De ese Chile de esperanzas y colores quiero recordar hoy, pero sin olvidar lo pasado y lo que esta pasando, eran otros tiempos días antes que asolara el vientre de la patria la ira de la tierra, que nos recordaba un vez mas que debemos protegerla, no atacarla, decir junto a esos amigos que se detienen a fumar un cigarro en la Plaza, que hermosa es la vida, aunque no tengo trabajo la vida es hermosa y aun fuera mejor si trabajara, pero los patrones no me dan empleo, y cigarro tras cigarro se va la mañana provinciana anunciando las 12 desde la sirena de los Bomberos.
El tiempo a pasado y en algunos días ha atacado mas a la patria que muchas décadas, y las heridas florecen de nuevo lentamente para no olvidar, no ni siquiera las mas intimas, las canciones de la Radio Máxima que nos llega entre soles y sombras nos hace dormir en la tarde, música que alguna vez escucharon los que se fueron con las ultimas sacudidas, mi isla de fantasía se a caído, y me contaban que estaba muy firme, pero no me explicaron de que firmeza, y yo tampoco pregunte…
El corazón angustiado de la patria a sido vaciado y hoy los escombros no seducen apersona, esos paisajes mágicos y enigmáticos han desaparecido bajo la polvareda y hemos perdido una buena cantidad de compatriotas, de escuelas y animales, y las ” instituciones funcionan bien… “
Supongo que en una Isla de Fantasía todo es posible y pasamos de la risa al temor, de la furia al llanto y en el silencio en la sobremesa allí bajo parronales y huertos aislados del tiempo nos vamos dando cuenta que grande es el dolor y que pocos somos frente a una naturaleza enfurecida.
Miramos al Aconcagua y lo imaginamos allá lejos con nieve, sol y vientos y allá en el sur en una red interminables de glaciares, la tierra se enojo y ataco con violencia, dejando tistes a los valles, y en estos días cuando el verano de Chile pasa bostezando, la tierra se nuevo se mueve en su frenética carrera hacia la calma que durara algunos anos, después de nuevo vendrán catástrofes envergadura y es ahí donde nos sentimos ínfimos y nos acordamos de ese otro Chile, de ese país placentero, de coraje, de tradiciones, de obreros que luchan por otro mundo mejor, ese Chile aveces cambia de sintonía con lo que aveces creemos que es real.
Pedro Piñones Diaz
