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Agosto 18, 2026

“Un partido pesa cuando su opinión es ineludible”

 Francisco Louçã, diputado y dirigente del Bloque de Izquierda, es una figura importante de la vida política portuguesa. En esta entrevista, él explicita el proceso de construcción y la estrategia de esta fuerza política que es una  de las más dinámicas de la izquierda radical europea.  

El Bloque de Izquierda es hoy la más importante fuerza política de la izquierda radical europea, desde el punto de vista de su peso electoral. ¿Puedes remontarte a los procesos políticos e históricos que han conducido a la constitución y al progreso de esta organización? ¿En qué medida las especificidades de las reglas del juego electoral portugués han favorecido o desfavorecido la inscripción del Bloque en el paisaje electoral?

FL- Las lectoras y lectores de “Contretemps” conocen bien la historia del Bloque desde su fundación en 1999. Así que no me detendré en detalles sobre esta trayectoria (una serie de artículos en francés están disponibles en internet. En portugués el sitio del Bloque(http://www.esquerda.net/) provee diariamente de información escrita y videos, incluso existe un video sobre sus 10 años de existencia).

En lo que concierne a tu segunda pregunta, es cierto que las leyes electorales portuguesas que provienen de la revolución de abril de 1974, abren un espacio democrático para todos los partidos, de lo cual ha podido beneficiarse también el Bloque. Por ejemplo, el tiempo de difusión en las principales cadenas de televisión es el mismo para todos, tanto para los que obtienen el 0,1% de los votos como para los que obtienen un 40%. Además, el modo de escrutinio proporcional nos ha permitido tener rápidamente candidatos elegidos.

Sin embargo, la información política profunda de la sociedad comporta otras actividades: el contacto directo con la población, pero también la creación de movimientos, de eventos, de ideas que echan las raíces del partido en la sociedad y hacen posible una alternativa política.

De esta manera, el Bloque anima la más importante de las redes de internet de todos los partidos políticos portugueses. Cuenta 7000 militantes y organiza cada verano encuentros en las playas que han logrado reunir más de 25000 personas. Acción, presencia, creación de una referencia: un partido solo pesa en la vida política de un país cuando su opinión y su respuesta frente a cada problema devienen insoslayables o ineludibles.

Esta presencia y un fuerte posicionamiento en tanto alternativa al gobierno del PS, han permitido al Bloque obtener 9,8% de los votos en las últimas elecciones legislativas de 2009, contra 6,35% en 2005 y 2,8% en 2002. Esta progresión ha hecho perder al PS la mayoría absoluta en el Parlamento. Durante la última campaña electoral y después, el gobierno y el PS han respondido claramente a esta progresión considerando al Bloque como su principal adversario.

Es, entonces, en medio de la confrontación más dura que el Bloque se ha fortalecido. Y es en esta dirección en la que hace falta perseverar para influenciar a las electoras y electores de izquierda que quieren una alternativa. Alcanzaremos victorias, conoceremos derrotas, pero tenemos tiempo: este combate se inscribe en la “lenta impaciencia” de la que hablaba Daniel Bensaïd.

Esta audiencia electoral importante parece relativamente estabilizada, reflejando la cristalización de una base social para el Bloque. ¿Cuál es esta base social? ¿En qué medida la audiencia electoral en su seno está  articulada con una implicación militante en los movimientos sociales y, en particular, en la animación de corrientes radicales en el seno de las grandes organizaciones sindicales?

FL- Los votos no están cristalizados jamás: la sociedad de la información es el lugar de una confrontación muy intensa de símbolos y de emociones. Las campañas son violentas, pues todo es posible cuando es el poder el que está en juego. El Bloque ha ganado porque ha sabido ser una alternativa para las masas de jóvenes, de trabajadores y trabajadoras, pero también de un electorado popular y empobrecido. El Bloque ha sido también el partido de la lucha de los profesores por la calidad de la educación pública, uno de los combates más duros frente al primer gobierno Sócrates. Es verdad que el número de votos que hemos logrado ha aumentado, pero la confrontación será tan grande en el futuro como lo ha sido en el periodo reciente. No hay electorado estable y la izquierda debe estar siempre abierta y sometida a la crítica y a las diferentes percepciones de sus electores. Pero es un hecho que el Bloque es hoy en día la tercera fuerza política en numerosas circunscripciones y la segunda, con cerca del 20% de los votos, en algunas.

Este voto expresa la simpatía y, en ciertos casos, la adhesión. Tiene sus raíces  en la participación de sus activistas en los grandes movimientos sociales: la lucha por los servicios públicos, la lucha de los sectores precarizados, de los inmigrantes. El Bloque está, por otra parte, presente en los sindicatos.  Sus militantes animan los equipos mayoritarios en algunas estructuras locales y en las más grandes empresas del país; defendiendo, igualmente, de manera organizada una orientación nacional en los principales sindicatos.

La experiencia del Bloque es particularmente impactante porque permite situar en las condiciones presentes la cuestión de la relación de las fuerzas anticapitalistas con las instituciones. En síntesis, como transformar las instituciones sin caer atrapado en su lógica. ¿Cuál es la experiencia del Bloque en este aspecto? ¿Cómo se concibe la articulación entre movimientos sociales y representantes electos? ¿Cuáles son las posiciones que ustedes ocupan y en qué  política de alianzas se inscriben, en particular frente a un partido comunista que conserva una fuerte influencia? ¿Cómo ha sido formulado el rechazo a un gobierno con el PS portugués y qué reacciones ha suscitado ésta toma de posición en las clases populares? ¿Cuáles son, para los camaradas del Bloque, las referencias internacionales presentes o pasadas sobre las cuales se apoyan para su trabajo en las instituciones?

FL – Si un partido participa en las elecciones,  debe saber ejercer el mandato que ha recibido de una manera ejemplar a través de sus posiciones, su capacidad de innovación, la actitud de sus representantes elegidos, la coherencia de las posiciones defendidas y la fidelidad al programa que ha propuesto a sus electoras y electores. Debe llegar a demostrar una capacidad de conflictividad y una capacidad de movilización sobre las cuales se pueden apoyar las luchas. Pero tener representantes elegidos y participar en las instituciones es también aprender: gracias a esto el Bloque es hoy en día mucho más fuerte, conoce mejor la realidad y está  mejor preparado para conducir la lucha por la hegemonía en todos los terrenos. Es, de hecho, a partir de esta capacidad globalizante que se construye una correlación perdurable de fuerzas. De esta manera, es porque el Bloque tiene un grupo parlamentario, que se ve enfrentado permanentemente a TODA la política. El parlamento debe ser, y ha sido, el escenario de nuestra guerra de movimientos y no de una guerra de posiciones.

El diálogo político y la alianza con los sectores que son capaces de tomar posiciones anti-liberales es la clave de una estrategia que busca aislar las respuestas tradicionales de todos los gobiernos de derecha o social-liberales. Es una forma de lucha por la dirección política, ante el fracaso histórico de las clases dominantes.

Esta estrategia ha sido todo un éxito: es gracias a ella que el Bloque crece. Muchos diputados y diputadas del PS, de entre los más importantes, han votado con el Bloque y contra su propio gobierno respecto a las cuestiones económicas decisivas: la ley del trabajo, la defensa del servicio público de salud y de educación, e incluso, el rechazo a las privatizaciones. La creación de este campo de movilización ha preparado el desastre electoral de que ha sido víctima el PS. Constituyó, asimismo,  un elemento decisivo en el desencadenamiento de grandes manifestaciones sindicales. 120.000 de 170.000 profesores de todo el país se han manifestado en Lisboa en dos ocasiones. Así  será también en las futuras recomposiciones de la izquierda. Una izquierda de combate, de confianza, fiel a su programa, necesita de las luchas sociales pero también acercamientos y convergencias políticas.

Ser un partido con poder implica disponer de una capacidad de intervención política sobre temáticas extremadamente diversas. Además el trabajo político institucional implica una capacidad de innovación del partido y sus parlamentarios. El Bloque parece haber estado particularmente a la vanguardia en el debate público sobre las cuestiones relativas a la bioética. ¿Puedes referirte a esta experiencia: qué  es lo que los ha llevado a ustedes a trabajar en esta temática? ¿Cómo han logrado inscribirla en la agenda política? ¿ Ha marcado esto una etapa en la evolución del partido?

FL – Todos los partidos y toda la política – si ella existe, si ella no es un simple recuerdo de sí  misma, perdida en la propaganda sin pueblo – es una lucha por el poder. Aquello que define a quienes luchan por el socialismo es la experiencia concreta de la sociedad de clases, del capitalismo realmente existente, de las funciones de organización del estado y de la estrategia de organización social de las trabajadoras y trabajadores por una sociedad sin explotación. Todo esto exige una política densa de lucha por la hegemonía, de alianzas y sobre todo una claridad política movilizadora. En este sentido, sí, el Bloque ha abierto nuevos caminos trabajando sobre temas que aparecen, en general, de una manera poco frecuente en las reflexiones de la izquierda: ya sea acerca de la justicia económica – las políticas fiscales y presupuestarias – o sobre la valorización estratégica de la lucha por la calidad y la universalidad de los servicios públicos. Es también esto lo que nos ha llevado a los ámbitos de la información genética y de la bioética.

La apropiación mercantil de la información genética es la clave del proyecto capitalista para la medicina del siglo XXI. Este combate deviene aún más importante dado que en muchos países capitalistas- excepto en Estados Unidos -, los servicios públicos de salud son percibidos por la población como una conquista y como una expresión de la solidaridad en el uso de los recursos públicos. En el siglo XVII la “no taxation without representation” fue sin duda esencial;  ahora la “no taxation without health care” es fundamental.

Podemos así apoyarnos sobre esta hegemonía popular a favor de los servicios de salud pública para combatir la mercantilización que trata de imponerse vía la farmacogenomia : privatización de los datos del patrimonio genético en provecho de las empresas como asimismo la creación de un verdadero mercado de ilusiones a partir de la ficción de la posibilidad de preveer enfermedades futuras basándose en test de ADN. En respuesta a las compañías de seguro que se enriquecen con estas ilusiones, el Bloque ha hecho aprobar una ley que fija condiciones para la realización de tests genéticos y protege de la discriminación a aquellos que pueden ser portadores de enfermedades graves. Esta es una forma de defensa  del bien público contra la lógica mercantil. El segundo tema sobre el cual hemos intervenido fue la aprobación de un sistema de procreación médicamente asistida que no existía antes  en Portugal y que se implementa ahora en muchos hospitales. Nuestra proposición actual de un banco público de gametos va en el mismo sentido.

Este es un terreno en el cual hemos tenido éxito en obtener el apoyo de algunos de los más destacados especialistas de esta rama científica, además de victorias importantes contra el pensamiento conservador y las empresas que buscan privatizar esta forma de acceso a la salud.

Entrevista realizada por Cédric Durand y François Sabado
http://www.contretemps.eu/

Trducción de Cristian Meneses
www.g80.cl