocurrió la catástrofe, pero aclaró que pese haberse entregado el informe sólo 15 minutos después del sismo, la alerta no era de gran ayuda porque ya las olas habían destrozado algunas zonas.
Respecto a lo ocurrido, el jefe de la marina, informó que a las 3:51 horas el servicio de hidrología envió a la Oficina Nacional de Emergencia del Ministerio de Interior (Onemi), el mensaje de alerta de tsunami en curso. No obstante, el llamado fue cancelado por el organismo a las 4:56 horas.
“Nosotros reconocemos la culpa del SHOA de haber levantado la alerta, porque eso constituyó no sólo una mala asesoría a la Presidenta (para entonces, Michelle Bachelet) en la toma de sus decisiones, sino que también para este Almirante, que también les está hablando. Y eso creo que es súper claro”, manifestó.
El jefe de la Armada subrayó que en todo caso la alerta fue registrada en la Onemi por una hora y 5 minutos antes de ser cancelada, lo que pudiera responsabilizar al organismo.
“Mientras estuvo la alerta presente en la Onemi ahí se produjo prácticamente una parálisis”, insistió González.
González explicó que si la Onemi hubiese activado un plan de protección nacional, tras la llamada del SHOA “la situación habría sido muy distinta y habríamos tenido que lamentar menos muertes, lo digo con toda claridad”.
El pasado 25 de marzo, el Gobierno de Chile expulso al director del SHOA, Mariano Rojas, por la tardanza en alertar el tsunami, después renunció la directora de la Onemi, Carmen Fernández.
En la comisión de la cámara baja también se estudió el papel de Bachelet, la noche del desastre, después de que se conociera un video filmado por la Onemi, que da cuenta del desorden y la descoordinación después de la hecatombe.
Los diputados citaron, para una próxima sesión, a la ex directora de la Onemi, Carmen Fernández y al ex subsecretario del Interior, Patricio Rosende. Asimismo, se deja pendiente una citación para la ex presidenta.
La Policía de Investigaciones (PDI), registró en un informe, al menos, un centenar de fallecidos, como consecuencia del tsunami, que afectó a zonas costeras.
El terremoto y posterior maremoto dejaron más de 400 muertos, 800 mil damnificados y pérdidas en las infraestructura valoradas en 30 mil millones de dólares.
