A lo anterior debemos agregar las muertes por intoxicación de miles de campesinos al utilizarse agrotóxicos en la producción. Según la FAO, los plaguicidas son causantes de 20 mil muertes accidentales al año y de 200 mil suicidios. En esta línea se manifiesta también la OIT, llegando a subrayar que sólo en el año 1994 hubo entre dos y cinco millones de envenenamientos por plaguicidas en sólo 40 mil propiedades examinadas. Los datos son concluyentes. Vía Campesina lleva denunciando esas atrocidades más de una década. Lo que encuentra como respuesta es la represión, el silencio o la indiferencia. No hay interés por parte de gobiernos u organismos internacionales en revertir la situación.
Si los pequeños y medianos campesinos sufren las amenazas de las trasnacionales de los transgénicos, en todas sus variantes, maíz, trigo, soya, etcétera, hoy les ha surgido un potente enemigo con tentáculos más largos y objetivos más ambiciosos. En sus tripas se entremezclan intereses especulativos de empresas hidroeléctricas, farmacéuticas, de la construcción, los seguros, los bancos, la alimentación, la prospección de materias primas, petróleo, gas natural, agua, minerales, etcétera. Un conglomerado devastador. Su objetivo es múltiple. No se trata de un mero ejercicio de extracción, explotación, distribución y comercialización de materias primas o riquezas naturales. Se busca controlar el proceso, desde el proyecto de inversiones, prospectiva, investigación, diseño y actividades complementarias. Es el nacimiento de los megaproyectos.
Su puesta en práctica trae consigo efectos perniciosos e irreversibles en la naturaleza, la flora y la fauna autóctona, y el medio físico, urbano o rural. Donde se establecen, destruyen el entorno sin importarles las consecuencias de mediano y largo plazos. Sus propuestas cuentan con la complicidad y beneplácito de los gobiernos. Presas hidroeléctricas, autopistas, aeropuertos diseñados por arquitectos de renombre, complejos donde se une la construcción de urbanizaciones de lujo, centros de ocio, campos de golf y lagos artificiales. En definitiva, un atentado ecológico. En esta línea encontramos el plan Mesoamérica, la extracción de oro en Pascua Lame Chile-Argentina, la represa de Ralco y las proyectadas por Endesa en La Patagonia. Iniciativas especulativas de corto recorrido pero con pingües beneficios. En su desarrollo y expansión podemos observar la síntesis actual entre las empresas trasnacionales y el poder político.