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Las leyes actuales votadas en el régimen binominal favorecen la irresponsabilidad de las empresas mineras y la depredación constante e irreversible de los recursos naturales del país.
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En vez de aquello, los diputados y senadores chilenos promulgaron una ley que establece un irrisorio impuesto específico a la actividad minera. Más aún, firmaron y persistieron con un decreto ley y un artículo que por sí solo da cuenta de dónde estaba el espíritu de los legisladores: más preocupados en proteger los intereses de las multinacionales del rubro que en desarrollar el país con los tributos de la extracción y venta de minerales de gran demanda en el mercado global.
El Decreto Ley 600 en uno de sus articulados dispone la invariabilidad tributaria por hasta 15 años para inversiones extranjeras en minería.
Esta legislación que le entrega el destino y la soberanía del país a las multinacionales y a los organismos reguladores del sistema global le permite a la Presidenta de la comisión de Hacienda del Senado, expresar el pensamiento globalista y neoliberal del gobierno de Piñera. Evelyn Matthei ha declarado que de poco sirve que se les aumente el tributo a las transnacionales mineras, ya que éstas, en la práctica, “no van a estar sujetas a nada” y, agrega, “no veo una rendija para subir los impuestos a las mineras”.
Así, en un territorio donde el Estado asume las externalidades para que las empresas produzcan sin problemas, de golpe, a la primera oportunidad y antes de analizar el dossier y darle vuelta al aspecto jurídico y a la situación de precariedad que viven millones de familias asalariadas pobres, los políticos piñeristas muestran nuevamente la hilacha.
